La Fiesta de la Colombianidad obtiene el sello de Interés Turístico Cultural
Con su propia Escuela de Música en ciernes, la asociación Soy Colombia celebra este domingo su segundo gran encuentro en Burgos abriendo sus puertas a toda la ciudadanía

La presidenta de Soy Colombia, Magnolia Sánchez, durante la primera Fiesta de la Colombianidad en Burgos.
Ni siquiera ha celebrado su segunda edición y la Fiesta de la Colombianidad ya es de Interés Cultural. Otro motivo, y de peso, para brindar este domingo en el patio de la parroquia de El Salvador. Justo en la víspera del Día de la Independencia, desde Burgos, la asociación Soy Colombia ultima los preparativos de su gran encuentro anual. Y la presidenta de la entidad, Magnolia Sánchez, no cabe en sí de alegría tras comprobar que el Ayuntamiento «ha sabido valorar todos los esfuerzos que hemos hecho».
Bajo la premisa de promover y fortalecer el «enriquecimiento mutuo», la comunidad colombiana residente en la capital burgalesa afronta su fiesta por todo lo alto. «Nos parece muy importante ser agradecidos con la tierra que nos acoge», enfatiza Sánchez. Con la mejor acogida posible, pero también con la entrega de condecoraciones que la asociación ha decidido bautizar como El Macondo de la vida. Los galardonados, según precisa, son el Ayuntamiento, la Junta de Castilla y León, la Subdelegación del Gobierno, Burgos Acoge, Atalaya Intercultural, Cáritas, Accem y Cruz Roja. A mayores, se concederán tres distinciones especiales a Burgos con Colombia, Promoción Solidaria y la parroquia de El Salvador.
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De lo que se trata, a grandes rasgos, es de realizar un «homenaje sincero» a una ciudad que actualmente acoge a más de 4.500 colombianos. Hombres y mujeres que, como Sánchez, aspiran a tender nuevos puentes con Burgos sin renunciar a su extenso legado cultural. Todo sea por intensificar la unión entre pueblos en un ambiente festivo desde las 9 de la mañana hasta las 10 y media de la noche.
Si algo tienen en común España y Colombia es su gusto por la buena gastronomía. Partiendo de esta base, la Red de Hosteleros y Emprendedores Colombianos pondrá toda la carne en el asador -literal y metafóricamente- para que nadie se quede con hambre. Con esta iniciativa, además, se pondrá de manifiesto el innegable «aporte socioeconómico» de quienes cruzaron en su día el charco y hoy forman parte activa -y proactiva- de la sociedad burgalesa.
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Todo apunta a que volverán a superarse las expectativas, llegando incluso a duplicar el número de asistentes. El año pasado, la Fiesta de la Colombianidad congregó a más de 1.500 personas a lo largo de toda la jornada. A Sánchez le sorprendió gratamente ver a «muchos burgaleses y personas de otros países». Todos ellos, independientemente de su lugar de nacimiento, «amantes de nuestra gastronomía y de nuestra música».
Precisamente, Soy Colombia acaba de poner en marcha su propia Escuela de Música. Se llama Toto la Monposina y apenas ha dado sus primeros pasos gracias a la implicación de un grupo de voluntarios de la Red de Hosteleros y Emprendedores. De momento, ya se ha organizado alguna que otra actividad con instrumentos autóctonos. Entre gaitas, llamadores, tamboras, alegres y maracas, el principal objetivo de este proyecto es que «las nuevas generaciones mantengan vivas las raíces».
«La música es paz y nos mantiene vivos a pesar de la distancia»
También se ha gestado un grupo de música folclórica, Tambor Son de Mi tierra, bajo la batuta de Jhon González como director musical y Laura Taylor como responsable de danza. No cabe duda, tal y como apunta la presidenta de Soy Colombia, de que sus compatriotas están realizando un «esfuerzo grandísimo» para «posicionar la diversidad cultural» como eje vertebrador de la convivencia y el intercambio de saberes.
«La música es paz y nos mantiene vivos a pesar de la distancia». Con esta reflexión, Sánchez no oculta la morriña que le embarga al residir tan lejos de su tierra a pesar de que Burgos sea su casa. En cualquier caso, tiene claro que cualquier evento cultural, social o gastronómico es la excusa perfecta para «desarraigar el dolor».