El Correo de Burgos

Robos en supermercados: qué esperan los ladrones y tú nunca deberías hacer

A partir de un caso real ocurrido en Burgos, explicamos cómo actúan los ladrones que roban bolsos en supermercados y qué hábitos cotidianos pueden facilitarles el trabajo. Si no quieres convertirte en su próxima víctima, te explicamos lo que te conviene evitar

Así actúan los ladrones de bolsos en parkings de supermercados y así puedes evitarlo

Así actúan los ladrones de bolsos en parkings de supermercados y así puedes evitarloFREEPIK

Burgos

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Los parkings de los supermercados son un escenario habitual para ladrones expertos en robos al descuido, como demuestra el hecho de que la Policía Nacional haya identificado recientemente, tras un robo en Burgos, a dos hombres que operaban por toda España con un método tan discreto como eficaz. Uno se encargaba de distraer brevemente a la víctima, mientras su compinche realizaba una maniobra rápida desde el lado opuesto del vehículo para hacerse con el bolso sin que la víctima lo advirtiera. La rapidez y la sincronización son la clave de este tipo de robos, que se ejecutan en apenas unos segundos y dejan al afectado sin posibilidad de reacción.

Los dos delincuentes, que acumulan antecedentes por hechos similares en lugares tan distantes como Málaga, Cáceres, Salamanca, Medina del Campo o Madrid, seleccionaban cuidadosamente a sus objetivos. Preferían a personas mayores que acudían solas a hacer la compra y esperaban el momento justo en que estas regresaban a sus vehículos con el carro lleno. Cuando abrían el maletero para colocar las bolsas, dejando normalmente las puertas del coche abiertas, entraban en acción. 

Uno de ellos se acercaba con la excusa de preguntar por una dirección o por un lugar concreto, iniciando una breve conversación que bastaba para captar por completo la atención de la víctima. Mientras tanto, el otro abría la puerta del copiloto y sustraía el bolso con todo lo que encontrara en su interior, marchándose de inmediato sin generar ninguna situación llamativa.

Este patrón responde al modus operandi conocido como “la siembra”, una modalidad de hurto basada en la distracción y la oportunidad. 

Por eso te arriesgas a que te roben si tienes la costumbre de dejar el bolso en el asiento del copiloto, mantener el coche abierto mientras se coloca la compra o atender con amabilidad a quien pide indicaciones si tomar la precaución de cerrar el coche. Son precisamente esos comportamientos rutinarios y aparentemente inocuos, de los que se aprovechan estos grupos itinerantes de delincuentes para ejecutar robos sin dejar apenas rastro.

El entorno también juega a su favor. En un aparcamiento de supermercado, lleno de movimiento, con coches entrando y saliendo constantemente, una conversación breve o una persona que se acerca caminando no llaman la atención. Esa normalidad actúa como cobertura perfecta para una intervención rápida y calculada. Los delincuentes saben moverse en ese ambiente y no necesitan más de uno o dos minutos para culminar el robo y desaparecer.

Frente a este tipo de amenazas, debes interiorizar pequeños gestos que pueden poner a salvo tus pertenencias. Es importante cerrar siempre el coche aunque sea por unos segundos, mantener el bolso bajo control en todo momento y evitar distracciones cuando uno se encuentra solo en espacios de tránsito limitado porque son medidas que dificultan la acción delictiva. No se trata de vivir con desconfianza constante, pero sí de mantener cierta atención cuando se está en situaciones potencialmente vulnerables.

En los dos casos registrados en Burgos, las víctimas perdieron dinero en efectivo -90 euros en un caso y 535 en otro-, además de teléfonos móviles, documentación personal y varias tarjetas bancarias. Tras cada hurto, los ladrones se dirigieron a un cajero automático con la intención de extraer dinero de las cuentas robadas, aunque en ambas ocasiones fracasaron en el intento. Pero el daño económico a esta víctimas podría haber sido mucho mayor. 

Los investigadores policiales no tienen dudas sobre la profesionalidad de estos delincuentes, cuya movilidad y experiencia les permiten replicar el mismo procedimiento en distintas ciudades con escaso margen de error.

Cada vez que alguien acude al supermercado, lo hace inmerso en su rutina, centrado en lo que falta en casa o en el reloj que marca la hora de recoger a los niños. Pero esa rutina, si no se acompaña de cierta atención, puede volverse un punto débil. Porque basta un minuto de distracción o una puerta abierta  para que alguien se marche con algo más que tu bolso y te arrebate la tranquilidad que dabas por supuesta.

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