Récord de quejas en la sanidad burgalesa: se triplican en una década
El Área de Salud de Burgos registró 7.103 reclamaciones en 2024 y rompe por primera vez la barrera de las 200 quejas por cada 10.000 usuarios. Solo Salamanca supera el dato absoluto, aunque la tendencia al alza es general en Castilla y León

Sala de espera de Urgencias del HUBU.
Parecía que amainaba, pero no. Tras el leve descenso de quejas recibidas por Sacyl desde el Área de Salud de Burgos en 2023, el año pasado se registraba un repunte que elevaba a récord el resultado. Y es que las 7.103 reclamaciones en el ámbito sanitario interpuestas en el conjunto de la provincia en 2024 se alejan ya, considerablemente, del entorno de las 5.000 que han rondado el último lustro y llegan a triplicar la cifra de hace una década, cuando el ejercicio culminaba con unas 2.400.
El incremento reciente implica una subida de casi un 25% respecto a las 5.730 del año anterior. Si bien en términos absolutos la cifra de Burgos es la segunda más abultada de Castilla y León, solo superada por las 8.932 reclamaciones de Salamanca, la clasificación regional cambia al comparar el dato con el volumen de usuarios o de actividad. Eso sí, en todos los casos se bate récord 'personal'.
En concreto, las mencionadas 7.103 reclamaciones suponen 202 por cada 10.000 usuarios del sistema sanitario en el plazo analizado, es decir, durante 2024. Hasta cinco áreas de salud baten esta marca, llegando a pulverizarla, como ocurre con El Bierzo y sus 374. Salamanca roza las 280 y Valladolid Oeste (246), Ávila (236) y Zamora (218) también superan la barrera de los dos centenares que Burgos franqueaba el año pasado por primera vez. En el extremo contrario se encuentran Soria y Valladolid Este, con 96 y 146, respectivamente.
Casi idéntica foto fija muestra la estadística de número de reclamaciones por cada 100.000 actos asistenciales. Cae incluso un puesto más Burgos, con 110, en este listado, pues se cuela Segovia, con 113, tras Zamora (113), Ávila (117), Valladolid Oeste (140), Salamanca (154) y, de nuevo, El Bierzo al frente, con 193.
Como muestra del vertiginoso incremento registrado en los últimos años, que ya evidencia en sí el dato total, cabe indicar que hace diez años la ratio por usuarios era de 67 y por actividad de 40. En 2019, antes de que la pandemia condicionara cualquier cifra sanitaria, las 5.521 quejas registradas en Burgos suponían 158 por cada 10.000 pacientes y 86 por cada 100.000 actos asistenciales.
Pese a las diferencias por provincias, la evolución de Burgos corresponde con la tendencia regional, que arroja aumentos anuales en similar proporción: las reclamaciones subían un 23% de 2023 a 2024, al pasar de 40.526 a 49.867 y las ratios un 22% y casi un 20%, respectivamente, alzas muy parecidas a las de la provincia, de un 23% y un 19,8%. Sin embargo, en ambos casos se queda por debajo en el total, pues en el conjunto de Castilla y León se recibían 214 quejas por cada 10.000 usuarios y 113 por cada 100.000 atenciones.
Aunque el informe publicado este mismo mes de agosto por la Consejería de Sanidad no detalla las razones de las apelaciones por áreas de salud, cabe suponer, dado lo consolidado de la tendencia, que los motivos generales pueden extrapolarse a cada zona.
Según precisa el documento que puede consultarse en la web www.saludcastillayleon.es, los usuarios pueden manifestar varios motivos de insatisfacción en cada registro. Así, en el año 2024, en las 49.867 reclamaciones presentadas se recogieron un total de 54.185 motivos, por lo que el número medio de causas por reclamación es 1,1. En todo caso, se clasifican según la taxonomía recogida en la Orden SAN/279/2005, de 5 de abril, por el que se desarrolla el procedimiento de tramitación de las reclamaciones y sugerencias en el ámbito sanitario y se regulan la gestión y el análisis de la información derivada de las mismas. Dicha clasificación recoge distintos niveles, desde razones generales a más específicas.
Así, en el año 2024, más de la mitad de las reclamaciones recibidas son por las listas de espera y demoras en la asistencia (54,9%), el resto de motivos más frecuentes son los asistenciales (23,6%), la organización y funcionamiento de los centros (12,6%) y el trato recibido (3,9%), tal y como ocurría en años anteriores. Con menor frecuencia se han presentado reclamaciones relacionadas con la documentación clínica (2,1%), las condiciones de hostelería y confortabilidad de los centros sanitarios (1,7%), la información (0,9%) o de contenido económico (0,2%).
"En relación con el año 2023, destacan los incrementos de las reclamaciones relacionadas con la documentación (35,8%), la asistencia (33,4%) y la lista de espera y demora (20,0%). Por el contrario, han descendido las reclamaciones por motivos vinculados con el contenido económico (11,9%)", subraya el informe.
Las denuncias al Defensor del Paciente, también en máximos
Si bien el dato de la provincia de Burgos, con 98 reclamaciones el año pasado, no es el más elevado de la década, pues en 2019 se llegó a 105, sí que es el segundo más alto, lo que implica que se mantiene en máximos. El Hospital Universitario de Burgos (HUBU) es además el cuarto complejo más señalado de la región, solo superado por los dos grandes centros de Valladolid (Universitario y Río Hortega) y el de León, que lidera la clasificación. El de Salamanca ocupa el quinto lugar, puesto que suele intercambiar con el burgalés.
En términos generales, la agrupación destaca que «el sistema sanitario de Castilla y León se encuentra en el ojo de huracán con diversas incógnitas por solventar como la acuciante falta de profesionales, problema que requiere medidas urgentes». Atribuye de hecho a esta causa buena parte del aumento de las denuncias recibidas desde esta comunidad autónoma, que «se mantiene como la quinta más denunciada del país». Los asuntos remontaban en 2024 en un total de 98, lo que supone una subida del 12%.
Destaca además la memoria anual como aspectos a abordar con urgencia la problemática que registra en particular la zona de El Bierzo en relación con la atención a pacientes oncológicos, el desequilibrio entre los recursos de Atención Primaria en las zonas rurales y urbanas, las listas de espera (aunque reconoce cierta mejora), el déficit de camas hospitalarias o la necesidad de una buena estrategia en salud mental.