Ratifican la condena a un conductor ebrio con el carné retirado por eludir un control
El acusado cambió de sentido y huyó al ver el dispositivo de la Policía Local en la calle Juan Ramón Jiménez

Imagen de un control de la Policía Local.
La Audiencia Provincial de Burgos ha confirmado la sentencia a un conductor ebrio reincidente que circulaba con el carné retirado dictada por el Juzgado de lo Penal 1 que lo condenaba a una pena de 15 meses de cárcel y cuatro años sin el carné de conducir. Contra esta sentencia cabe la posibilidad de presentar recurso
Los hechos se remontan al 20 de febrero de este año, cuando a las 21.15 horas, el acusado circulaba con su vehículo por la calle Juan Ramón Jiménez, en dirección a la carretera de Logroño, y vio que había un control de la Policía Local tras el paso elevado sobre el río Arlanzón.
Según señala la sentencia, el acusado, al saber que estaba conduciendo bebido, no hizo caso de las indicaciones de los agentes de la Policía Local que habían montado el control de vigilancia sobre los vehículos que debían parar para someterse a la prueba.
En ese momento, realizó una maniobra evasiva que consistió en girar, saltarse la mediana que separaba los dos sentidos de la circulación y coger la dirección contraria para eludir el control.
El acusado empezó a circular a gran velocidad para huir de la zona, hasta el punto de que llegó a alcanzar hasta 120 km/h en una vía con limitación de velocidad a 50 km/h, haciendo maniobras en zig zag para evitar a los vehículos policiales que le estaban persiguiendo.
Llegó a una rotonda que conecta con el bulevar por un tramo en el que hay un solo carril por cada sentido, por encima de la velocidad permitida y maniobrando de forma peligrosa hasta el punto de que un vehículo que circulaba en ese momento por el sentido contrario y que tuvo que frenar para no colisionar con el vehículo conducido por el acusado.
Esta circunstancia la aprovechó uno de los agentes de la Policía Local que lo estaba persiguiendo para rebasar al acusado e interceptándolo. Una vez que fue interceptado, los agentes de la Policía Local, al ver que presentaba síntomas de estar conduciendo bajo los efectos del alcohol, le sometieron a la prueba de alcoholemia. En un primer test arrojó un resultado de de 1,47 miligramos de de alcohol por litro en aire espirado a las 22.17 horas y de 1,55 miligramos de alcohol por litro en aire espirado a las 22.31 horas, es decir, sextuplicaba la tasa máxima de alcohol.
Además, en el momento en el que fue sorprendido y detenido por los agentes de la Policía Local, el acusado estaba sin carné tras dos sentencias de febrero de 2024 por conductor bajo los efectos del alcohol y que estaba vigente hasta el 5 de junio de 2025.