Maxam convierte a Burgos en cuna mundial del futuro explosivo verde
La firma inaugura en sus instalaciones de Páramo de Masa la primera planta de España de amoniaco verde, pieza clave en un proyecto a medio plazo que supondrá un «cambio de paradigma en la minería»
Responsables de la compañía y autoridades locales conocieron sobre el terreno el funcionamiento de la primera planta de amoniaco verde de España, en las instalaciones de Maxam en el Páramo de Masa.
La compañía Maxam daba ayer un paso decisivo hacia la minería del futuro. Y Burgos servía de escenario. Porque la provincia, en particular las instalaciones que esta firma líder mundial en su sector gestiona en el Páramo de Masa, se erige, de su mano, en cuna mundial del explosivo verde con el que sus responsables sueñan desde hace años. Así, la inauguración de la primera planta de amoniaco verde de España y la segunda de Europa suponía el inicio de la materialización de un ambicioso proyecto orientado, ahí es nada, a «cambiar el paradigma de la minería».
Óscar Maza, director de Tecnología, Sostenibilidad y Operaciones de Maxam, en la presentación que precedía a la visita a las dependencias donde se obra esta revolución, definía el avance como un «hito» en la fabricación in situ de explosivos sostenibles a partir de energías renovables. Porque, en esencia, esa es la idea. Y el dado ayer, el primero de los tres pasos que dan forma a la hoja de ruta de Maxam.
Maza detallaba al respecto que el amoniaco verde es la materia prima esencial para la obtención de nitrato amónico, componente clave en los explosivos civiles utilizados en la minería. Precisamente, la fabricación de estos ingredientes directamente en las propias explotaciones mediante pequeñas plantas modulares, como la que ya opera para producir amoniaco en la Merindad de Río Ubierna, se revela como la gran apuesta de la compañía, decidida a reducir en más de un 95% la huella ambiental de un proceso que en la actualidad destaca precisamente por lo contrario. De hecho, por cada tonelada de amoniaco verde se ‘ahorrarán’ tres toneladas de compuestos de carbono.
«La fabricación en el lugar de uso supone eliminar millones de toneladas de CO2 que se emiten a la atmósfera como consecuencia de su transporte por vía marítima o terrestre», precisaba el responsable de la firma.
La planta de Burgos nace, por tanto, como un prototipo concebido para validar el modelo que dará lugar a un proceso íntegramente sostenible, basado en energías renovables y en la utilización de agua y aire como materias primas principales. La intención es que pueda replicarse en diferentes explotaciones mineras de mediano y gran tamaño en todo el mundo. El coste final de su puesta en marcha dependerá de la ubicación, pues determina el coste de la energía renovable disponible, y las necesidades de producción que tenga el cliente. Aunque esta primera instalación contempla una producción de unas 20.000 toneladas anuales, la escalabilidad del sistema permitirá alcanzar con facilidad capacidades de más de 100.000 toneladas, en línea con el consumo de las grandes empresas globales, como las que operan en Chile o Australia, muy interesadas en un modelo capaz de «estabilizar el coste de la materia prima esencial y garantizar la seguridad del suministro».
Con todo, según indicó Maza, la inversión en la planta piloto asciende a unos 3,5 millones de euros.
El siguiente hito para Maxam será la puesta en marcha de una planta de nitrato amónico verde, ya en fase de diseño, para completar el ciclo de producción de explosivos sostenible, ámbito en el que, tal y como presumieron los directivos de la compañía, su producto insignia RíoFlex -desarrollado también en Páramo de Masa- ya supone una alternativa sostenible a los explosivos de emulsión a granel estándar, por optimizar la energía para la tronadura y, en consecuencia, su rendimiento, con la consiguiente rebaja del impacto ambiental.
La planta de la provincia de Burgos también liderará la siguiente fase, destinada a producir nitrato de amonio. El proyecto está «avanzado» y el director de Tecnología, Sostenibilidad y Operaciones de Maxam auguró que «el año que viene» podría presentarse el resultado con idéntica «pompa» que rodeó ayer la inauguración de la planta de amoniaco verde.
El director de la fábrica burgalesa, Javier Clemente Elices, orgulloso de liderar unas instalaciones de importancia estratégica para el grupo internacional, ejerció de maestro de ceremonias en un evento que contó con la presencia de autoridades locales, altos cargos de la compañía y de otras firmas que hacen posible este paso, como Talusag, responsable material de la generación del amoniaco verde.
Ante ellos, Óscar Maza ahondó en los pormenores del proceso que revolucionará el sector. En concreto, relató que el nitrato de amonio, esencial para la fabricación de explosivos civiles y fertilizantes, ha generado tradicionalmente una alta huella de carbono debido a que la producción convencional de amoniaco a partir de gas natural emite más de dos toneladas de CO2, por cada una de producto. La fabricación de amoniaco verde utiliza hidrógeno, también verde, que se obtiene mediante la electrólisis del agua y nitrógeno extraído del aire, eliminando las emisiones y logrando así ese proceso completamente sostenible que persigue Maxam.