El Correo de Burgos

La Policía vigila de cerca el desembarco de Núcleo Nacional en Burgos

La organización ultraderechista anuncia la apertura una sede en la ciudad este sábado y colectivos antifascistas promueven una protesta el mismo día

La Policía Nacional tratará de evitar incidentes con motivo de la llegada de Núcleo Nacional.

La Policía Nacional tratará de evitar incidentes con motivo de la llegada de Núcleo Nacional.ÓSCAR CORCUERA

Burgos

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Las redes sociales son un hervidero en los últimos días tras conocerse la inminente inauguración de una sede, en Burgos, de Núcleo Nacional. Poco se sabe al respecto, salvo que esta organización de extrema derecha presentará su nueva delegación este sábado, 28 de febrero, informando de su ubicación a sus afiliados y simpatizantes tres horas antes del evento. 

Lógicamente, la Policía Nacional no es ajena a este anuncio. Tampoco a la manifestación, convocada por grupos antifascistas el mismo sábado, en la plaza del Cid a partir de las 18 horas. En base a ello, se pondrá en marcha un dispositivo de vigilancia con el objetivo de «controlar cualquier tipo de amenaza contra la seguridad pública». 

De lo que se trata, según indican fuentes policiales a este periódico, es de «evitar cualquier riesgo potencial» antes, durante y después de la celebración de ambos actos. Lo fundamental, añaden las mismas fuentes, es impedir que «se produzcan hechos graves». 

Aparte de esta sede con la que Núcleo Nacional pretende instalarse en Burgos, existe otro local gestionado por un grupo de idéntica o similar tendencia ideológica situado en la zona norte de la ciudad. Su ubicación, a priori secreta, ha pasado a ser un secreto a voces tras la difusión de una serie de carteles alertando de la «difusión masiva de propaganda y simbología nazi», así como la planificación de «agresiones grupales y palizas contra personas por su estética, ideología, identidad de género, orientación sexual, religión, color de piel, nacionalidad, etc». 

Mientras tanto, Núcleo Nacional se jacta de que su «avance» es «imparable» pese a que «algunos decían que duraríamos unos meses». Por su parte, el movimiento antifascista burgalés no duda en tachar a esta organización de «fascista, xenófoba, clasista, machista, tránsfoba y homófoba» con el fin de advertir a la ciudadanía de que sus miembros están «utilizando la violencia para intimidad e implantar el terror». 

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