«¿El acusado puede llorar y mi madre no?»
La madre de Sergio Delgado rompe a llorar en el juicio por la muerte de su hijo y la hermana abandona la sala mientras prestaba declaración el policía que instruyó el atestado
El acusado de la muerte de Sergio Delgado, en la Audiencia Provincial de Burgos, junto a su abogado.
Tensión y lágrimas durante la segunda sesión del juicio por la muerte de Sergio Delgado, el 24 de febrero de 2024, en Burgos. Mientras el padre de la víctima, Francisco, aguardaba su turno en los pasillos de la Audiencia Provincial para prestar declaración, la madre del joven vallisoletano, Chus Franco, rompía a llorar mientras el policía que instruyó el atestado respondía a las preguntas de la acusación particular.
En este mismo instante, el magistrado Roger Redondo recomendaba a la madre de Delgado abandonar la sala si no se veía capaz de contener el llanto. Visiblemente alterada, dadas las circunstancias, la hermana de la víctima, Carla, no dudó en exponer su malestar. «¿El acusado puede llorar y mi madre no?», replicaba haciendo alusión a la breve intervención el día anterior del procesado, José Luis Novoa, argumentando que no es «ningún asesino» y «no quería que eso pasara».
Mientras la hermana de Delgado se disponía a abandonar la sala, justo después de que el magistrado esgrimiese que «no podemos celebrar un juicio llorique... llorando», su madre reclamaba «un poco de empatía». Después, tras el receso, el juez pediría «disculpas» a los familiares de la víctima. Haciendo hincapié, eso sí, en que solo pretendía «respetar el orden en la sala» ante la necesidad de «guardar las formas».
Con Carla de nuevo presente en el juicio, el Ministerio Fiscal interrogaba brevemente al padre de Delgado. Según ha relatado, recibió la noticia a través de su hija e, inmediatamente, se puso en contacto con la Policía Nacional para confirmarlo. A continuación, llamó a Carla y a su mujer para confirmar el trágico suceso.
Sobre el estado anímico de la familia, casi dos años después de lo acontecido aquella madrugada en Las Llanas, Francisco Delgado dejaba claro que un hecho tan funesto «nos destroza a todos». Sin entrar en detalles sobre la vida personal de su hijo, que se encontraba celebrando una despedida de soltero junto a cuatro amigos, comparó lo vivido a «cuando eres joven, creas un mundo que vas montando poco a poco y te lo destruyen de un puñetazo».