Un libro divulgativo para explicar el cambio de la ciudad en 200 años
De la ciudad isabelina de 100 hectáreas a una de las grandes ciudades medias de 4.000 hectáreas de hoy. «La transformación ha sido enorme, los últimos 25 años determinantes»

El Burgos 1851, imagen de una litografía Andrés Gersons.
El Burgos del siglo XIX abandona su aspecto medieval poco a poco. Era una urbe que ocupaba 100 hectáreas, contaba con 10.000 habitantes y acogía 2.000 viviendas. Hoy, la capital de la provincia burgalesa se distribuye en 4.000 hectáreas, roza los 200.000 habitantes y cuenta con 110.000 viviendas en la capital, más la expansión residencial hacia los municipios del alfoz, con otras 97.000 casas de vecinos vinculados a Burgos.
El libro ‘Ciudad media industrial. Estructura, procesos y formas de crecimiento urbano’ resume la evolución urbana de la capital burgalesa en los últimos 200 años en dos centenares de páginas. Los números hablan de una «transformación enorme, el cambio es esencial y, en la etapa de los últimos 25 años, el proceso de urbanización es determinante», señala el autor del libro y profesor de la Universidad de Burgos, Gonzalo Andrés.

Andrea Ballesteros y Gonzalo Andrés posan con la nueva publicación sobre la ciudad de Burgos.
El libro, editado por la Gerencia Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Burgos, está disponible por 26 euros y permite «una mirada conjunta que contextualiza el crecimiento de Burgos en un formato de libro divulgativo, eliminando la parte académica más densa de sus publicaciones y ofreciendo una lectura clara y comprensible sin renunciar al rigor», resumió la presidenta de la Gerencia, Andrea Ballesteros.
En sus páginas se resume esta evolución urbana en torno a ocho capítulos que persiguen «leer el plano, entender a qué corresponde cada una de las partes de la ciudad, mirar la ciudad, entender cómo ha sido la evolución, el origen de la estructura y los restos que nos quedan de los tiempos pasados, viendo cómo se relacionan estas piezas de una ciudad con otras en una secuencia diacrónica», señaló.
El segundo bloque aborda el cambio de un burgo medieval al Burgos capital administrativa de provincia. La ciudad isabelina de la España decimonónica empieza a despertar con el progreso, la llegada del ferrocarril, las comunicaciones, los primeros vehículos y el asfalto de las calles.
El tercer apartado aborda los cambios que experimenta la urbe entre 1875 y 1931, donde ya escala la dualidad entre la ciudad obrera, con las primeras barriadas ante los problemas de vivienda y el inicio de las acumulaciones del ensanche en la ciudad más burguesa, al otro lado del Arlanzón. En el cuarto apartado se aborda el momento de posguerra, en el que se dibuja la ciudad actual. «El franquismo autárquico es una etapa estructural clave porque es el origen de Burgos como ciudad mediana y cuando se define el origen de los barrios actuales», señala Andrés. En esta época se redacta el primer Plan General de Ordenación Urbana, en 1944, definido como Plan de Ensanche.
También se recoge el desarrollismo de la ciudad industrial que es hoy, con el polo de promoción que define las viviendas obreras de Gamonal y el centro urbano burgués de Reyes Católicos y la avenida de la Paz. Es la transformación «bestial» de los 60 y 70. Los últimos años del siglo XX, marcados por el conflicto del urbanismo, el juicio de la construcción y un plan de transformación de suelo industrial residencial «sin ningún rubor». Burgos perdió su patrimonio industrial entonces.
La novedad, respecto a estudios académicos anteriores, radica en el desarrollo del urbanismo del siglo XXI hasta hoy: de la burbuja, la crisis y la postburbuja, en la que «falta vivienda asequible y utilizable por las personas», y la expansión residencial e industrial a los municipios del alfoz.