El Correo de Burgos

Revisita a "esa casa que todos llevamos dentro"

El diseñador Jorge García Varona y el creador audiovisual Álex Heras abren de par en par las puertas de la memoria doméstica compartida. Combinan moda, fotografía, vídeos y enseres diversos para, en suma, homenajear a las abuelas y, sobre todo, invitar a la reflexión. Su muestra permanecerá hasta el 28 de abril en la sala Círculo Solidario de Plaza de España, 3

La recreación de la gloria incorpora dos diseños inspirados en la típica lámpara de araña y el no menos tradicional mantel de hule.

La recreación de la gloria incorpora dos diseños inspirados en la típica lámpara de araña y el no menos tradicional mantel de hule.ÓSCAR CORCUERA

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Cualquier tiempo pasado, mejor o peor, habita en la memoria de quien, fruto de él, lo heredó. Ocupa un lugar (a veces físico, a veces mental) más parecido a otros de lo que sus legatarios presumen. Resulta que la casa de cada abuela puede ser la de todos, como poco la de muchos, criados entre tapetes de ganchillo, manteles de hule, rezos de rigor, cocidos a fuego lento y colchas de Reig Martí. Y resulta también que, al asomarse hoy a ella con nuevos ojos, mensajes que antaño pasaron desapercibidos —diluidos quizá en un contexto sin contraste— aparecen cristalinos y llaman a la reflexión, a una vida más calmada en la que todo llevaba y duraba su tiempo.

Ese gesto sencillo sustenta el hogar que Jorge García Varona, hijo de modista y formado en la Escuela de Arte y Superior de Diseño, y Álex Heras, graduado en Comunicación Audiovisual que emplea la fotografía y las herramientas digitales para contar historias, construyen en una muestra a dúo que no da puntada sin hilo: el que sujeta las prendas creadas por el primero o el que, conductor, llena de significado instantáneas y retratos captados por el segundo. Dos ingenios bajo un mismo techo. La casa de la abuela sirve así de lienzo rebosante de sentido y apela deliberadamente a la “nostalgia”, estancia a estancia, sala a sala. Desde el recibidor hasta la alcoba, estos jóvenes artistas burgaleses -que como tal se instalan precisamente en la sala Círculo Solidario del número 3 de la Plaza de España- proponen un recorrido evocador por un pasado común en todas sus dimensiones que, en la actualidad, con el frenesí por bandera, se antoja extraordinario. He ahí la clave.

Álex Heras y Jorge García Varona, jóvenes artistas burgaleses, flanquean a Silvia Arribas, de Fundación Círculo, durante la inauguración de su muestra 'En la casa de la abuela'.

Álex Heras y Jorge García Varona, jóvenes artistas burgaleses, flanquean a Silvia Arribas, de Fundación Círculo, durante la inauguración de su muestra 'En la casa de la abuela'.ÓSCAR CORCUERA

Cuatro diseños dan la bienvenida, en el mismo portal. Ropa alumbrada por García Varona en honor a la madre de su madre, natural de Tardajos, la que da sentido en fondo y forma (pues son sus enseres, la mayoría) a la exposición. Tejidos con cuerpo en un blanco inmaculado salpicado de cianotipias que recogen paisajes conocidos, como el ‘skyline’ de la localidad burgalesa, y proyectan escenas de ayer, aromas de una infancia corta en la escuela del pueblo, de oficios dispares para ganarse la vida en un mundo rural aún sin vaciar, de fiestas en las que honrar a la Virgen (de las Aguas, por ejemplo) y, sobre todo, estrenar atuendo, o de experiencia vital labrada en ganchillo, faldas hasta la rodilla y unas pinzas bien plantadas.

La primera impresión promete y cumplen las siguientes. En la denominada sala prohibida, Vía Crucis particular para poner a cero el contador de pecados, las imágenes de Heras (con la iglesia de Cañizar de Argaño como escenario) dan vida a los modelos de la colección que representan el rincón más espiritual de este hogar, fiel a la tradición, en el que el blanco se torna pureza y devoción ante la atenta mirada de esa Santa María portátil que pasaba de casa en casa cada semana. También en el retrete, donde no faltan las muñecas portarrollos con sus lazos y el encaje de las toallas de enseñar -que no las de usar- trepa por el torso del maniquí. Por supuesto, en la gloria, el espacio más cálido de la vivienda, donde reposar del ajetreo, decorado con estampas antiguas rescatadas de tierras cacereñas, donadas por una tía de Heras, a la luz de una lámpara de araña reconvertida en top y un mantel transparente como casaca con decoraciones intercambiables. En el dormitorio o en la cocina, donde el espectador puede combinar al gusto los distintos diseños de García Varona, impresos por partes en plástico transparente, mientras contempla un retazo de su serie Altares, que evoca precisamente el dicho de su abuela con el que rogaba a sus nietos que no la liaran. “No hagáis altares, nos decía”, comenta el artista y artesano, entusiasmado por el mensaje al que da paso cada umbral inexistente de esta casa cimentada sobre el ajuar de sus antepasadas, como aquellas sábanas bordadas a mano para servir toda una vida, o varias, que abrigan una llamada al remiendo (ahora, upcycling), a preservar lo valioso, a conectar con lo cotidiano y a tener lo justo y necesario frente a esa ‘fast fashion’ imperante, ‘fast life’ en general, a la verdadera sostenibilidad.

El encaje de las toallas 'de enseñar' y los lazos que aderezaban las muñecas portarrollos dominan en este diseño.

El encaje de las toallas 'de enseñar' y los lazos que aderezaban las muñecas portarrollos dominan en este diseño.ÓSCAR CORCUERA

Corona el paseo un vídeo de testimonios en el que afloran las distintas visiones de vecinos de Tardajos que, a petición de García Varona y Heras, disertan sobre los tiempos de antes y de ahora. “Resulta muy curioso el contraste por edad en temas como las relaciones humanas o el matrimonio”, apunta el creador audiovisual, convencido del aporte de estas entrevistas a la carga de profundidad que anhela la propuesta.

Ellas, las musas, sirven de epílogo. Despiden la visita con mirada franca, acompañadas (sus retratos en blanco y negro) por obras en cuero alumbradas también por un García Varona enamorado de la singularidad que ofrece la artesanía, de las piezas únicas y duraderas que arroja el esfuerzo, tan especiales como las madres, tías y, claro, abuelas, que les inspiraron en esta aventura, a las que rinden homenaje “de corazón” con este “altar doméstico que celebra lo sencillo, lo heredado y lo hecho a mano”. “Pasad sin prisa”, invitan, a esa casa que “todos llevamos dentro”. Y mejor, apunta García Varona, acompañados. “Me encantaría que generaciones distintas vengan juntas a disfrutarla. Que se acerque gente joven con personas mayores, porque seguro que algún elemento suscita un recuerdo, una historia que compartir”, explica, deseoso además de que esta sea la primera parada de muchas en las que reivindicar los pueblos, “sin exotizarlos”, como esa herencia “tan bonita” que hemos recibido.

Varios modelos incorporan cianotipias de paisajes o estampas de antaño.

Varios modelos incorporan cianotipias de paisajes o estampas de antaño.ÓSCAR CORCUERA

De lucirla y reinterpretarla se encargan ambos con ‘En la casa de la abuela’, abierta de par en par hasta el 28 de abril. Los miércoles 8 y 15 habrá visitas guiadas y el lunes 13, a las 19 horas, el recorrido se acompañará de un recital dramatizado en el que las actrices burgalesas Carmen Moral y Marisa Beunza pondrán voz al texto ‘Memorias, abuelas y entorno rural’.

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