Las casas rurales vuelven a rozar el lleno en los días de Semana Santa
«Estas fechas son un seguro de vida para el turismo rural: pocos días y se mueve mucha gente». Arranca la temporada con la mirada puesta en agosto que «está lleno de turistas extranjeros en las fechas del eclipse»

El turista extranjero se acerca cada vez mas al turismo rural que ofrecen los pequeños pueblos de Burgos.
El tiempo parece que, contra todo pronóstico, acompañará en las fechas más señaladas de la Semana Santa en la provincia de Burgos. No era algo que condicionara las reservas, pero sí podría repercutir en las cancelaciones. Por el momento, el turismo rural afronta unos buenos días de Pasión, con reservas casi al completo.
«Afortunadamente, la Semana Santa es un seguro de vida para el turismo rural. Es el periodo más corto de vacaciones en el que se mueve el mayor número de gente, y eso hace que rocemos el lleno», explica el portavoz de la Asociación de Turismo Rural de Burgos (Turalbur), Domingo Hernández. Las casas rurales rozan el lleno en los días centrales, de jueves a sábado, aunque «siempre pendientes de cancelaciones de última hora», explica con cautela.
Las cancelaciones sin coste son la espada de Damocles sobre negocios con poca capacidad de maniobra. Para estas fechas, el turista se mueve rápido y con previsión. «Hay reservas que van de un año para otro; gente que se va contenta y te dice: “Resérvamelo para el próximo año”. Hay quien en verano ya se pone a buscar para Semana Santa o quien lo hace en Navidad». Así que apenas queda sitio para jueves y viernes, y quizá algo en los últimos días.
Lo que será difícil de encontrar serán casas rurales grandes sin reserva. «Estas vacaciones son un momento en el que muchas familias y grupos se reúnen, por lo que las casas más grandes son las primeras que se reservan», detalla Hernández. En estas fechas se mueven grupos de entre 12 y 16 personas con facilidad. La “procesión” para descansar en el remanso de paz y disfrutar de la dosis de aventura que ofrece la provincia es la habitual. El turismo objetivo de Burgos sigue estando en Madrid y el País Vasco, aunque «al ser un periodo vacacional un poco más largo, también llegan visitantes de otras comunidades más lejanas».
En este deseo de volver a encontrarse, la situación estratégica de Burgos juega a favor. «Muchos grupos o familias -unos en Galicia, otros en el País Vasco y otros en Madrid- deciden reunirse en un punto intermedio, y ahí Burgos tiene muchas ventajas», reivindica. Esto hace que la ocupación se extienda prácticamente por toda la provincia. «Tenemos una oferta de casas rurales muy competitiva y, en cada zona, un rincón con algo único», sostiene.
Subida de costes
Con todo, la estancia media no termina de despegar. Los días entre semana siguen siendo un reto difícil de superar, y el turista extranjero no acaba de descubrir el turismo rural.
Al mismo tiempo, los precios se han disparado, especialmente en Burgos, donde el gasóleo y el gas para la calefacción son imprescindibles. «Se nota mucho la subida. Nosotros, de momento, mantenemos los precios, pero todo depende de cómo evolucione la situación. Si los costes siguen disparados, habrá que revisar las tarifas de cara al otoño», avanza.
El eclipse, un reto más allá del lleno
Mientras tanto, hay unas fechas concretas del verano que, desde hace prácticamente un año, tienen una gran demanda. Los días en torno al 12 de agosto llevan reservándose desde hace meses, con un notable protagonismo del turista extranjero, que apenas supone el 10 % de los viajeros que eligen un establecimiento rural.
«Estamos notando muchas reservas, especialmente de extranjeros. No es que sean unas fechas en las que estemos vacíos -hablamos de una semana de agosto en la que, por fiestas, festivales o actividades de verano, solemos estar prácticamente llenos-, pero sí parece una oportunidad para mostrar la provincia a un público, el extranjero, al que no terminamos de atraer», reflexiona.
Y es que apenas se alojan en el turismo rural y, prácticamente todos, lo hacen en establecimientos vinculados al Camino de Santiago.