El Correo de Burgos

Los centros de día infantiles ya rondan los mil usuarios, un 52% más que en 2021

De los cerca de 1.200 menores atendidos el año pasado por el Servicio de Cuidado a la Infancia, el 1% tiene algún tipo de discapacidad. La futura dotación de Fuentecillas permitirá «dar respuesta a las familias de diferentes zonas»

Dos niñas juegan en el cívico de San Agustín, que cuenta con su propio centro de día infantil para favorecer la conciliación familiar.

Dos niñas juegan en el cívico de San Agustín, que cuenta con su propio centro de día infantil para favorecer la conciliación familiar.SANTI OTERO

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Las primeras veces, el pequeño Izan no dejaba de llorar en cuanto le dejaban. Al cabo de un tiempo, estaba como loco de contento cuando se enteraba de que iba a pasar la tarde en el centro de día infantil Iqbal Masih, en Capiscol. De eso hace ya una década. Ahora, va de vez en cuando y se lleva fenomenal con las cuidadoras, aunque reconoce que a veces se aburre si no hay niños de su edad.

La escena se repitió, allá por 2021, con su hermana Vera. Pasó de los pucheros a la alegría a la tercera o cuarta vez que pisó esta instalación municipal. No le costó nada adaptarse por su carácter sociable. Además, el hecho de estar acompañada por su hermano le hacía sentirse, en cierto modo, bastante protegida.

Sara, la madre de ambos, está encantada con el servicio. «Es una opción muy buena de conciliación. Los peques están muy a gusto y puedes elegir horario, llevarles comida o merienda y lo que necesiten». El único ‘pero’ es que «solo se puede usar 40 días cada seis meses». Por lo demás, nada que objetar. Todo lo contrario. Lo mejor, a su juicio, son las cuidadoras. «Me parecen estupendas, tratan fenomenal a los niños y se nota que son excelentes profesionales», admite, agradecida, sin pasar por alto otra ventaja: «Los precios están muy bien y hay descuentos para hermanos».

«Las cuidadoras me parecen estupendas, tratan fenomenal a los niños y se nota que son excelentes profesionales»Sara, madre de dos menores usuarios de centro de día Iqbal Masih

Cada vez que alguien le pregunta, Sara recomienda encarecidamente recurrir a los centros de día infantiles. El boca a boca, sin duda, ha permitido aumentar la demanda de forma sostenida. El año pasado, sin ir más lejos, las tres dotaciones de la ciudad (Iqbal Masih, San Juanín, en el centro cívico de San Juan y PequeBurgos, en el de San Agustín) sumaron un total de 998 usuarios. Esto supone, en términos interanuales, un incremento del 25%. No obstante, la diferencia aumenta hasta el 52,3% si se compara con 2021. Por aquel entonces, las restricciones sanitarias de la pandemia «afectaron fundamentalmente a la ratio establecida para evitar los contagios». Aparte, la adjudicataria del servicio (Sedena) pone de manifiesto en su última memoria que imperaba la cautela por «miedo a un posible contagio».

Los centros de día infantiles atendieron al 58% de los 1.188 usuarios contabilizados durante el pasado ejercicio. Sin embargo, el número de usos disminuyó un 38% al pasar de 11.462 a 7.103. Por su parte, el servicio de cuidado a domicilio registró 158 usuarios (el 32% del total) y mientras el de cuidado grupal, dirigido a entidades públicas o sin ánimo de lucro y concebido como complemento a los talleres de los centros de Acción Social (CEAS) y cívicos en periodos vacacionales contabilizaba 36 (10%).

De un tiempo a esta parte, Sedena ha podido constatar que «la incorporación de nuevos usuarios se produce fundamentalmente por derivación de profesionales del ámbito social y sanitario y por recomendación de alguna persona que utiliza el servicio». En 2024, tal y como se recoge en el informe, se produjo la incorporación de 324 menores. Un año antes, la cifra ascendía a 244. Sin embargo, el mayor pico se produjo en 2015, con 519 altas, y se mantuvo por encima de las 400 hasta 2019.

Una aplastante mayoría de las familias que recurren al servicio lo hace por conciliación laboral

El Servicio de Cuidado a la Infancia también dispone de recursos para hacerse cargo de menores con discapacidad. En el último año, se atendió a 14 usuarios: cinco con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), cuatro con autismo, dos con retraso madurativo y tres con parálisis cerebral, síndrome de Rett y Down, respectivamente. Representan el 1% del total y, a tenor del histórico incluido en la memoria, se puede apreciar un considerable descenso desde la pandemia. Previamente, llegó a haber cerca de 40 menores con necesidades especiales.

Otro apartado que recoge la empresa adjudicataria es el motivo por el que las familias deciden recurrir a alguno de estos servicios. Una aplastante mayoría (368), como es lógico, lo hace por conciliación laboral. Pese a ello, también se gestionan solicitudes por hospitalizaciones o atención de familiares enfermos, entrevistas de trabajo o realización de cursos formativos.

El grueso de la demanda se concentra, sobre todo durante el curso escolar, por las tardes. También en fines de semana, festivos y jornadas no lectivas. De hecho, es habitual que haya listas de espera en épocas vacacionales, ya sea Navidad, Semana Santa o verano.

La franja de edad más habitual oscila entre los 4 y los 6 años. «A partir de ahí, las aficiones cambian y algunos niños preferirían estar en otro sitio. Jugando al fútbol o con sus amigos en el parque». Bien lo sabe Sara, al igual que otras madres con las que ha compartido impresiones sobre el funcionamiento del Iqbal Masih, tras algún que otro resoplido por parte de su primogénito antes de ir. Aun así, «siempre se lo pasa bien y conoce a gente nueva».

Pese a reconocer el «buen entendimiento y coordinación con el personal municipal, técnico y administrativo para la gestión del servicio», desde Sedena se detectan una serie de debilidades que tendrían que corregirse. Por ejemplo, el «espacio y ratio de personal poco adecuado para atender las diferentes necesidades de los y las menores que participan en fines de semana, periodos vacacionales y días no lectivos». Algo que, según subraya la empresa, también ocurre «con frecuencia» en el cuidado grupal.

También se advierte en el informe que «el mal uso del servicio que resta eficiencia en la gestión». Con ello, la adjudicataria alude a la «no anulación en caso de no necesitar el servicio y, en el caso de los grupales, solicitar el servicio sin hacer una previsión de participantes, por lo que en ocasiones no hay ninguno o menos de cinco usuarios. Por otro lado, el informe incide en que la «precariedad laboral» del sector, con la «necesidad de compatibilizar trabajos para llegar al salario mínimo», podría derivar en la «imposibilidad de mantener un personal estable». Pero no solo por esto, sino también por la «previsión de nuevos puestos de trabajo para las aulas de 0 a 3 años».

En materia de oportunidades, Sedena resalta que la creación de un nuevo centro de día infantil en el futuro centro cívico de Fuentecillas, que teóricamente abrirá sus puertas en 2027, permitirá «dar respuesta a las familias de las diferentes zonas de la ciudad». Precisamente, la concejala de Servicios Sociales, Mila del Campo, defendió el pasado mes de agosto la necesidad de contar con una nueva dotación en esta zona, ya que alberga una gran cantidad de «población joven con muchos niños».

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