El Correo de Burgos

«No soy ningún asesino. No quería que eso pasara»

La defensa de José Luis Novoa, acusado de matar a Sergio Delgado de un puñetazo en Las Llanas, califica lo ocurrido de «trágico accidente» amparándose en que la víctima presentaba una elevada tasa de alcohol en sangre y sufría una cardiopatía. Ninguno de los presentes vio directamente la agresión

José Luis Novoa, junto a su abogado, en el juicio por la muerte de Sergio Delgado.

José Luis Novoa, junto a su abogado, en el juicio por la muerte de Sergio Delgado.SANTI OTERO

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Demasiadas lagunas y muy pocas certezas alrededor de la trágica muerte del Sergio Delgado, el 24 de febrero de 2024, a manos de José Luis Novoa en Burgos. Lo que nadie pone en duda, ni siquiera el propio acusado, es que fue él quien propinó un fuerte puñetazo al joven vallisoletano, de 32 años, que se encontraba aquella noche celebrando una despedida de soltero en Las Llanas

Antes de la declaración de 13 testigos durante primera sesión del juicio por la muerte de Delgado celebrada este lunes en la Audiencia Provincial de Burgos, el magistrado interpelaba al acusado -en prisión provisional desde hace casi dos años- después de que el Ministerio Fiscal, la acusación particular y su defensa expusiesen sus respectivos escritos de calificación. Cabizbajo y sollozando, con la voz entrecortada, Novoa reconoció de nuevo que agredió a Delgado mientras esgrimía que «no soy ningún asesino» «no quería que eso pasara»

Previamente, la defensa manifestó que lo acontecido en Las Llanas fue un «trágico accidente». Según el letrado de Novoa, Guillermo de la Fuente, el fallecimiento de Delgado se produjo por «circunstancias ajenas a la voluntad de José Luis». Su tesis, tomando como referencia los resultados de la autopsia, es que la muerte de la víctima se debió, fundamentalmente, a que presentaba una tasa de alcohol en sangre de 2,47 gramos por litro que «interfirió en su recuperación» porque la víctima padecía una cardiopatía

Mientras la acusación mantiene que se cometió un asesinato, la defensa alega que se trató de un «acto impulsivo» porque «nadie quiere matar a una persona de un puñetazo». Otro aspecto clave de cara al juicio, la procedencia de Delgado, tampoco parece ser puesta en tela de juicio por ninguna de las partes. No en vano, De la Fuente niega que Novoa golpease a la víctima «por ser de Valladolid»

La persona que más cerca se encontraba de Delgado y Novoa cuando tuvo lugar la agresión fue J. R. A. De acuerdo a su testimonio, oyó cómo ambos hablaban «de manera tranquila» de fútbol después de que el acusado preguntase al joven vallisoletano si era «de Pucela». Al cabo de dos minutos, vio de reojo la caída de Sergio tras recibir el puñetazo sin que mediase discusión previa. 

Ninguno de los testigos llamados a declarar en la Audiencia tuvo constancia de que hubiese algún tipo de conflicto. Ni siquiera una voz más alta que otra, ni dentro ni fuera del pub Madame Kalalu en el que todos coincidieron hasta la hora de cierre. De hecho, el único amigo de Delgado presente en el momento de los hechos (Á. P. G.) aseguró que había «buen ambiente» hasta que Delgado fue atacado. 

Lo único que recuerda Á. P. G. es que se encontraba hablando con «gente de Burgos» mientras su amigo hacía lo propio en otro corrillo. Todo normal hasta que varias personas se arremolinaron en torno a Delgado para ayudarle. «Impactado», se acercó para ver qué sucedía y alguien le apartó con intención de tranquilizarle. No fue hasta el día siguiente, en el tanatorio, cuando se enteró realmente de lo que había ocurrido. 

Una de las amigas de Novoa, L. I. G., escuchó el impacto de la caída y observó cómo Delgado empezaba a «convulsionar». Según su versión, el joven vallisoletano se encontraba semiconsciente y llegó a darle las «gracias» mientras ella hablaba con él para «mantenerle despierto». Para entonces, el acusado se había esfumado del lugar. 

Fue F. N. C., otro amigo del procesado, quien le llamó por teléfono después de que alguien comentase que «podía haber sido José Luis». Acto seguido, ambos se encontraron en un parque cercano al colegio Saldaña. Allí mismo, en una breve conversación, Novoa se mostraba «asustado» e «intranquilo». Era consciente de que había agredido a Delgado, aunque «no sabía por qué», y no dejaba de repetir: «La que he liado». A preguntas del juez, no obstante, este testigo aseveró que en ningún momento se plantearon la opción de que la víctima pudiese haber fallecido. 

Ya por la mañana, cuando la muerte de Sergio Delgado se confirmaba a través de los medios de comunicación, varios amigos de Novoa se reunieron en un bar de la calle Santa Clara para hablar de lo sucedido. Según el relato en sede judicial de los allí presentes, nadie recordaba el motivo de la agresión. Uno de ellos, Á. P. F., se comunicó con el acusado por WhatsApp para informarle de lo sucedido y éste le llamó por teléfono con «voz temblorosa». En aquella de conversación, insistía todo el rato en lo mismo: «¿Qué he hecho? No puede ser»

A otro amigo, Í. G., Novoa le llamó por la tarde justo cuando se dirigía a prestar declaración en Comisaría. «¿Qué ha pasado? ¿Se ha caído?», preguntó el acusado. 

Sobre la hipótesis de cualquier altercado previo, el portero del Madame Kalalu lo niega taxativamente. No obstante, fue testigo de una pequeña «discusión» con un grupo de chicas porque alguien «tocó el culo a una de ellas». Nada que ver, sin embargo, con Delgado y sus amigos. 

Tampoco observó atisbo alguno de violencia una de las camareras del pub. Tan solo al grupo de Valladolid «pasándoselo bien». Cuando salió del establecimiento, después de recoger, se encontró con Delgado tendido en el suelo y se acercó a socorrerle junto a otras personas. Entretanto, escuchó a alguien decir «vámonos»

Muay thai

Uno de los argumentos compartidos por la Fiscalía y la acusación es que Novoa era consciente del daño que podía causar a su víctima dados sus conocimientos de muay thai, una técnica de boxeo tailandés de autodefensa y combate con puños, rodillas, codos y patadas. Sobre dicha cuestión, el profesor del acusado entre 2021 y 2023 declaraba en el juicio que era «muy inconstante», sobre todo el segundo año. 

Aparte de incidir en que no estaba federado ni competía en esta disciplina, el maestro apostilló que Novoa empezó «de cero» en su escuela aunque no descarta que pudiese haberse formado previamente en otro gimnasio. En cualquier caso, si tuviese que ponerle nota sobre 10 le calificaría con «un 2 o un 3». 

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