Burgos recuerda a Miguel Ángel Blanco y su legado que "no pertenece al pasado"
La glorieta que lleva el nombre del concejal de Ermua asesinado por ETA en 1997 acoge un acto de homenaje

Imagen del homenaje a Miguel Ángel Blanco.
29 años después de que la banda terrorista ETA asesinara al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco el legado que deja "no pertenece al pasado", es un legado que "nos interpela hoy". Por eso, 29 años después, los mismos que tenía el edil cuando fue ajusticiado por ETA, siguen siendo necesarios los homenajes que se rinden por toda España a su figura.
Como el realizado en Burgos, en la glorieta que lleva su nombre, acto al que no acudió el subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente, ni el PSOE tras marcharse a mitad del homenaje del pasado año, cuando en la lectura del manifiesto, que elabora la Fundación Miguel Ángel Blanco, se criticaba que el Gobierno negociara con los testaferros de ETA.
El homenaje comenzó con el traslado de una corona de flores por representantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad y del Ejército junto al monolito que recuerda a Miguel Ángel Blanco. Posteriormente, comenzó la lectura del manifiesto por parte del delegado del Junta en Burgos, Roberto Sáiz, el vicepresidente de la Diputación, Ramiro Ibáñez, y la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala.
En el manifiesto se recordó lo que significó ese asesinato y las posteriores reacciones ciudadanas de las brotó el Espíritu de Ermua, y "ese es el legado de Miguel Ángel Blanco". Un legado que "nos interpela hoy, directamente, a cada uno de nosotros". Y que "nos compromete a defender la verdad de lo que ocurrió", que ETA "fue una organización terrorista que durante más de 50 años asesinó, extorsionó y persiguió a quienes pensaban diferente".
ETA fue derrotada, continuaba el manifiesto, "gracias al sacrificio de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a la independencia de la Justicia y a la resistencia cívica de la sociedad española". Y también por "miles de personas anónimas". Por ello, "olvidar o manipular esa historia, relativizar o blanquear el terrorismo, es pervertir la democracia que nos ampara y humillar a las víctimas".
Esa verdad que "tanto nos costó defender sigue siendo atacada hoy, de otras formas y con otros instrumentos". En el manifiesto se pone de relieve que "a lo largo de este año, los presos de ETA han alcanzado su mayor nivel de beneficios penitenciarios. Sin arrepentimiento, sin colaboración con la justicia, sin un solo gesto hacia las víctimas. Y más de 300 asesinatos siguen sin resolverse".
Un legado que "nos compromete a recordar que EH Bildu, heredero político de quienes mataron a Miguel Blanco, no condena su asesinato ni ningún otro". Un partido que "impulsa la mayoría de los homenajes a los presos de ETA cada verano en las fiestas del País Vasco y Navarra".
Un legado que también "nos compromete a exigir justicia", que "no puede negociarse ni puede ser moneda de cambio en ningún pacto de gobierno". El homenaje es también una interpelación a los jóvenes, que sepan que Miguel Ángel Blanco "no es solo un símbolo. Era una persona, un hombre joven, bueno y valiente, que se sentía orgullos de ser vasco y español sin complejos y, por eso, ETA lo mató".