Los Bomberos ya superan las salidas por malas combustiones y fugas de gas de 2024
En la provincia, los avisos gestionados por el parque de Burgos ya duplican todas las del año pasado

Imagen de dos bomberos durante una intervención.
El mes de octubre afronta la dos últimas quincenas con un cambio en la temperatura, aún no muy acusado, aunque ya con lluvias y un descenso en los termómetros que hará en muchas viviendas se empiecen a encender las calefacciones. Son fechas también en las que empiezan a llegar avisos a los servicios de emergencia por malas combustiones en calderas.
Los Bomberos de Burgos ya han superado en lo que va de año, y todavía quedan prácticamente dos meses y medio para que termine, el número de intervenciones en la capital relacionadas con avisos por malas combustiones de calderas y por escapes de gas. Estos son los dos tipos de incidentes en los que engloban sus intervenciones en el parque de Burgos.
Y en lo que va de año, según los datos facilitados por el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento, se han llevado a cabo 40 intervenciones, la última el pasado jueves, lo que ya supone tres más que en todo el pasado año, según recoge la memoria de los Bomberos de Burgos.
En la provincia, en lo que va de año, según los datos del parque de Bomberos de Burgos, se han realizado ya 15 intervenciones, mientras que en todo el pasado año fueron 8, prácticamente la mitad.
El pasado año, en la provincia, y según las cifras facilitadas por el 1-1-2, fueron atendidas nueve personas por inhalación de monóxido de carbono, tres en Medina de Pomar, tres en Brieva de Juarros, una en Villagonzalo Pedernales y otra persona más en Quintanadueñas.
En lo que va de año ya son cuatro los avisos registrados por el centro de emergencias del 1-1-2 por intoxicaciones de monóxido de carbono. En lo que va de año también hay que lamentar una muerte. El pasado 15 de febrero un hombre de 50 años fallecía por intoxicación de gas en Cilleruelo de Bezana. Según el aviso recibido por el 112, había un fuerte olor a gas y una bombona en el lugar. En la intervención también se atendió a otra persona, que fue trasladada al Hospital Universitario de Burgos.
Otras dos personas han sido atendidas por intoxicación de monóxido de carbono este año, una en Medina de Pomar y otra en Frías.
Buena parte de las salidas de los Bomberos de Burgos son por escapes de gas. La última la realizaron el pasado jueves 16 de octubre. Hay que recordar que una veintena de personas de varios bloques de edificios de la zona sur de Burgos tuvieron que ser desalojadas el pasado jueves por un escape de gas provocado por una máquina que rompió una tubería. Una intervención que se saldó sin personas afectadas y sin heridos.
Sobre este tipo de intervenciones, el cabo del parque de Bomberos Rubén Burgos explica que la fuga de gas, como la que movilizó el jueves a los servicios de emergencia, "es peligrosa, pero es detectable". Las que son más peligrosas son las de monóxido de carbono porque "son malas combustiones que se producen en las calderas, cuando la llama no es completamente azulada, cuando tiene poco oxígeno, y eso disminuye la cantidad de oxígeno que hay donde esté ese calefactor o donde este esa caldera que esté haciendo mal funcionamiento". Eso provoca que las personas que están en esa estancia "no absorben el oxígeno de manera normal".
Aunque en la actualidad casi todas las calderas que están instaladas son estancas o de condensación, el problema surge con las "las calderas denominadas atmosféricas porque cuando hacen una mala combustión, pues evidentemente cogen el oxígeno, se lo roban a las personas que estén ahí viviendo y claro, pues pueden tener problemas". No obstante, existen las inspecciones periódicas que "deberían pasarse para seguir funcionando".
En otro tipo de aparatos que se usan, como catalíticas o estufas, que no pasan inspecciones y "el problema es que su uso e temporal y ha podido estar guardado en un trastero o en algún sitio que el almacenaje no ha sido bueno y que después tenga algún deterioro". Y un mal funcionamiento puede provocar una intoxicación. Por ello, es importante la ventilación de los espacios. En el caso de las calderas atmosféricas, "todas tienen que tener rejillas por normativa" en el espacio en el que se ubican.
A veces, el problema surge cuando se tapan esas rejillas porque "no quieres que entre frío a la cocina o a la habitación". Pero tapar la rejilla hace que si hay un mal funcionamiento de la caldera puede llevar a la intoxicación por monóxido de carbono.
Se pueden dar casos, recuerda Burgos, de personas que lleven "hasta días" sufriendo una intoxicación por monóxido, ya que "dicen que llevan días con jaqueca, con dolor de cabeza", con una serie de molestias que estaban relacionadas con una mala combustión de una caldera o con el mal funcionamiento de un aparato.