El Correo de Burgos

El Museo de Burgos se estira. Ingresan cerca de 20.000 nuevas piezas en 2025

La instalación recibió nuevos ingresos de 44 excavaciones y donaciones de esculturas. Suponen el doble del año anterior y evidencian la necesidad de espacio. Mientras esperan la ampliación, se adecua un ascensor y el taller de restauración.

Interior del Museo de Burgos

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Arranca el año 2026 con un Museo Provincial de Burgos más lleno que nunca. La instalación registra el mayor ingreso de piezas de los últimos años. Son más del doble de las entregas realizadas en 2024 y un 77% más que las que llegaron hace dos años. El tesoro que esconde la tierra burgalesa y que han creado los artistas locales se multiplica. Y en el Museo de Burgos, guardianes de los objetos que han creado la historia de la provincia, se gestionan y tramitan mientras el espacio sigue siendo el mismo.

Durante el año pasado se depositaron casi 20.000 nuevos elementos históricos, arqueológicos o artísticos. En concreto 19.445. El aumento de las intervenciones arqueológicas podría estar detrás de esta gran colección de nuevo ingreso. Se han abierto 44 intervenciones arqueológicas que crean ingresos de material. Las cifras duplican a las del año pasado. En 2024 se depositaron 8.000 nuevas piezas procedentes de 23 intervenciones arqueológicas. Un número que estuvo por debajo de la media de la decena de millar que habitualmente se registra en la Casa Miranda. En 2023 se habían incoado 36 expedientes de intervenciones arqueológicas con el depósito de 10.960 artículos que narran la historia de la provincia.

«La mayor parte de la actividad del museo se lleva a cabo en torno a la gestión de sus colecciones: recepción y conservación de los materiales arqueológicos procedentes de las intervenciones que se llevan a cabo en la provincia», señala el director del Museo de Burgos, Luis Araús. Un trabajo ingente que, en ocasiones, requiere de una mayor intervención para la correcta conservación de los bienes arqueológicos, históricos y artísticos.

El taller de restauración realizó intervenciones en 45 piezas durante el año pasado que «proceden tanto de ingresos recientes como de materiales recibidos en años anteriores que han requerido intervenciones para su conservación». Personal de este laboratorio también acude para la extracción de materiales arqueológicos que, por su delicado estado, necesitan una consolidación y preparación previa para su extracción.

Esta área forma parte de los trabajos de adecuación que se están realizando en la instalación. «Se está reformando el taller de restauración para contar con unas instalaciones modernas y adecuadas a las necesidades que tiene el centro», señalan desde la institución. A estas obras se une la transformación de un montacargas en ascensor que une las dos dependencias del museo: la Casa Miranda y la Casa Angulo lo que «permitirá dotar de accesibilidad a todo el museo».

Pero no hay, por el momento, referencias a esa posible ampliación que lleva años gestándose y retrasándose en los despachos de las administraciones implicadas. Mientras los materiales siguen llegando.

El Museo de Burgos cuenta con 3.452 metros cuadrados divididos entre la Casa Miranda, que muestra el material arqueológico desde el paleolítico hasta el siglo VII y VIII. La otra casa señorial que conforma el Museo de Burgos es la de Íñigo Angulo donde están los materiales que narran la historia de Burgos desde la repoblación de los siglos VIII y IX hasta la época contemporánea.

La instalación tiene en su propiedad los edificios colindantes a las dos casas para acometer una ampliación de hasta 5.700 metros cuadrados. La parte que ya está proyectada pero no se termina de materializar es la intervención de la Casa Melgosa como espacio expositivo.

«El museo necesita ampliar todos sus espacios, pero tenemos la suerte de que los edificios colindantes se adquirieron en su momento para poder acometer una ampliación de hasta 5.700 metros cuadrados», analizaba Araus a este periódico hace un año. Las cosas siguen igual, salvo esa pequeña intervención porque la ampliación no termina de llegar. Por ejemplo, en la Casa Melgosa se busca mostrar la obra de Luis Saez de quien el museo custodia hasta 649 pinturas.

Pero la Casa Melgosa es solo uno de los espacios por donde el Museo de Burgos puede crecer. También está el espacio del antiguo Cine Calatravas y la Residencia de Nuestra Señora de Belén que permitiría, al ser espacios contiguos, poder ampliar servicios como el espacio de almacén donde cada año se ingresan miles de piezas.

