La nueva generación de Enfermería se estrena con una práctica real con adultos mayores
Treinta y un participantes del Programa Interuniversitario de la Experiencia y de la Universidad Abierta a Mayores colaboraron en una actividad práctica de evaluación física, que permitió a 38 estudiantes de tercer curso trabajar con participantes ajenos al aula dentro de la asignatura Actividad Física y Terapias Complementarias.

Las pruebas, realizadas en el Polideportivo Universitario, sirvieron para valorar la condición física de los mayores y ofrecerles recomendaciones personalizadas.
Los estudiantes de tercer curso del Grado en Enfermería de la Universidad de Burgos han salido del marco habitual de clase para enfrentarse a una situación mucho más cercana a la que encontrarán en su futuro profesional, gracias a la colaboración de una treintena de adultos mayores del Programa Interuniversitario de la Experiencia y de la Universidad Abierta a Mayores que participaron en una jornada práctica en la que su condición física fue evaluada por los alumnos en el Polideportivo Universitario.
La actividad reunió a 31 mayores y a 38 estudiantes, distribuidos en grupos de cinco, dentro de la asignatura Actividad Física y Terapias Complementarias que durante dos sesiones se encargaron de guiar las distintas pruebas previstas en el circuito, observar la respuesta de los mayores participantes para ofrecer después una valoración general junto a algunas recomendaciones personalizadas.
La propuesta fue recibida con buen ánimo por parte de los mayores, que afrontaron las pruebas con disposición y cercanía "y si nos dan algún consejo los llevaremos a cabo, claro”, afirmó Conchi González, una de las participantes en la práctica de la asignatura Actividad Física y Terapias Complementarias.
Para el profesor Rubén Arroyo del Bosque, responsable de la iniciativa, esta práctica introdujo un cambio relevante con respecto a cursos anteriores, ya que hasta ahora, estos ejercicios se habían desarrollado entre los propios estudiantes, pero en esta ocasión el trabajo se realizó con participantes ajenos al aula. “Lo que buscamos que prime la seguridad para los mayores, que haya empatía por parte de los alumnos y sobre todo la profesionalidad”, explicó.
Ese contacto directo con personas mayores dio a la sesión un valor distinto. Los alumnos tuvieron que aplicar correctamente las pruebas y también adaptarse al ritmo de cada participante, acompañarles durante el recorrido y observar de cerca cómo se desenvolvían ante cada ejercicio. En ese contexto, la técnica era importante, pero también la forma de tratar a quienes tenían delante.
Desde el grupo de estudiantes, la impresión fue positiva, dado que los mayores colaboraron de manera muy satisfactoria y se lo pusieron "muy fácil”, según aseguraron Ruth Calleja, María de Benito, Paula Susilla, Jara Sevilla y Leyre Terrazas, el grupo de estudiantes que realizaron el circuito completo con Inma Aguilar, que admitió sonriente que se apunta a todo lo que puede, y Conchi González, que tiene integrado el ejercicio en su vida diaria y busca sobre todo “estar bien”.
Las pruebas se basaron en el circuito de ‘Senior Fitness Test’, una herramienta utilizada para valorar distintos aspectos de la condición física en personas mayores. En ese sentido, Arroyo destaca que se trata de pruebas “fiables, válidas y objetivas”, una base con la que los alumnos pudieron trabajar con criterios claros y obtener una referencia del estado general de cada participante.
Al término de la actividad, los estudiantes trasladaron a los mayores una valoración general y algunas pautas relacionadas con su condición física, como cierre lógico de una práctica que les permitió actuar, por unas horas, en un escenario más próximo al ejercicio real de la profesión y que puso frente a frente a dos generaciones del entorno universitario.

Estudiantes de Enfermería evalúan a una treintena de mayores en el Polideportivo Universitario

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