Más de 600 denuncias por conducir bajo los efectos de las drogas: «Una barbaridad»
El 20% de las pruebas realizadas durante las campañas especiales de Tráfico en la provincia de Burgos dan positivo. La DGT intensificará los controles conforme se garantice «mayor fiabilidad y rapidez en el procedimiento»

La Guardia Civil, durante un control rutinario de alcohol y drogas a las afueras de Sarracín.
El error inicial, más que de cálculo, fue de apreciación. Cuando la Dirección General de Tráfico (DGT) implantó los test de drogas, allá por 2010, se auguraba «un consumo esporádico, asociado al ocio, en determinadas capas de la sociedad; sobre todo gente joven». Nada más lejos de la realidad. Lamentablemente, la experiencia ha demostrado que «se puede dar positivo cualquier día de la semana, a cualquier hora y en cualquier estrato social». Imposible, por lo tanto, trazar un perfil más o menos homogéneo.
«Los datos nos preocupan», reconoce el jefe de Tráfico en Burgos, Raúl Galán, a sabiendas de que conducir bajo los efectos de las drogas, el alcohol o los psicofármacos constituye «un problema de salud pública» que afecta a «la sociedad en general». En clave provincial, las cifras de los últimos años no invitan al optimismo. Hasta el pasado 10 de diciembre, la Guardia Civil y la Policía Local interpusieron 604 denuncias por presencia de sustancias estupefacientes en el organismo. «Una barbaridad», se mire por donde se mire, que obliga a «repensar la estrategia y la operativa de los controles».
A expensas de los resultados que se obtengan una vez concluida la campaña especial de Navidad, malo sería superar las 652 denuncias registradas en 2024. No en vano, Galán confía en que se haya «llegado al pico» y que la estadística, de aquí en adelante, comience a menguar paulatinamente.
«Con el cannabis hay una sensación subyacente de que relaja. Sin embargo, los estudios no dicen absolutamente nada de eso»
Revisando el histórico de los últimos ejercicios, se puede apreciar un progresivo incremento de las sanciones por circular después de haber consumido algún tipo de droga o psicofármaco. En 2021, se levantaron 495 actas y dos años más tarde se llegó a 539. Mención aparte merece 2022, con 251 positivos porque «se hicieron menos pruebas». Aun con todo, «el porcentaje sigue siendo muy alto».
Lógicamente, las campañas especiales de la DGT en momentos puntuales donde la circulación aumenta exponencialmente conllevan un mayor número de controles en carretera. Desde junio de 2021 hasta la actualidad -sin contar el operativo más reciente ahora en diciembre- se han realizado 440 test en la red viaria burgalesa. De ellos, 89 conductores dieron positivo. Nada más y nada menos que el 20%.
A Galán le parece «alucinante» que haya una incidencia tan elevada. No olvida, por ejemplo, la campaña de agosto de 2022. De diez pruebas, siete positivas. «No es casualidad», esgrime, mientras remarca que los agentes encargados de realizar controles de alcoholemia y drogas «tienen formación específica y la capacidad de identificar signos externos de que una persona puede estar bajo los efectos de determinadas sustancias».
Otro «dato escalofriante» que el jefe provincial de la DGT tampoco pasa por alto deriva de los informes anuales del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF). Remitiéndose a la estadística de 2024, advierte que el 48% de los conductores fallecidos en España habían ingerido previamente alcohol, drogas, psicofármacos o «una combinación de estas sustancias». Hablamos de 452 personas -el 90% varones- que, lamentablemente, no se encontraban en condiciones para circular.
La buena noticia, dentro de lo que cabe, es que el número de positivos por drogas descendió un 6,3% respecto a 2023. Por contra, la prevalencia del alcohol se incrementó un 1,6%. Sea como fuere, las autopsias practicadas por el INTCF revelaron que el 9,7% de los conductores que perdieron la vida el año pasado habían consumido cocaína y el 7% cannabis.
«Debemos concienciar frente a las falsas creencias», enfatiza Galán. «Con el cannabis hay una sensación subyacente en las personas que lo consumen habitualmente de que relaja. Sin embargo, los estudios no dicen absolutamente nada de eso. A corto plazo, afecta gravemente a nuestras capacidades para la conducción». Tomando como referencia la evidencia científica, va más allá incluso al subrayar que «el 50% de los consumidores habituales acaban desarrollando algún tipo de trastorno psiquiátrico». Por lo tanto, «estamos hablando de un problema muy serio, de carácter permanente, que genera consecuencias muy negativas para uno mismo y para las personas que le rodean».
Ante tales circunstancias, la DGT intensificará aún más si cabe los controles. La idea, «a medida que la tecnología lo vaya permitiendo», es hacer drogotest «de una manera cada vez más indiscriminada». Lo que se busca, básicamente, es «mayor fiabilidad y rapidez en el procedimiento» para equiparar este tipo de pruebas con las de alcoholemia.
«En los 90 morían 9.000 personas y ahora rondamos las 1.700»
«Cada vez es menos farragoso y, además, el consumo de drogas es uno de los mayores problemas que tenemos ahora mismo en materia de seguridad vial». Dicho esto, Galán también avala la propuesta de reducir la tasa máxima de alcoholemia a 0,10 miligramos por litro en aire espirado. «Atacamos desde muchos frentes, el primero el legislativo», apunta sin perder de vista las campañas especiales y las acciones de educación vial que «no solamente se dirigen a los jóvenes, sino también a otros estratos de la población».
Quizá suene utópico, pero no es imposible. La DGT no ceja en su empeño de reducir la siniestralidad vial a cero. «En los 90 morían 9.000 personas y ahora rondamos las 1.700», resalta el jefe provincial de Tráfico antes de destacar que «los datos que teníamos antes en agosto son ahora los de todo un año». Lejos de conformarse, se muestra partidario de reforzar la seguridad al máximo. Sobre todo tras detectarse un considerable aumento de los desplazamientos interurbanos. Aparte, España ha registrado este año cerca de 100 millones de turistas y el Paso del Estrecho, con Burgos como punto clave, soportó alrededor de 800.000 vehículos.
Toda precaución es poca, más aún teniendo en cuenta estas cifras. Además, «las infraestructuras no se han ampliado excesivamente». Por ello, Galán insiste en la necesidad de «contener los índices de siniestralidad» mientras lanza un mensaje claro y conciso a la población: «No asociemos la conducción a la ingesta de alcohol y drogas».