El Museo de la Evolución Humana quiere ser «más accesible para todos»
Cuentan con material manipulable y carteles en braille elaborados con la ONCE y diseñan contenido de lectura fácil con Aspanias. Rodrigo Alonso: «El equipo didáctico es nuestro mejor activo».

El director gerente del Museo de la Evolución Humana, Rodrigo Alonso, junto a la consola de material didáctico adaptada a personas ciegas.
La historia de la evolución humana busca ser «más accesible para todos». Es el objetivo del Museo de la Evolución Humana y del Sistema Atapuerca que han iniciado un proceso de revisión de parte de su contenido para que sea de acceso universal. «Hemos desarrollado iniciativas con la Once, para que algunos materiales estén adaptados a personas con discapacidad visual, y con Fundación Aspanias para un proyecto de lectura fácil, además de vídeos en redes sociales», señala el gerente del Sistema Atapuerca, Rodrigo Alonso.
De esta manera, junto al concilio de las especies más importantes de la evolución humana se encuentra una mesa compuesta por tres cráneos: preneandertal, australopithecus y paránthropus y una serie de indicaciones en braille. «Es una mesa táctil con cráneos manipulables de diferentes especies y cartelas en braille que forma parte de un proyecto desarrollado entre el equipo de atención educativa del museo y Fundación Once que está dentro del recorrido de la exposición permanente para que la gente lo pueda manipular», explica Alonso. Esta intervención se completa con una serie de maletas relacionadas con los diferentes métodos tecnológicos de los primeros humanos (olduvayense, achelense y musteriense) para que «en las visitas de personas con discapacidad visual que organizamos en colaboración con la Once puedan manipular y tener interacción con los objetos», aclara.
En el objetivo de universalizar el contenido didáctico de Atapuerca también se han desarrollado acciones con Fundación Aspanias. «Hemos hecho vídeos en Instagram donde las personas con discapacidad explican diferentes puntos del museo para que ellos lo conozcan, pero también lo cuenten y esos vídeos vamos subiéndolos en nuestros canales de redes sociales», añade. De forma paralela, con la fundación burgalesa han puesto en marcha el primer club de lectura fácil relacionado con un museo. «Se elaboran los contenidos mediante el sistema de lectura fácil, que no es sencillo, porque tenemos un handicap en como contar las cosas, tenemos palabras muy técnicas y hay que adaptarlas mediante estos criterios de lectura fácil que están validados por diferentes certificaciones de extensión, frases sencillas...» , resume.
Un proyecto de universalización de contenido que se aborda desde un equipo didáctico que «es nuestro mejor activo». Ellos son los encargados de, con el mismo proyecto expositivo, adaptar el contenido a los últimos avances científicos y contar las cosas de una manera diferente. «El discurso de la exposición permanente es algo básico, donde el visitante aprende la evolución humana, pero luego tenemos el valor añadido del sistema de atención educativa, en el museo y en los yacimientos, que permite ir actualizando ese discurso con los nuevos hallazgos y publicaciones», explica.
Parece ser la clave de la vitalidad de una exposición permanente que, a pesar de mantener su estructura básica en los 15 años desde la apertura del Museo de la Evolución Humana, ha ido sumando piezas a la colección de fósiles originales de Atapuerca. Arrancaron en julio de 2010 con 200 piezas únicas. Hoy son más de 300. «La colección se ha ido ampliando principalmente por la incorporación de huesos de las extremidades, brazos y piernas, tanto de preneandertales (Sima de los Huesos) como de Homo antecessor (Gran Dolina)», resume. Entre ellos, la estrella es el húmero denominado Nadal, en homenaje al tenista Rafael Nadal, que forma parte de la reconstrucción de un brazo y una mano de la especie descrita hace tres décadas en Atapuerca. O la incorporación de Pink, la cara del primer europeo, Homo affinus erectus, desde el momento de su publicación.
Un discurso expositivo que no se ha agotado. El número de visitas en 2025 se mantenía similar al año anterior. A falta de los datos de diciembre, se registraron 160.000 entradas en el MEH el año pasado, a lo que se suman 70.000 en los yacimientos y 55.000 en el Carex que cuenta con el parque arqueológico. «Seguimos manteniendo datos del año pasado, yo creo que son positivos porque nos sitúan como un referente regional, pero también desde un punto de vista nacional dentro de los museos relacionados con la ciencia», reivindica Rodrigo Alonso.
Han tenido un impacto positivo, eventos como ser escenario de una de las películas españolas más vistas en Netflix, ‘La huella del mal’, o la publicación de Pink, la cara del primer europeo. «El impacto no es cuantificable en picos de visita, como sucedía antes, porque tenemos las visitas muy estacional izadas y en los meses principales estamos prácticamente a tope, el umbral de crecimiento es mínimo», apunta el responsable del Sistema Atapuerca.
Pone como ejemplo la visita a los yacimientos de Atapuerca donde hay que conjugar la afluencia de turistas con el mantenimiento de un espacio patrimonio de la humanidad desde hace 25 años. «Desde Semana Santa a verano tenemos llenos, en los yacimientos muchos días estamos al 100% porque hay que primar la salvaguarda del sitio», aclara Alonso.
El reto al inicio de su ascenso a la gerencia del Sistema Atapuerca fue el «volver a entroncar con toda la ciudadanía burgalesa algo que hemos articulado en torno a tres pilares: exposiciones temporales con el apoyo de nuestro director científico, Juan Luis Arsuaga; una parte de divulgación científica con otras instituciones; y la programación cultural».
Entre la primera parte destaca la gran producción del Sistema para este año 2026. Se trata de ‘Crania’, una exposición que mostrará todos los cráneos de todas las especies de Atapuerca. «Ahora mismo tenemos en la exposición cinco (Cráneo 5 Miguelón, Cráneo 4 Agamenón en la exposición permanente y Cráneo 14 Benjamina, Cráneo 11, Lucas, y Cráneo 3 en la exposición temporal ‘Sueños Rotos’), y se completarán con restos que ya están publicados de las especies que se han recuperado en Atapuerca, será una gran exposición comisariada por Juan Luis Arsuaga en la que estamos trabajando», avanza.
En lo que se refiere a divulgación científica el Museo quiere ser un escaparate de la ciencia: desde el robot de Metatool a las investigaciones sobre el Cáncer en el HUBU o conferencias en colaboración con la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Burgos. En cuanto a la cultura, se han recuperado los Jueves Acústicos, presentaciones de libros y otras actividades que generan actividad y atracción a la instalación diseñada por Juan Navarro Baldeweg.