Exigen "flexibilizar" las guardias de las farmacias de los pueblos de Burgos para asegurar su supervivencia
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos advierte además de que los elevados alquileres de los locales también disuaden a los profesionales de permanecer o instalarse en el medio rural / El colectivo firma un convenio de colaboración con Cajaviva Caja Rural

Firma del convenio entre Cajaviva Caja Rural y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos.
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos reclama a la Junta de Castilla y León una "mayor flexibilidad" en el régimen de guardias de las farmacias rurales como medida imprescindible para garantizar su viabilidad, favorecer el relevo generacional y evitar nuevos cierres en el medio rural. Así lo indicaba su presidente, Rodrigo Moral, tras la rúbrica de un convenio de colaboración con Cajaviva Caja Rural por el que el colectivo tendrá acceso a productos y servicios financieros ajustados a sus necesidades.
Moral alertó de que la actual normativa obliga a realizar guardias "excesivas", especialmente nocturnas y de fin de semana, en zonas con muy baja demanda asistencial, lo que convierte el ejercicio profesional en el medio rural en "un sacrificio difícilmente asumible", sobre todo para las nuevas generaciones "que dan mucha importancia a disponer de tiempo libre". "Si obligamos a hacer guardias improductivas casi permanentes cuando no hay población, muy pocos farmacéuticos van a querer trabajar en los pueblos", advirtió, subrayando que la situación está directamente relacionada con la falta de relevo cuando los titulares se jubilan.
El presidente del colectivo recordó que recientemente Burgos perdía cuatro oficinas de farmacia rurales en la provincia, algunas de ellas sin problemas graves de viabilidad económica, y señaló que cada cierre incrementa, de hecho, la carga de guardias en las farmacias que permanecen abiertas en el entorno. En este contexto, defendió la necesidad de adaptar horarios y reforzar fórmulas como los botiquines farmacéuticos, ajustando el servicio a la realidad demográfica actual.
Junto a la rigidez normativa, Moral señaló otro factor que dificulta la continuidad de las farmacias rurales: los elevados alquileres de los locales en algunos municipios. Según explicó, algunos ayuntamientos imponen rentas que resultan disuasorias para los profesionales, lo que evidencia, a su juicio, una "falta de comprensión sobre el papel que desempeña el farmacéutico como servicio esencial y como elemento de fijación de población".
Burgos
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El Correo de Burgos | El Mundo
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El portavoz del colectivo recordó estas necesidades durante el acto de firma de un convenio de colaboración entre la entidad que preside y Cajaviva Caja Rural. El acuerdo contempla la puesta a disposición de los farmacéuticos de productos y servicios financieros especializados, adaptados a las distintas etapas de la vida profesional, desde la apertura o adquisición de una farmacia hasta los procesos de digitalización o relevo generacional.
Por su parte, el director general de la entidad financiera, Ramón Sobremonte, destacó que las farmacias, y, precisamente, en especial las ubicadas en el entorno rural, son un pilar de la sanidad de proximidad y un "servicio esencial para luchar contra la despoblación".
Ambas entidades coincidieron en que el convenio refuerza una alianza estratégica a largo plazo entre dos organizaciones profundamente vinculadas al territorio y comprometidas con el mantenimiento de servicios básicos, la creación de empleo cualificado y la cohesión social en el medio rural.