El Cenieh participa en una investigación sobre el grosor del cráneo del Homo antecessor
El estudio aporta nuevos datos sobre la bóveda craneal de esta especie hallada en el yacimiento de Gran Dolina (Atapuerca), que refuerzan su caracterización como una anatomía en mosaico, con rasgos tanto ancestrales como derivados

Vista externa y propuesta de posicionamiento de los restos parietales de Homo antecessor. Líneas negras discontínuas.
El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) participa en un artículo publicado en la revista Journal of Human Evolution, que aporta datos cuantitativos inéditos sobre el grosor craneal de la especie Homo antecessor, a partir del análisis de tres fragmentos parietales hallados en el yacimiento de la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca (Burgos).
La investigación, que cuenta con el apoyo de la Fundación Atapuerca/Reale Foundation y el Proyecto Atapuerca, es parte de una tesis doctoral centrada en la microestructura craneal de esta especie y su comparación con otros humanos, tanto actuales como extintos, que lleva a cabo Rafael Gallareto-Sande, investigador predoctoral del Cenieh, bajo la dirección de María Martinón-Torres (Cenieh), Emiliano Bruner (MNCN, CSIC) y Palmira Saladié (IPHES).
Los resultados muestran que el grosor total del cráneo en estos individuos adultos se sitúa dentro del rango de los humanos actuales y de los neandertales, y es claramente inferior al de Homo erectus y otras especies humanas del Pleistoceno inferior.
Capa a capa
Hasta ahora, el único parietal de Homo antecessor estudiado en detalle fue descrito por Emiliano Bruner y colegas en 2017 y pertenecía a un individuo juvenil. Los tres fragmentos analizados en este nuevo estudio —identificados como ATD6-115, ATD6-128 y ATD6-401— corresponden a individuos adultos.
El análisis se ha realizado mediante microtomografía computarizada, una técnica que permite medir por separado las tres capas que componen el hueso craneal (la tabla externa, la díploe y la tabla interna) y examinar con detalle otros rasgos de la superficie ósea, como los canales vasculares y los microforámenes.
Burgos
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Al analizar cada capa por separado, la díploe (el tejido esponjoso interior del hueso) resultó ser la más gruesa en todos los casos, representando entre el 41 % y el 50 % del grosor total, en línea con lo observado en neandertales y humanos modernos. Además, los fragmentos de Homo antecessor muestran una proporción distinta entre las otras dos capas: una tabla externa relativamente más delgada y una tabla interna relativamente más gruesa que en las otras dos especies.
“Es la primera vez que podemos comparar de forma cuantitativa el grosor craneal de esta especie, capa por capa, con el resto de los datos disponibles para el género Homo, y eso aporta información muy valiosa que ayuda a interpretar la posición evolutiva de esta especie.", afirma Gallareto Sande.
Características en mosaico
Homo antecessor fue descrita originalmente a partir de los restos hallados en el nivel TD6 de la Gran Dolina como una especie que presenta características en mosaico, combinando rasgos faciales y neurocraneales derivados con rasgos postcraneales y dentales más primitivos, y se considera hoy un grupo cercano a la raíz evolutiva común de neandertales y humanos modernos.
Los resultados de este trabajo corroboran esa caracterización, sumando el grosor y la arquitectura interna del hueso parietal a los rasgos que definen esa combinación de lo ancestral y lo derivado. Pero se trata de una tendencia, no de una conclusión definitiva ya que la muestra de Homo antecessor actual es reducida
“La muestra disponible es todavía limitada y fragmentada, por lo que cualquier fragmento nuevo puede matizar estos resultados. Confiamos en que en las próximas campañas se sigan recuperando nuevos restos craneales que permitan contrastar lo observado y profundizar en su interpretación”, concluye Gallareto Sande.