XXV Certamen Internacional de Danza Contemporánea Burgos-Nueva York

Amaury Lebrun vuelve al festival que cambió su vida: "Regresar a Burgos es volver a casa"

Amaury Lebrun conquistó la primera edición del Certamen Internacional de Danza Contemporánea Burgos-Nueva York en 2002. Veinticinco años después regresa al escenario donde comenzó su trayectoria como coreógrafo para participar en la gala conmemorativa del festival.

Amaury Lebrún posa con el elenco de bailarines que interpretó Submerse en la gala 25 aniversario del CICBUNY.© TOMÁS ALONSO

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Amaury Lebrun era bailarín de la Compañía Nacional de Danza cuando estaba dirigida por Nacho Duato. Tras desarrollar su carrera como solista en distintas compañías europeas, dio sus primeros pasos como coreógrafo en el Teatro Principal de Burgos, donde conquistó la primera edición del Certamen Internacional de Danza Contemporánea Burgos-Nueva York con Kenmei, vencedora en la categoría de Danza Moderna y Contemporánea.

Aquel premio marcó un antes y un después en su trayectoria. «Acababa de regresar de una gira por Asia y Kenmei nació inspirada en la cultura japonesa, que me fascinaba. Fue la primera pieza que creé y el comienzo de mi camino como coreógrafo», recuerda.

Un cuarto de siglo después observa con orgullo la evolución del festival. «Empezó siendo un proyecto humilde, pero ya entonces se intuía que tenía una gran ambición. Había una visión internacional muy clara y eso es precisamente lo que ha terminado convirtiéndose en la identidad del certamen», explica.

Para Lebrun, el crecimiento del Burgos-Nueva York ha situado tanto a la ciudad como a Castilla y León en el mapa internacional de la creación contemporánea. «Hoy Burgos reúne a intérpretes y coreógrafos de todo el mundo y eso convierte a la ciudad en un referente para la danza contemporánea», destaca.

Su relación con el festival no terminó con aquel primer premio. Kenmei volvió a representarse en varias ocasiones gracias al apoyo de la organización. «Alberto Estébanez y Sara Saiz hicieron todo lo posible para darle visibilidad a la obra. Gracias a ellos regresé en distintas ediciones y colaboré durante varios años tanto con el festival como con la escuela de Hélade. Hacía tiempo que no volvía y regresar ahora resulta muy emocionante. Es como volver a casa, aparecen muchos recuerdos de golpe».

Tras aquel impulso inicial, su carrera coreográfica no dejó de crecer. «Después llegaron trabajos para la Compañía Nacional de Danza, el Ballet de Cataluña y distintas compañías francesas. Actualmente vivo y trabajo en el Reino Unido», resume.

Cuando decidió abandonar los escenarios como bailarín encontró una nueva vocación en la enseñanza. Hoy imparte danza contemporánea, composición coreográfica e improvisación en la Northern School of Contemporary Dance, en Leeds, Reino Unido.

Lebrun reconoce que la danza contemporánea continúa siendo una disciplina poco conocida para buena parte del público, aunque considera que atraviesa uno de sus mejores momentos. «Es una forma de danza que no deja de crecer. Tiene una enorme capacidad para adaptarse porque puede representarse en la calle, en un teatro, en espacios alternativos o incluso en producciones audiovisuales. Esa versatilidad le permite llegar a públicos muy distintos, aunque todavía queda trabajo por hacer para acercarla a más personas».

El coreógrafo francés también cree que España sigue teniendo una asignatura pendiente en el apoyo institucional a los creadores independientes. «Llevo muchos años viviendo fuera, pero recuerdo que cuando trabajaba en España todo giraba alrededor de las dos compañías nacionales y abrirse camino de forma independiente era muy complicado».

La comparación con el modelo británico resulta inevitable. «En Inglaterra existe un respaldo muy importante a los artistas independientes. En España hay muchísimo talento y una gran cultura de danza, pero todavía faltan apoyos para que esos creadores puedan desarrollar sus proyectos».

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Su regreso a Burgos llega con una versión especialmente adaptada de una de las obras más representativas de su repertorio, Submerse, interpretada por Samuel Onwuteaka, Sean Andrews, Phoebe Whitehead y Georgia Coulson en el escenario de la Llana de Afuera. «Volver al festival donde todo empezó tiene un significado muy especial. Aquí comenzó mi carrera como coreógrafo y siempre sentiré que una parte de ella pertenece a Burgos».