La historia de María Quintanilla: De la manicura a domicilio a triunfar con 'El Jardín de las Joyas’
Esta joven burgalesa empezó a crear joyas en pandemia al tiempo que trabajaba como manicurista. En diciembre abrió su local físico en la calle Concepción, 9, un espacio híbrido que combina sus dos pasiones. Su joya estrella está inspirada en las agujas de la Catedral

María trabaja en una de sus joyas en su tienda de la calle Concepción.
La trayectoria vital y profesional de María Quintanilla no se entiende sin su capacidad de resiliencia y de lucha. Con apenas 16 años y motivada por una realidad familiar que exigía independencia económica, comenzó a labrarse su propio camino laboral. Lo que empezó como una necesidad temprana de «sacarse las castañas del fuego» se transformó rápidamente en una carrera profesional en el sector de la estética.
«Empecé con 16 años a trabajar en hostelería y esa experiencia me hizo valorar el esfuerzo y lo que cuesta ganar dinero», recuerda. Poco después iniciaría su servicio de manicura a domicilio y ese fue «mi primer contacto con una clientela que me ha seguido a lo largo de los años, incluso con el cambio de trayectoria», señala la joven burgalesa.

Joyas de resina y flores creadas por María.
La pandemia como inicio
Así, durante los largos meses de confinamiento, María mezcló en su hogar estas dos pasiones y así nacía ‘El Jardín de las Joyas’. Durante un tiempo, creó diferentes modelos de pendientes, collares y anillos «inspirados en la naturaleza» y fue su pareja quien le animó a compartir lo que estaba haciendo a través de las redes sociales y arrancó con su perfil de Instagram (@eljardindelasjoyas). Durante esos meses, María recibía pedidos no solo de Burgos, sino también de otras ciudades de España. Al cabo de pocos meses, tuvo que ampliar su taller improvisado en casa, y lo que comenzó como un pasatiempo pronto se transformó «en el negocio de mis sueños», asevera.
Recuerda con especial cariño el Día de la Madre, en plena pandemia, cuando «mi novio y yo cogimos los patines y la bici y aprovechamos el tiempo que teníamos para salir a pasear para repartir los encargos que había recibido por Instagram». También cuando «logramos hacer una colaboración con Lorena Castell». Señala que «las redes son una herramienta clave en mi trabajo, no solo por las ventas, sino porque han sido y son un escaparate en el que mostrar lo que hago y las novedades».

María confecciona una jota de resina y flores.
Ferias y encuentros
Y es que esta etapa de exposiciones al aire libre fue cuando se dio cuenta de que tenía que abrir un espacio físico porque «la gente me preguntaba dónde estaba mi tienda de forma constante» y «ya estaba dando talleres, por lo que tenía que alquilar constantemente otros espacios».
En aquel momento, además, no solo consolidó su identidad como joyera, sino que demostró su capacidad para gestionar simultáneamente su marca personal de joyería y su consolidada cartera de clientes de estética. Una doble faceta profesional que aún hoy sigue manteniendo.

La burgalesa María Quintanilla es quien está detrás de El Jardín de las Joyas.
Tienda física
Este nuevo establecimiento no es solo un punto de venta, sino un concepto híbrido innovador en la ciudad. En él, María ha logrado fusionar sus dos pasiones y es que sus servicios de manicura conviven con el taller de joyería. En su nuevo espacio, la emprendedora sigue creando piezas tan originales como su collar y su pulsera de las agujas de la Catedral o sus joyas personalizadas de resina.

María se mira al espejo mostrando su collar de la Catedral.
Los más vendidos

Los collares con el perfil de la Catedral son todo un éxito.
Redes y talleres

Su local se encuentra en la calle Concepción,9.
El proceso creativo

Algunas de las joyas que vende María.
Trabajo, constancia y amor por lo que hace
Hoy, El Jardín de las Joyas es más que una marca y «sigue expandiéndose por joyeros de muchas chicas». María espera que «el jardín siga floreciendo», pero no teme cambiar de rumbo «si un día deja de apasionarme lo que hago o hay que buscar otra cosa».
Por el momento, su testimonio es el de una joven emprendedora de Burgos que ha sabido transformar el sueño y la ambición de una adolescente en un modelo de negocio sólido, creativo y con identidad propia.