Los príncipes de Atapuerca. Galería del Sílex muestra el cuidado y valor de la infancia hace 5.000 años
Identifican en la cavidad 16 cuerpos de los que 14 corresponden a menores de nueve años. Es la primera necrópolis infantil del Calcolítico localizada en Europa. Hasta hora se infería un tratamiento diferenciado por la ausencia de restos de niños.

Recreación de un enterramiento infantil en la Galería del Sílex.
La Galería del Sílex, una de las cavidades del complejo de Cueva Mayor, en Atapuerca, suma una razón más para reforzar su singularidad. Es el primer lugar de Europa que ha confirmado mediante pruebas -es decir, con fósiles- que los humanos del Calcolítico otorgaban un tratamiento diferenciado a los más pequeños del grupo en su último adiós.
Un grupo de investigadores de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá (Madrid), el Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y la Universidad de León ha confirmado que de los 16 individuos de entre 5.000 y 4.500 años localizados en la cavidad -en total se han recuperado 25- solo hay dos adultos. El resto (14) son niños menores de nueve años. Se trata, por lo tanto, de la primera necrópolis infantil localizada en este periodo en Europa.
El estudio de los fósiles determina que, de los individuos inmaduros, 11 restos corresponden a niños menores de seis años y otros tres fallecieron con entre los siete y los nueve. La secuencia cronológica establece que estos enterramientos infantiles se produjeron entre hace 5.000 y 4.500 años, durante el Calcolítico o Edad del Cobre.
Se trata de la primera necrópolis infantil de esta época localizada en Europa. Hasta ahora se habían encontrado enterramientos exclusivamente de adultos. La ausencia de restos infantiles hacía pensar en una despedida separada de la de los mayores, algo que ahora queda confirmado.

La cueva de la Galería del Sílex es una cápsula del tiempo que se paró hace 3.000 años, tras una caida de piedra, y permaneció intacto hasta su descubrimiento en 1972.
«Este hallazgo nos proporciona, por primera vez, una evidencia directa de que los individuos infantiles recibían un tratamiento funerario diferenciado durante el Calcolítico. Hasta ahora era una hipótesis basada en la ausencia de restos en otros yacimientos, pero la Galería del Sílex nos permite confirmarlo con datos sólidos», señala el primer autor del trabajo e investigador de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá, Antonio Molina Almansa.
La Cueva del Sílex fue un santuario para las primeras poblaciones desde el Neolítico hasta el Calcolítico. La cavidad permaneció cerrada, es una cápsula del tiempo. Hace 3.000 años, una caída de rocas selló el acceso hasta que en 1972 el Grupo Espeleológico Edelweiss descubrió la galería. Nadie había contemplado hasta entonces lo que los expertos consideran un auténtico santuario.
En el interior de la cueva se han recuperado restos de 24 individuos. Tres de ellos, dos adultos y una adolescente del neolítico temprano, fueron analizados en el verano de 2023. Los 16 restantes protagonizan esta publicación por la singular atención prestada a los individuos inmaduros del grupo.
Resulta evidente que se trata de un espacio concebido para acompañar en el último viaje. Lo hacen con 50 paneles de pinturas y grabados rupestres compuestos por 400 motivos. Vasijas decoradas y elementos pétreos completan un contexto funerario en el que, por lo que ahora se sabe, los niños adquieren un papel protagonista.
«Lo extraordinario de los restos humanos de la Galería es que hay niños menores de seis años y demuestran que las poblaciones calcolíticas concedían un tratamiento funerario especial a sus individuos infantiles, evidenciando el cariño y la importancia que daban a sus niños y niñas pequeños», remarca el codirector de Atapuerca, Ignacio Martínez Mendizábal.
Este singular hallazgo demuestra que estas poblaciones concedían a la infancia un «significado social y simbólico más complejo del que pensamos», según precisa la directora de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva, Mercedes Conde.
Los estudios sobre estas comunidades continuarán y permitirán desentrañar nuevos aspectos de los comportamientos funerarios de quienes se adentraban en las cuevas de la sierra burgalesa para despedir a los príncipes de Atapuerca.