Del blanco al púrpura. Descubre las rutas en flor más espectaculares de Burgos
Narcisos, almendros, cerezos, gamones y lavanda inspiran cinco recorridos por la provincia de Burgos. Un nuevo aliciente turístico sostenible (de los de mirar, admirar y no tocar) para atraer visitas todo el año

Los cerezos de Caderechas atraen cada año a miles de visitantes a esta zona de La Bureba.
Burgos es historia, arte, tradición y legado en piedra. Burgos es refugio, calma, escenario y descanso. Burgos es alimento, sabor, disfrute y detalle. Burgos es cultura y patrimonio. Y, además, Burgos es color. Belleza, en definitiva, que por momentos bulle reventona y se erige en aliciente extraordinario para perderse, de nuevo, por sus tierras. En tan rico sustrato hunde sus raíces la última propuesta empeñada en sumar visitas a la provincia en cualquier momento del año. La naturaleza manda y salpica el calendario de eventos tan efímeros como hermosos con los que alegrar la retina, aderezar la memoria (y no solo la del teléfono móvil) y ampliar el catálogo de experiencias.
‘Caminos en flor’ aspira a eso y más con cinco rutas pensadas para provocar a los espíritus más sensibles, vinculadas todas a la eclosión de especies vegetales de singular hermosura -ideales para inundar de alegría cualquier red social- que acontece en la provincia a cada rato para ponerla guapa y teñirla de matices infinitos, cual mosaico, despojada ya de los rigores del frío. Un espectáculo natural ideal para mirar y admirar, pero, por supuesto, no tocar, dado que la clave es preservarlo.

'Caminos en flor' para redescubrir la provincia de Burgos
Destelos amarillos en Las Loras
El fenómeno se concentra especialmente en el noroeste de la provincia, en el entorno de Las Loras, un territorio de singulares relieves calizos donde también aparece, de forma más discreta, el narciso de los prados ('Narcissus pseudonarcissus'), de mayor tamaño y flores bicolores. La ruta para contemplarlos puede iniciarse en Amaya y recorrer después algunos de los enclaves más emblemáticos del geoparque: Peña Amaya, La Ulaña, la cascada de La Yeguamea en Fuenteodra, el elegante pórtico románico de Rebolledo de la Torre, la Cueva del Agua de Basconcillos del Tozo o la iglesia románica de Fuente Úrbel, antes de terminar en Úrbel del Castillo.

'Caminos en flor' para redescubrir la provincia de Burgos
Delicado manto blanco para recibir la primavera
La presencia de estos árboles en la zona no es casual. Desde hace siglos el 'Prunus dulcis' forma parte de su paisaje agrícola gracias a un microclima muy particular, favorecido por la orientación soleada del terreno y por el abrigo que ofrece el cerro del Castellar frente a los fríos vientos del norte, según precisa el documento. Estas condiciones explican que, en su momento de mayor esplendor, Poza de la Sal llegara a contar con casi 7.000 ejemplares repartidos por pequeñas fincas y caminos del entorno, capaces de producir 200.000 kilos de almendras.
Esta ruta permite además descubrir algunos de los lugares más representativos de La Bureba, desde el propio municipio ya citado (villa medieval ligada históricamente a la explotación de la sal), hasta otros enclaves como Hermosilla, el santuario de Santa Casilda, el dolmen de Reinoso, Monasterio de Rodilla o Castil de Lences, en un recorrido que en suma desborda paisaje, historia y patrimonio rural.

Padre e hijos contemplan los cerezos en flor de la zona de Caderechas
Un paraíso para los frutales
En concreto, los cerezos, introducidos hace siglos por los religiosos del monasterio de Oña, conviven hoy con bosques, huertas y pequeños pueblos que conservan intacta su arquitectura tradicional. Recorrer la zona permite descubrir lugares de interés como Aguas Cándidas, Río Quintanilla, Hozabejas, Rucandio, Madrid de las Caderechas o Quintanaopio.

Los gamones irrumpen en el valle del Arlanza a finales de mayo.
Emblema de la biodiversidad
El paisaje se completa con la presencia imponente de la sabina albar ('Juniperus thurifera'), árbol perenne capaz de resistir condiciones extremas y considerado «una auténtica reliquia vegetal del Cenozoico». No en vano, los sabinares del Arlanza figuran entre los más extensos y mejor conservados del planeta. En este punto, el viaje se enriquece con paradas de valor natural y patrimonial como Hortigüela, el monasterio de San Pedro de Arlanza, Covarrubias, el claustro de Santo Domingo de Silos, el desfiladero de La Yecla o el ya célebre cementerio cinematográfico de Sad Hill.

Una familia captura en imágenes su visita a los campos de lavada de Caleruega.
Lugar de peregrinaje para devotos de las estampas singulares
La presencia de la flor que protagoniza esta ruta responde a que «desde hace unos años, los agricultores de la zona han comenzado a sustituir cultivos tradicionales por estas plantas aromáticas», vistiendo de belleza y sosiego los paisajes del entorno, lugar de peregrinaje para no pocos devotos de las estampas singulares. Priman dos especies: la lavanda fina ('Lavandula angustifolia') y el lavandín ('Lavandula x intermedia'), que se convierten en razón añadida para acercarse a un territorio de notable riqueza histórica y cultural, desde la propia Caleruega, cuna de Santo Domingo de Guzmán, hasta enclaves cercanos como Peñaranda de Duero, Coruña del Conde o las ruinas romanas de Clunia Sulpicia.