ESCULTURAS

Entre ese material de nuevo ingreso se combina piezas arqueológicas y artísticas. De las segundas la institución también registra donaciones de piezas artísticas. En concreto se han donado cuatro esculturas este año de autores burgaleses. De la colección de animales de Cristino Díez se ha donado ‘Insecto’. De la obra del escultor Simón Calvo se ha depositado en la Casa de Miranda ‘Busto con niña’. Una exposición se dedicó a José María Casanova de quien ha quedado en el Museo de Burgos la obra denominada ‘La cola’. Por otro lado, un particular ha donado una obra pictórica de Salaguti denominada ‘El Lagar’.

Poner en valor este patrimonio que llega al museo pero que los visitantes no pueden ver es el objetivo de las exposiciones temporales. El año pasado se organizaron tres. Un recorrido por la obra de Sanz de la Fuente titulada ‘Anatomía de lo sutil’, ‘El monacato y su contribución al desarrollo de las artes’, ‘José María Casanova 1975-2025. Un relato humano’ y ‘Bellamente aterrados. Un siglo de Luis Sáez 1925-2025’ que permitió mostrar parte de la obra de artista plástico burgalés para la que aún no disponen de un espacio expositivo.

Una línea de muestra temporal de colecciones que se mantendrá en 2026. «Buscamos la doble línea que combina muestras sobre arte contemporáneo con otras relacionadas con la historia burgalesa y que pretenden mostrar los fondos del museo que no pueden contemplarse de forma habitual», remarcan el director del Museo Provincial de Burgos, Luis Araús.

VISITA GRATUITA

La historia de Burgos contada a través de sus objetos es la línea argumental de las piezas en exposición entre la Casa Miranda y la Casa Angulo. Una tierra sagrada con un pasado glorioso que el 90% de sus visitantes recorre de manera gratuita. El equipo del Museo Provincial de Burgos trabaja durante todo el año en la planificación de actividades didácticas y de difusión para que este joyero de las joyas históricas de la provincia no pase inadvertido.

Durante el año pasado registro 32.705 visitantes de los que el 90% traspasaron las puertas sin coste alguno. Y el resto abonaron un euro por la entrada. «La gratuidad refleja el sentido del servicio público de la institución», defiende su director. Con todo son un 6% menos que en el año anterior, pero están por encima de las 29.936 visitas de 2023.

El esfuerzo del Departamento de Educación y Acción Cultural es clave para seguir mostrando los tesoros del museo. Desde el grupo se atendieron a 108 grupos con 2.369 asistentes y destacan especialmente las visitas guiadas. Fueron 95 grupos con casi 2.000 usuarios. Seguirán en este 2026 planteado «actividades dirigidas al al público burgalés teniendo en cuenta colectivos diferentes en cuanto a edad e intereses con una programación abierta a los visitantes que quieren conocer el patrimonio y la cultura de Burgos», remarcan desde el museo. Así se ofrecen actividades vinculadas a las colecciones del museo, pero también con actividades paralelas donde las redes sociales tienen un foco muy importante de comunicación y feedback con el público. «Sirve como medio de contacto con los ciudadanos que las emplean y hacen llegar peticiones y sugerencias», remarca su responsable.

MÁS ALLÁ DE BURGOS

La colección del Museo Provincial de Burgos no se mantiene estática en la colección visible para el público, en la temporal que varía durante el año ni en el almacén. Se suelen presentar piezas a diferentes propuestas expositivas. Así se han podido ver piezas de Burgos en el Museo de América de Madrid, en la Catedral de Burgos, en Valladolid o en el Museo Arqueológico y paleontológico de Madrid.

En total se han prestado 16 piezas para cuatro exposiciones principales. Pocas si se compara con el año 2024 en el que se movilizaron 113 objetos para dos exposiciones. Este año han sido el doble de exposiciones, pero menos piezas. La cesión más amplia permitió mostrar 13 fragmentos de armaduras del siglo XVI procedentse del Palacio de Avellaneda de Peñaranda de Duero que pudieron mostrarse en la feria AR-PA de Valladolid.

Más lejos se fue el cuadro de ‘Felipe IV en la Casa de Campo con su familia’ destinado a la exposición ‘Búcaros. Poder y exaltación de los sentidos en los espacios femeninos de los siglos XVII y XVIII’ que se llevó a cabo en el Museo de América de Madrid. Al Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid se trasladó un canino de Homotherium del Pleistoceno inferior para la muestra ‘Dientes de sable’. Más cerca se fue la pieza ‘Pie del altar’ que formó parte de la muestra ‘Legatus Fidei’ organizada en la sala Beato Valentín Palencia de la Catedral de Burgos.

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