Desmantelan un laboratorio de drogas de diseño en Gamonal
La investigación llevó hasta un trastero de Gamonal donde apareció la mayor parte de la droga intervenida. El hallazgo incluyó speed, cristal, éxtasis y hachís, valorados en más de 30.000€, además de compuestos cuyo posible uso sigue bajo investigación.
Golpe policial a la fabricación y distribución de drogas de diseño desde Burgos con el desmantelamiento de un laboratorio de speed y otras sustancias en Gamonal y la incautación de estupefacientes por un valor superior a los 30.000€.
Un hombre ha ingresado en prisión después de que la Policía Nacional encontrase en su coche y en un trastero más de un kilo de diferentes drogas sintéticas a resultas de una investigación iniciada a comienzos de año, cuando empezó a seguirse la pista de una persona a la que se relacionaba con el suministro de distintas sustancias estupefacientes a consumidores de Burgos.
Después de cerca de tres meses de pesquisas, fue arrestado el 24 de marzo en la vía pública cuando conducía un coche en el que aparecieron varios productos químicos sometidos a especial control por su posible relación con la elaboración de drogas sintéticas. Entre ellos había seis garrafas de cristal de 2,5 litros con ciclohexilamina, una garrafa de 25 litros con benzaldehído y otra, también de 25 litros, con ácido acético glacial. Además, llevaba ocultos entre la ropa interior 16,2 gramos de ketamina.

El hallazgo incluyó speed, cristal, éxtasis y hachís, además de compuestos cuyo posible uso sigue bajo investigación.
La investigación condujo después hasta un trastero del barrio de Gamonal que, según la Policía Nacional, utilizaba como almacén y donde apareció la mayor parte de la droga intervenida, 1.084 gramos de sulfato de anfetamina o speed; 192,6 gramos de metanfetamina cristalina, conocida como cristal; 119 pastillas de éxtasis con un peso bruto de 74 gramos; y 644,1 gramos de hachís repartidos en varias tabletas.
La cantidad de speed hallada en el registro habría superado los 30.000 euros en el mercado de consumo, a los que se sumarían más de 10.000 euros por el cristal, unos 4.000 por las pastillas de éxtasis y alrededor de 4.500 por el hachís. La investigación, desarrollada bajo el nombre de operación Rifata, permitió además localizar en el coche del detenido varias sustancias químicas incluidas en la lista de especial seguimiento del CITCO, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, por su potencial riesgo para la salud.
La presencia de químicos abrió además otra línea de trabajo para tratar de aclarar si el detenido podía utilizarlos para elaborar este tipo de sustancias o si estaban destinados a otras personas.