¿Sapos, escarabajos y gallinas en clase? Así es Pequeños Zoólogos, el proyecto burgalés que acerca el mundo animal a los niños
Inma es la creadora de esta iniciativa que nació de su amor por el entorno burgalés y sus animales. A través de diversos talleres, transforma la curiosidad infantil en responsabilidad ecológica, demostrando que un escarabajo o una planta entre baldosas tienen una importancia vital
Inma posa con algunos de los protagonistas de sus talleres.TOMAS ALONSO
¿Sostendrías a un escarabajo o a un sapo en la palma de tu mano? Para la inmensa mayoría de los adultos, la respuesta sería un ‘no’ rotundo. Sin embargo, en los talleres de Pequeños Zoólogos (@pequenos_zoologos), este sencillo gesto se convierte en un puente de entendimiento entre la infancia y el entorno que les rodea.
Ese es el objetivo Inma del Río, la divulgadora burgalesa que lidera este proyecto local con el que ha logrado que niños y niñas de la ciudad puedan observar y aprender sobre la fauna y la flora locales teniendo contacto directo con animales y plantas en sus propias aulas.
Inma sostiene a dos sapos en su mano.TOMAS ALONSO
Los inicios
«Desde siempre he sentido un gran amor por los animales y por el entorno que nos rodea y cuando salía con mis amigos y sus hijos veía que les encantaba que les hablara de los bichos y las plantas que veíamos», explica Inma. Tras años trabajando como ebanista y con sus hijas «ya mayores» empezó a dar forma a su proyecto personal.
«En aquel momento estaba participando en una edición de Rural Talent y al finalizar la formación había que hacer una exposición del proyecto. Yo presenté Pequeños Zoólogos, una idea centrada en la divulgación medioambiental, que fue reconocida con un premio por la entidad».
«Nacía con la ilusión de que los niños que viven en la ciudad conozcan la enorme riqueza medioambiental y animal que nos rodea de forma práctica», explica Inma, quien arrancó su actividad de la mano de Huerteco y la creación de algunos de los hoteles de insectos que hoy se pueden ver por la ciudad.
Inma señala a su gueco.TOMAS ALONSO
Nace Pequeños Zoólogos
Poco después echaría a andar Pequeños Zoólogos. Este proyecto no se queda en la superficie, ni en la teoría abstracta del aula. Es «un viaje alucinante» que permite, no solo clasificar a los animales en vertebrados e invertebrados, sino que busca darlos a conocer de primera mano a través de la observación y el tacto. «Los niños tienen una curiosidad inmensa y se atreven con todo», asegura.
Inma muestra a sus cobayas.TOMAS ALONSO
Arduos comienzos
Una cobaya, un conejo, un sapo, una gallina castellana, un gueco, un escarabajo, mantis o un insecto palo son solo una parte de los compañeros de trabajo que acompañan a la burgalesa a sus talleres. Precisamente por trabajar con diversas especies animales, poner en marcha esta idea «fue un camino largo y complicado».
«Tuve que hacerme explotación de artrópodos y explotación de roedores y además tengo el permiso de captura y tenencia de animales salvajes», recuerda la profesional, quien señala que tuve que recorrer decenas de ‘ventanillas’ para conseguir todos los permisos.
La divulgadora sostiene una mantis en las manos.TOMAS ALONSO
Microscopios y Mariposas
Con todo ya listo, Del río empezó a desarrollar a través del programa municipal ‘La ciudad también enseña’ diversos talleres. ‘Microscopios’ tiene como objetivo «acercar al ojo humano organismos diminutos, utilizando un recurso tan atractivo como el microscopio, para así trabajar con los escolares la curiosidad», mientras que con ‘¡Mariposas!’ «trato de familiarizar a los niños con las mariposas, profundizando en los conceptos en función de su nivel educativo e intereses y sobre todo dando a conocer la inmensa riqueza de especies que hay en nuestra tierra».
Inma sostiene una gallina castellana en su brazo.TOMAS ALONSO
Gallina castellana y Detectives de cráneos
Con ‘Hovo- Gallina Castellana’, la burgalesa instala durante unos días un pequeño gallinero en los colegios que lo solicitan para que «los alumnos puedan observar la incubación y cuidado de los huevos, así como presenciar su eclosión y cuidados en los primeros días». A través de ‘Detectives de cráneos’, «los niños aprenden sobre la vida natural a través de huesos, plumas y dientes de animales».
La divulgadora cría escarabajos.TOMAS ALONSO
Los bichos van al cole
Con ‘Los bichos van al cole’, algunos de los animales de Inma se desplazan hasta las aulas con el fin de educar a los más pequeños en el respeto y la responsabilidad hacia otros organismos vivos. «Muchas veces los niños me dicen que es la primera vez que ven un sapo o que tocan una gallina o un escarabajo», señala Del Río, emocionada por ser la artífice de esos encuentros únicos, al tiempo que asegura que sus talleres «combaten un montón de miedos». «Yo lo daría todo porque nuestros niños se pararan a escuchar el ‘chichipú’ de los pájaros y que observen el tesoro natural y animal que nos rodea. Tenemos que invitarles a mirar y a conectar».
Inma con un conejo en brazos.TOMAS ALONSO
Derribar barreras
Esta labor pedagógica pone el foco en la importancia de cuidar a todas las criaturas, «derribando prejuicios y fomentando una empatía real hacia lo vivo, especialmente a aquellas especies que culturalmente nos generan rechazo». De hecho, Inma es una apasionada de la entomología. Tanto que cría algunos insectos como mariposas y escarabajos. «Tenemos una variedad de insectos en nuestra tierra que no sabemos valorar», asegura.
Mind es la perra de Inma y con ella desarrolla talleres y actividades acompañadas.TOMAS ALONSO
Compañera fiel
Pero si hay un animal que tiene robado el corazón a Inma es su perra Mind. «Es una perra muy energética de cinco años». Ella es una parte muy importante del proyecto porque le ayuda a desarrollar diferentes talleres y actividades asistidas. «Es muy dócil y cariñosa y tiene una especial conexión con niños, mayores y personas con discapacidad».
La burgalesa muestra a uno de sus insectos.TOMAS ALONSO
La importancia de la flora urbana
El compromiso de Pequeños Zoólogos no termina en la fauna. Inma ha extendido su mirada hacia un ecosistema que «solemos ignorar por completo» como es «la flora urbana que podemos encontrar en las calles de Burgos». A través de charlas y talleres específicos sobre las plantas de ciudad, invita a niños y mayores a preguntarse por la identidad de ese brote verde que crece entre las baldosas o en los alcorques.
«Lo que comúnmente etiquetamos como malas hierbas son en realidad especies con funciones ecológicas esenciales y una capacidad de adaptación asombrosa al cemento y al asfalto», explica.
Inma con una gallina y un conejo.TOMAS ALONSO
Observación y sensibilización
Y es que si algo busca Inma es sensibilizar a la población burgalesa sobre la preservación del entorno más inmediato. Su proyecto es «una invitación a la observación pausada y al reconocimiento de la fauna y la flora que nos rodean».
Para amar la naturaleza no es necesario viajar a selvas remotas o parajes exóticos, basta «con bajar o levantar la mirada, mostrar curiosidad por el jardín de debajo de casa y estar dispuestos a conocer la importancia de cada ser vivo que nos rodea», sentencia.