Un verano «inhumano» en el cívico Vista Alegre: trabajadores y familias exigen soluciones ante los más de 30°C del interior

Las mañanas comienzan en el edificio ya con 29 grados y trabajadores del espacio recogen firmas para solicitar la climatización. El presupuesto de 2026 recoge una partida de 400.000 euros para la climatización de diversos edificios municipales entre los que se encuentra este cívico. Como medida provisional, Del Campo asegura que se trabaja en la adquisición de máquinas de aire acondicionado portátiles para instalar «lo antes posible»

Exterior del centro cívico Vista Alegre.ECB

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Burgos

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El verano está siendo especialmente duro en el centro cívico de Vista Alegre. A las diez de la mañana, los termómetros ya marcan 29 grados, una cifra que escala hasta los 32 grados al mediodía. Así lo denuncian trabajadores, usuarios y padres de usuarios de este espacio municipal. Han sido precisamente los trabajadores de este centro cívico quienes han iniciado una recogida de firmas formal para exigir la instalación urgente de un sistema de aire acondicionado que «garantice unas condiciones dignas y una estancia agradable para todos».

La indignación es palpable entre quienes acuden a diario a las instalaciones, especialmente por el contraste con otras dependencias del Ayuntamiento. Alejandro, padre de uno de los niños que utiliza el espacio tanto a lo largo del año como en el programa de verano, califica la situación de «inhumana» y denuncia el agravio comparativo con otros espacios de Burgos. «Es incomprensible que trabajadores y niños pasen la mañana a esas temperaturas cuando en otros edificios municipales sí hay aire acondicionado instalado». Asimismo, muestra su temor a que la inacción municipal provoque una desgracia. «Tememos que algún día le dé un golpe de calor a alguien, especialmente a los más pequeños».

En el día a día, son los monitores quienes tienen que lidiar con el termómetro en primera línea. Se las ingenian constantemente para mantener a los niños lo más frescos posible, animándoles a beber agua de forma continua para asegurar una hidratación mínima.

Por su parte, una de las trabajadoras del centro cívico es igual de tajante y describe que algunas jornadas veraniegas «llegan a ser una tortura». Al igual que las familias, comparte la misma preocupación por la salud de los menores. «Parece que tengamos que lamentar algún incidente grave con los pequeños usuarios del centro antes de que se tomen medidas», asegura preocupada.

Un termómetro muestra la temperatura a las diez de la mañana.ECB

Preguntada por esta situación, la concejala responsable de Centros Cívicos, Milagros del Campo, ha reconocido ser «plenamente consciente de las altas temperaturas que registra el inmueble». Según explica la edil, el Consistorio dispone de una partida de 400.000 euros en el Presupuesto de 2026 destinada a la instalación de aire acondicionado en diversos espacios municipales de la ciudad entre los que se encuentra este centro cívico. Sin embargo, el proceso administrativo no es inmediato y «aún está pendiente la redacción del pliego de condiciones y el posterior proceso de adjudicación para la climatización de los edificios elegidos».

Como solución inmediata y provisional, el objetivo del equipo de Gobierno es adquirir aparatos de aire acondicionado portátiles, conocidos popularmente como pingüinos. Estos dispositivos se destinarán «tanto al Centro Cívico de Vista Alegre como a la Escuela Infantil ‘Los Gigantillos’, ubicada en el Polígono Industrial de Villalonquéjar, donde también sabemos que en estas jornadas de tanto calor se alcanzan temperaturas muy elevadas».

A pesar de que el área de Centros Cívicos ya está en conversaciones con Ingeniería Industrial para la adquisición de estos aparatos, Del Campo no ha querido señalar una fecha concreta para su compra e instalación en ninguno de los dos centros afectados.

La concejala ha justificado en parte la situación aludiendo a la antigüedad de la infraestructura, explicando que «el edificio data de la década de los noventa con grandes ventanales que vuelven el espacio más caluroso» y a que «el aumento de las temperaturas en los últimos veranos dificulta enormemente mantener el espacio fresco».

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Como contrapartida de emergencia y para intentar rebajar los termómetros, la edil asegura «se han abierto más ventanas en la instalación», una medida defensiva que, a la luz de los 32 grados que se alcanzan al mediodía y las quejas de usuarios y empleados, se está mostrando del todo insuficiente.