Así es el campamento musical que convierte un pequeño pueblo de Burgos en epicentro internacional del folk
Cerca de un centenar de músicos de países como Canadá, Francia, Australia o Estados Unidos conviven durante una semana en Arlanzón gracias a Crisol de Cuerda, un encuentro que ya suma diecisiete ediciones y en el que la música tradicional crea una comunidad sin fronteras

Varios participantes comparten su saber en plena naturaleza.
Ubicado a poco más de veinte kilómetros de la capital burgalesa, el pequeño municipio de Arlanzón (bien conocido por generaciones de escolares que aún recuerdan su paso por la granja escuela) puede presumir y presume cada verano de convertirse en el epicentro internacional de la música folk. Lo hace desde 2011, cuando comenzó a albergar Crisol de Cuerda, un encuentro que durante una semana reúne a cerca de un centenar de músicos llegados de distintos puntos del mundo y de España para compartir escenario, aprendizaje y convivencia en torno a la música tradicional.
Lejos de ser un simple curso de verano, Crisol de Cuerda enarbola la convivencia como su principal seña de identidad. Porque marca la diferencia. Entre clases, ensayos, comidas y conciertos, profesores y alumnos comparten cada jornada en un entorno que se transforma en una pequeña comunidad internacional en la que la música se torna idioma común.
La diversidad del profesorado es otro de los elementos llamativos. En esta edición a punto de culminar, Élisabeth Moquin, Thierry Clouette y Élisabeth Giroux, procedentes de Quebec; Toby Kuhn, de Francia; Galen Fraser, de Estados Unidos; Nacho Prada y Lucía López, de Castilla; Hugo Franco y Xosé Liz, de Galicia; Gonzalo Llao, de Asturias; y Chris Stone, de Australia; han formado parte del equipo docente que inspira a los asistentes a revisitar sus raíces para fomentar la creación de una voz musical propia.
"Lo más interesante es ver las diferentes culturas que tenemos aquí presentes en un pueblito de Burgos", explica Irene Portela, presidenta de la asociación organizadora, para subrayar, no obstante, que el verdadero valor del campamento no está únicamente en la procedencia de quienes participan, sino en la capacidad de la música para romper cualquier barrera. "Quizás desde fuera pueda parecer que todas estas personas no tienen nada que ver las unas con las otras, pero llegan aquí y mediante la música hay un entendimiento, hay una convivencia y hay una familiaridad muy grandes", señala.
Durante estos días han convivido entre 90 y 100 personas entre alumnado y profesorado. Una cifra que favorece precisamente ese ambiente cercano que distingue a Crisol de Cuerda de otras propuestas formativas. "El sentido de comunidad que tenemos este año es muy intenso", celebra Portela.
Esa convivencia también se refleja en la imagen que ofrecen las instalaciones que acogen a los participantes (precisamente la granja escuela ya mencionada) durante toda la semana. Los ensayos no terminan cuando acaban las clases y la música ocupa cada minuto y cada rincón del recinto. "Está la gente tocando debajo de los árboles, cantando, con instrumentos tradicionales y con instrumentos más modernos. Es un paraíso llegar aquí y ver que en este sitio hay música por todas las esquinas", describe.
No es casualidad, por tanto, que quienes conocen el proyecto hablen de él como una experiencia transformadora. Su director artístico, Galen Fraser (hijo del impulsor de la iniciativa, el mítico violinista escocés y miembro del grupo Skyedance, Alasdair Fraser), define Crisol de Cuerda como "el hogar de la inspiración musical", una experiencia "totalmente inmersiva" en la que se comparten "comidas, vida y momentos de profundo aprendizaje con grandes maestros de la música". Esa filosofía quizá explica que, diecisiete ediciones después, el encuentro se mantenga como uno de los referentes del folk en España y Europa.
Este domingo el campamento se despide, hasta el año que viene, y el animado silencio rural regresará a Arlanzón, ese pequeño rincón que, gracias a la música, renace cada verano como un lugar que borra las fronteras, al compás.

Crisol de Cuerda, una experiencia "inmersiva" para borrar fronteras al compás
Crisol de Cuerda, una experiencia "inmersiva" para borrar fronteras al compás

Crisol de Cuerda, una experiencia "inmersiva" para borrar fronteras al compás
Crisol de Cuerda, una experiencia "inmersiva" para borrar fronteras al compás

Crisol de Cuerda, una experiencia "inmersiva" para borrar fronteras al compás
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