Burgos supera por primera vez los 180.000 residentes gracias a los extranjeros, que son ya 1 de cada 6 vecinos
La capital gana 7.230 residentes desde 2022 y se coloca en 180.427 a 1 de enero de 2026. Los extranjeros pasan de representar el 10,9% de la población burgalesa en 2022 al 16,2% en 2026. La población nacida en España desciende en 3.037 personas desde 2022, mientras los foráneos aumentan en 10.267 y sostienen todo el crecimiento neto de la capital.

Burgos ha superado los 180.000 habitantes por primera vez y la capital alcanza ya los 180.427 residentes a fecha de 1 de enero de 2026 frente a los 178.370 contabilizados un año antes, y encadena cuatro incrementos anuales consecutivos desde los 173.197 habitantes registrados a comienzos de 2022.
El crecimiento acumulado en ese periodo es de 7.230 personas, un 4,17% más que al comenzar el último lustro, en el que la evolución de la población permite constatar que la ciudad ha ido recuperando residentes de forma progresiva, con aumentos de 1.388 residentes en 2023, 1.966 en 2024, 1.819 en 2025 y 2.057 en 2026. La subida del último año es, además, la mayor de los últimos cinco años, hasta el punto de que la ciudad de Burgos nunca hasta ahora había logrado superar la barrera de los 180.000 habitantes.
La capital ya había rozado en otras ocasiones la barrera de los 180.000 habitantes, especialmente durante la primera década de los años 2000, cuando encadenó un crecimiento notable hasta alcanzar los 178.574 residentes en 2010, su registro más elevado antes del periodo de estancamiento posterior a la crisis de 2008.
Desde entonces, la ciudad se mantuvo durante años en una franja situada, en términos generales, entre los 174.000 y los 178.000 habitantes. En 2021, por ejemplo, Burgos contaba con 174.154 residentes, una cifra que muestra que el salto hasta los 180.427 habitantes registrados a 1 de enero de 2026 supone algo más que una simple recuperación del terreno perdido. La capital rebasa ahora una marca que no había alcanzado en esa evolución reciente y se sitúa en un nivel demográfico inédito dentro de la serie manejada.
Ese avance refuerza además la posición de Burgos dentro del mapa urbano de Castilla y León. La ciudad mantiene el segundo puesto entre los municipios más poblados de la comunidad, por detrás de Valladolid, y amplía su distancia respecto a Salamanca, que ha seguido una evolución demográfica menos favorable. El crecimiento reciente de Burgos, sostenido en buena medida por el aumento de la población nacida en el extranjero, introduce así un cambio relevante en una trayectoria marcada durante años por la estabilidad y los avances limitados.
Población residente en Burgos: El hito de los 180.000
| Año (1 de enero) | Población Total | Nacidos en España | Nacidos Extranjero | % Extranjero |
|---|---|---|---|---|
| 2026 | 180.427 | 151.267 | 29.160 | 16,16% |
| 2025 | 178.370 | 152.187 | 26.183 | 14,68% |
| 2024 | 176.551 | 152.880 | 23.671 | 13,41% |
| 2023 | 174.585 | 153.263 | 21.322 | 12,21% |
| 2022 | 173.197 | 154.304 | 18.893 | 10,91% |
Nota: Se observa un incremento neto de 7.230 residentes en el periodo, impulsado por el aumento del 54% en la población nacida en el extranjero.
Crecimiento con acento extranjero
El avance demográfico se explica en su totalidad gracias a la llegada de la población nacida en el extranjero, que pasa de 18.893 residentes en 2022 a 29.160 en 2026. Son 10.267 personas más en cuatro años en un colectivo que aumenta mucho más rápido que el resto de los residentes en la capital burgalesa y supera el crecimiento total de la ciudad. En paralelo, la población nacida en España baja de 154.304 a 151.267 habitantes en la ciudad, con una pérdida de 3.037 residentes.
Esa discrepancia en el comportamiento demográfico entre los españoles y los nuevos residentes de origen extranjero da la medida exacta de cómo Burgos gana población sólo y exclusivamente porque el aumento de vecinos nacidos fuera de España compensa la caída de los nacidos en el país. Sin ese incremento, la ciudad habría perdido habitantes en los últimos cinco años como ya ocurrió en el año 2022 con respecto al 2021.
En cambio, la llegada de población foránea ha contribuido de forma fundamental a la cifra de 180.427 residentes alcanzada este año y que constituye el máximo histórico absoluto del municipio.
Compensan la bajada de la cifra de españoles
Así las cosas, por cada 100 residentes netos que incorpora Burgos entre 2022 y 2026, el grupo de población nacida en el extranjero aporta 142, ya que parte de ese aumento queda absorbido por el descenso de los nacidos en España. Este cambio también se aprecia en la composición demográfica de la ciudad, ya que si en 2022, las personas nacidas en el extranjero representaban el 10,9% de los residentes de Burgos a fecha del 1 de enero de 2026, su peso alcanza el 16,2%. En términos prácticos, algo más de uno de cada seis residentes de la capital ha nacido ya fuera de España, según la clasificación utilizada en la estadística.
