Día Mundial contra el Cáncer: la obesidad es el segundo factor de riesgo evitable en Burgos
Burgos registra siete diagnósticos de cáncer diarios, con los tumores como amenaza principal frente a las patologías circulatorias. De cara al Día Mundial contra el Cáncer este 4 de febrero analizamos el vínculo entre la obesidad, la inflamación crónica y el riesgo tumoral en la provincia.

Un hombre en la consulta del especialista.
Burgos registra ya más de 2.500 nuevos diagnósticos de cáncer al año, una cifra que sitúa la incidencia de la enfermedad en máximos históricos tras una década de crecimiento sostenido. Con una media de siete casos detectados cada día el año pasado, los tumores amenazan con convertirse en la primera causa de muerte en la provincia y superar a las enfermedades del sistema circulatorio.
Los 1.081 fallecimientos registrados recientemente frente a los 1.025 vinculados a patologías del corazón reflejan un cambio de tendencia que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) confía en frenar mediante el objetivo de alcanzar una supervivencia del 70% para 2030. En este balance, los tumores de próstata, mama y colon se mantienen como los más frecuentes dentro de una realidad que el Día Mundial contra el Cáncer, cada 4 de febrero, utiliza para señalar factores de riesgo hasta ahora infravalorados.
La mirada médica se detiene este año en la obesidad, identificada como el segundo factor de riesgo evitable tras el tabaquismo debido a la capacidad del tejido graso para actuar como un órgano endocrino activo. Lejos de ser una reserva energética inerte, el exceso de grasa abdominal genera un estado de inflamación crónica y persistente que recorre el organismo de forma silenciosa, diferenciándose de la respuesta aguda ante una herida por su carácter invisible y duradero.
Esta agresión interna altera el equilibrio hormonal y crea un entorno biológico que favorece los errores genéticos y el daño en el ADN, facilitando la aparición de células malignas en un proceso que el Dr. Nicolás Umpiérrez define como el agotamiento del sistema inmunitario.
“Cuando el tejido adiposo se inflama, el sistema inmunitario se agota y pierde su capacidad de vigilar y destruir las células malignas de forma precoz”, explica este especialista de la clínica digital Yazen, quien incide en que tratar la obesidad supone “restaurar el escudo protector de nuestra salud”. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) sostiene esta afirmación con datos que vinculan cada década de exceso de peso con un incremento del 7% en la posibilidad de desarrollar tumores asociados. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha catalogado ya más de veinte tipos de cáncer relacionados con un índice de masa corporal elevado, con especial incidencia en el colorrectal, el de páncreas y el de mama en mujeres postmenopáusicas.
Gran parte de esta vulnerabilidad reside en la grasa visceral. Su actividad metabólica supera a la de la grasa subcutánea y sus secreciones impactan directamente en los órganos adyacentes a través de la liberación de radicales libres y citoquinas. Este impacto se manifiesta incluso en personas con un peso general moderado pero con un perímetro abdominal elevado, donde el riesgo de mutaciones celulares es equiparable al de la obesidad severa.
Ante esta realidad, el Dr. Umpiérrez destaca la capacidad de reacción del organismo y señala que “muchos pacientes desconocen que perder peso de forma saludable ayuda a reducir drásticamente los marcadores inflamatorios en apenas unas semanas”.
Para lograrlo, el especialista insiste en un cambio de hábitos que ataque la raíz del problema biológico. “Nuestros consejos para reducir este riesgo pasan por priorizar una alimentación rica en fibra y antioxidantes que actúen como antiinflamatorios naturales, además de realizar ejercicio de fuerza, que es el mejor tratamiento para neutralizar las sustancias tóxicas que libera la grasa”, concluye el médico.
Al integrar las dimensiones médica, nutricional y psicológica, es posible modular procesos biológicos que a menudo se perciben como inevitables o puramente hereditarios. En un momento de mortalidad creciente en Burgos, la prevención se desplaza hacia el control de estos mecanismos silenciosos que, a diferencia de otros factores externos, pueden corregirse a tiempo para alterar el pronóstico de la enfermedad.