Las casas rurales de Burgos despiden el año con una ocupación del 90%
Pese a rozar el lleno en estas fechas festivas, como ya es habitual, la media anual sigue estancada en el 30%. El sector mantiene su exigencia histórica a la Junta de combatir los negocios ilegales: "No requeriría grandes recursos acabar con la actual falta de diligencia"
Las casas rurales suponen un impulso económico para muchos pueblos de la provincia.
Las casas rurales de Burgos encaran el final del año a punto de colgar el cartel de completo. No es novedad. De hecho, se ha convertido casi en tradición. La ocupación roza el 90%, según los datos manejados por Turalbur, la agrupación que representa al sector en la provincia. Así lo indica su presidente, Domingo Hernández, para explicar que, pese a que perciben la afluencia "un pelín más floja que en los últimos años", en términos generales sí puede afirmarse que la situación es habitual en estas fechas festivas, que vuelven a situarse como una de las mejores épocas del calendario para el turismo rural, con estancias que oscilan entre las dos noches y reservas más largas de hasta cinco o seis días en algunos establecimientos.
El perfil del visitante varía ligeramente entre Nochebuena y Nochevieja. Mientras que la primera mantiene un carácter marcadamente familiar, en la segunda se cuelan también algunos grupos de amigos, aunque sin cambios drásticos. En cuanto a la procedencia, también se repite el patrón de otros años. Predominan los visitantes que residen en la propia provincia y que o bien deciden reunirse en estos establecimientos por razón de espacio, o reciben a familiares que residen fuera y se decantan por comodidad por una casa rural, así como grupos que, sin domicilio en la provincia, eligen Burgos como punto intermedio de encuentro gracias a su ubicación estratégica y a la cercanía de las principales vías de comunicación. "Aunque las carreteras provinciales están como están, sí que es verdad que las grandes vías de comunicación con las que contamos reducen mucho las distancias y raro es el pueblo que no está a 30 o 45 minutos como mucho de una de ellas", precisa Hernández.
Sin embargo, este buen comportamiento puntual contrasta con el balance global del año. El sector cerrará 2025 con una ocupación media en torno al 30%, una cifra prácticamente idéntica a la de ejercicios anteriores y que confirma, según Turalbur, el estancamiento del turismo rural en la provincia. Desde la asociación consideran "insuficiente" este porcentaje y advierten de que el potencial del territorio permitiría crecer más allá de ese umbral, que apenas varía año tras año.
Además, el colectivo muestra de nuevo su escepticismo ante los datos oficiales, que a su juicio no siempre reflejan la realidad del sector, en parte por errores o dificultades a la hora de cumplimentar las encuestas estadísticas, lo que puede inflar artificialmente las cifras de ocupación. "Si un propietario considera que ha llenado al 50% en febrero por tener ocupados dos fines de semana y la administración así lo contempla ya se está distorsionando la realidad, pues hay que poner en relación la actividad con el mes completo, porque pagamos impuestos por todos los días. En ese caso, por ejemplo, la cifra real apenas rondaría el 15%", relata Hernández.
Así, la carta del sector a los Reyes Magos se escribe sola, casi a fuerza de costumbre. Si bien los propietarios de casas rurales reconocen que la promoción turística de la provincia ha mejorado, consideran que "aún se puede hacer más y mejor". Más allá de ganar visibilidad en un ámbito altamente competitivo, la principal reivindicación del sector vuelve a centrarse en la lucha contra la oferta ilegal, una reclamación que repiten año tras año y que dirigen en particular a la Junta de Castilla y León. Desde Turalbur denuncian la "falta de diligencia administrativa para detectar y sancionar establecimientos que operan sin licencia", una competencia desleal que perjudica tanto a los negocios legales como "al bien común", pues afecta directamente a la recaudación pública.
La asociación burgalesa subraya al respecto que combatir esta práctica no requeriría grandes recursos, sino un mayor control y cruce de datos entre los registros oficiales y la oferta que se anuncia en plataformas y en la propia web de la Junta.
En este contexto, los alojamientos rurales tampoco se oponen a otros modelos turísticos en auge, como los pisos turísticos, "siempre que estén debidamente regulados y cumplan con sus obligaciones fiscales". No obstante, destacan que las casas rurales mantienen ventajas diferenciales, como una mayor capacidad para grupos y el valor añadido del trato directo y el factor humano, especialmente apreciado en el medio rural.
En cuanto a la relación con las administraciones provinciales, Turalbur valora positivamente la mejora del contacto con la Diputación a través de Sodebur, con quien mantiene un canal de comunicación más fluido y una mayor presencia en reuniones y consultas. Aunque reconocen avances en promoción y digitalización, consideran que todavía hay margen para reforzar las ayudas y el apoyo a un sector que contribuye a fijar población y dinamizar el territorio.
Turalbur agrupa a cerca de un centenar de establecimientos, mientras que en el conjunto de la provincia se contabilizan entre 420 y 440 casas rurales legales. A estas habría que sumar, según sus estimaciones, hasta un 20% de oferta ilegal, lo que supondría alrededor de un centenar de alojamientos más fuera del circuito regulado.