La evolución ha sido constante durante toda la serie. La población nacida en el extranjero aumentó en 2.429 personas entre 2022 y 2023, en 2.349 al año siguiente, en 2.512 entre 2024 y 2025 y en 2.977 en el último tramo. Ese último aumento es el mayor del periodo y coincide con el año en el que Burgos supera la barrera de los 180.000 residentes.
La población nacida en España, en cambio, mantiene una tendencia descendente. La ciudad contaba con 154.304 residentes nacidos en el país en 2022, bajó a 153.263 en 2023, a 152.880 en 2024, a 152.187 en 2025 y a 151.267 en 2026. La pérdida acumulada es de 3.037 personas, con descensos en todos los años de la serie.
La población crece en femenino
Por sexos, Burgos mantiene una mayoría femenina en el conjunto de su población, ya que la ciudad cuenta entre sus vecinos con 94.163 mujeres y 86.264 hombres a 1 de enero de 2026. Entre la población nacida en el extranjero, el reparto es equilibrado, con 14.757 mujeres y 14.403 hombres, aunque hay que precisar que desde 2022, este grupo ha crecido en 4.866 mujeres y 5.401 hombres.
Los datos dibujan una ciudad que aumenta población, pero con una base demográfica distinta a la de hace cinco años. Burgos cruza los 180.000 habitantes dentro de la serie reciente gracias al empuje de la población nacida en el extranjero, mientras el número de residentes nacidos en España continúa reduciéndose de forma gradual. La estadística no permite concluir si la capital ya había estado por encima de esa cifra en años anteriores; lo que sí confirma es que 2026 marca el primer registro por encima de los 180.000 habitantes entre 2022 y 2026.
Este crecimiento poblacional de la ciudad de Burgos es especialmente significativo porque se ha producido en un contexto de retroceso de la población nacional. La superación de este techo de cristal de los 180.000 habitantes se debe exclusivamente a la capacidad de la ciudad para atraer residentes de origen extranjero, quienes han aportado el volumen necesario para compensar la caída vegetativa y elevar el censo a cotas nunca vistas en el último siglo
El crecimiento de los nacidos en el extranjero se equilibra entre hombres y mujeres
Al examinar la evolución de la población nacida en el extranjero en la capital burgalesa, los datos muestran un crecimiento sostenido en ambos sexos, aunque con diferencias de ritmo que ayudan a perfilar cómo se ha producido el aumento de residentes en los últimos años. Entre 2022 y 2026, la incorporación de nuevos vecinos nacidos fuera de España ha sido constante, pero no exactamente igual entre hombres y mujeres, con ligeras oscilaciones en la intensidad del crecimiento anual.
En términos absolutos, la evolución ha sido muy equilibrada. Las mujeres nacidas en el extranjero han mantenido una ligera ventaja numérica durante todo el periodo, aunque esa distancia se ha reducido. En 2022 había 9.891 mujeres frente a 9.002 hombres, una diferencia de 889 personas. A 1 de enero de 2026, la ciudad cuenta con 14.757 mujeres y 14.403 hombres nacidos en el extranjero, de modo que la brecha se estrecha hasta las 354 personas. El dato indica que, aunque la base de esta población sigue siendo algo más femenina, el ritmo de incorporación de hombres ha sido más intenso en el tramo final de la serie.
El desglose anual permite distinguir dos momentos. En el primer bienio, entre 2022 y 2024, el crecimiento se inclinó hacia el lado femenino. Burgos sumó 1.342 mujeres nacidas en el extranjero entre 2022 y 2023, frente a 1.087 hombres. La tendencia continuó al año siguiente, con un aumento de 1.217 mujeres y 1.132 hombres, consolidando una primera fase en la que ellas tuvieron un peso algo mayor en el incremento de esta población.
La evolución cambia en los dos últimos años de la serie. Entre 2024 y 2025, el crecimiento masculino ya supera al femenino, con 1.331 hombres más frente a 1.181 mujeres. Ese giro se acentúa entre 2025 y 2026, cuando Burgos incorpora 1.652 hombres nacidos en el extranjero, por encima de las 1.325 mujeres registradas en el mismo tramo. Es el mayor aumento masculino de todo el periodo y el dato que más contribuye a reducir la diferencia entre ambos sexos.
Esta evolución apunta a un proceso de nivelación tras una primera etapa de mayor dinamismo femenino. El repunte reciente de hombres nacidos en el extranjero puede estar relacionado con la reactivación de determinados sectores económicos o con procesos de reagrupación familiar posteriores.
Lo que sí muestra la estadística es que el crecimiento se ha repartido de forma cada vez más equilibrada entre ambos sexos a lo largo de los últimos cinco años de manera que la fotografía fija de la población residente en Burgos a 1 de enero de 2026 refleja una distribución casi simétrica entre los extranjeros, ya que las mujeres representan el 50,6% y los hombres el 49,4%.
Ese perfil contrasta con el de la población nacida en España residente en Burgos en la que el peso femenino es mayor, con un 52,5%, en una estructura más envejecida y marcada por la mayor longevidad de las mujeres. La población nacida fuera de España que ha sostenido el crecimiento reciente de Burgos presenta, por tanto, una composición más equilibrada por sexos y ha contribuido de forma transversal a compensar la pérdida de residentes nacidos en el país.