El consumo eléctrico crece en los hogares de Burgos mientras cae en pymes e industrias
La provincia aportó el año pasado el 20% de la energía utilizada en Castilla y León. Se mantiene la «expansión estructural» de la red al aumentar en casi un 3% los puntos de suministro durante el último lustro

La electrificación es clave en el polígono industrial Burgos-Este.
El peso de la industria burgalesa, con sectores clave como la automoción, la logística o la agroalimentación, hace que la provincia se afiance como «núcleo energético del norte peninsular junto con Valladolid y León». Tanto es así que, en 2024, cerca del 20% de la electricidad consumida en Castilla y León -uno de cada cinco megavatios hora (MWh)- provenía de Burgos.
Otro aspecto a destacar es el incremento, durante los últimos cinco años, del número de puntos de suministro. En dicho periodo, Burgos experimentó un repunte del 2,94% al pasar de 308.936 a 318.013. Aparte de superar la media regional, cuyo crecimiento se sitúa en el 2,31%, se constata un «avance sostenido en la extensión y modernización de la infraestructura eléctrica provincial».
Tomando como referencia datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la empresa francesa Papernest ha elaborado un extenso informe, al que ha tenido acceso este periódico, donde se pone de manifiesto que la «expansión estructural» de la red provincial, «constante a lo largo de los semestres» y «sin retrocesos desde 2019», se focaliza principalmente en los «nuevos desarrollos residenciales» y la «consolidación de polígonos industriales en zonas como Gamonal, Aranda de Duero o Miranda de Ebro».
De esta forma, Burgos se mantiene como el segundo territorio de la Comunidad con más puntos de suministro. Y no solo concentra el 15,2% del total regional, sino que además «su número equivale al 137% de la media provincial castellanoleonesa».
Aun con todo, el estudio de Papernest -a cargo del analista y experto en energía Óscar Pacheco- refleja una caída del consumo eléctrico ligeramente superior al 8% entre 2019 y 2024. El descenso, en este caso, es dos puntos superior a la media de Castilla y León (-6,4%). Pese a ello, Burgos «resiste la contracción energética» gracias a su «liderazgo industrial» en la Comunidad, amén de afianzarse como la segunda provincia con mayores índices de demanda al acaparar el 19,1% del total regional.
Esa demanda, 1,7 veces superior a la media autonómica, deja entrever además un «ciclo de estabilización» tras el «repunte pospademia de 2021». En cualquier caso, el informe destaca la «madurez del tejido industrial burgalés», que cuenta con «una base productiva sólida y procesos de eficiencia energética ya asentados».
En clave autonómica, Papernest constata una «ligera recomposición estructural» del consumo eléctrico entre 2022 y 2024. Resulta especialmente llamativo el hecho de que la demanda en los hogares se haya disparado un 2,18%, hasta alcanzar los 3,6 millones de MWh, mientras decrecía en el ámbito empresarial. Concretamente, un 2,31% en las pymes y un 2,17% en las industrias.
Dos conclusiones al respecto. Por un lado, los datos oficiales de la CNMC recogidos en este estudio revelan una «mayor electrificación de los hogares» debido, fundamentalmente, al «aumento de la climatización eléctrica» y la «eficiencia energética residencial». Por otro, se aprecia una «ralentización temporal de la demanda productiva» en sintonía con el actual contexto macroeconómico nacional. Sea como fuere, Burgos se erige como una de las provincias «más estables y con mayor peso relativo» de la región.
Si hablamos de puntos de suministro en el conjunto de la Comunidad, el último lustro se caracterizó por un incremento del 2,31%: de 2,04 a 2,09 millones. Aparte se percibe, tal y como pone de relieve Pacheco, un «avance equilibrado» desde 2022 hasta 2022.
En el ámbito doméstico, con cerca de 20.000 nuevos puntos en dos años, la variación durante el último trienio se sitúa en el 0,98%. El avance más acusado, sin embargo, se localiza en las pymes al registrarse un aumento del 1,92%. Mientras tanto, el repunte en el sector industrial alcanzó el 1,77%. Queda claro, a tenor de estos datos, que «Castilla y León mantiene una estructura eléctrica madura, con una red densa, estable y distribuida en la que Burgos y Valladolid actúan como polos energéticos complementarios».
Finalmente, Pacheco no duda en hacer hincapié en dos aspectos de vital importancia. A nivel autonómico, cabe resaltar el asentamiento de una «transición hacia un consumo más doméstico y eficiente» mientras la red continúa «expandiéndose de manera estable». En paralelo, Burgos se consolida como «pieza clave del sistema eléctrico del norte español» gracias, en gran medida, a un comportamiento energético regional que es sinónimo de «resiliencia y diversificación».