La UBU plantea que medir el riesgo de radicalización ayude a reinsertar a los presos
Un estudio liderado por la Universidad de Burgos concluye que la evaluación del riesgo de radicalización en prisión debe ir más allá de clasificar la peligrosidad. Los investigadores proponen utilizarla para orientar la reinserción y advierten de la falta de indicadores adaptados a las mujeres.

Interior de la cárcel de Burgos.
Las herramientas utilizadas en las cárceles para medir el riesgo de radicalización deberían servir también para seguir la evolución de los internos y orientar su reinserción. Esa es la principal conclusión de un estudio liderado por la Universidad de Burgos, que propone superar los sistemas centrados únicamente en clasificar la peligrosidad y vincular sus resultados a planes de tratamiento personalizados.
La investigación también advierte de una carencia común en los dos métodos analizados, ya que ninguno incorpora indicadores específicos sobre los procesos de radicalización de las mujeres, lo que puede reducir la precisión de las evaluaciones cuando se aplican a las internas de las prisiones españolas.
El trabajo, realizado junto a la UNED y el Ministerio del Interior, compara las dos herramientas más utilizadas para valorar el riesgo de extremismo entre la población reclusa, denominadas VERA-2R y DRAVY-3 y que, aunque comparten parte de sus indicadores, cada una responde a necesidades diferentes y presenta ventajas y limitaciones propias.
VERA-2R, desarrollada en Canadá, utiliza información procedente del historial clínico, entrevistas y observación de la conducta. Su estructura permite aplicarla a distintas ideologías y seguir los cambios en el nivel de riesgo a lo largo del tiempo.
DRAVY-3 fue diseñada para las prisiones españolas y se centra en el extremismo yihadista. Funciona mediante indicadores puntuados a partir de la información disponible y, según el estudio, muestra una elevada capacidad para identificar a los internos con mayor peligrosidad.
Los investigadores señalan que la elección entre ambos sistemas debe depender del objetivo de la evaluación. VERA-2R ofrece una visión más amplia y flexible, mientras que DRAVY-3 aporta una mayor precisión dentro del contexto penitenciario español y en los casos relacionados con el yihadismo.
El estudio revela además que el 55,88% de los indicadores de VERA-2R están representados en DRAVY-3. Entre los elementos compartidos figuran factores relacionados con las creencias, las actitudes violentas y la disposición del interno a participar en acciones extremistas.
Estos procedimientos se aplican a personas condenadas por delitos de extremismo, a internos expuestos a circunstancias que pueden favorecer su radicalización y a quienes podrían estar influyendo sobre otros reclusos. El objetivo es detectar el riesgo y facilitar una intervención adecuada.
La investigación insiste en que ambas herramientas deben incorporar indicadores capaces de reflejar avances positivos. También considera necesario realizar estudios específicos con muestras suficientes de mujeres para adaptar los sistemas a las características propias de la radicalización femenina.