Condenado a dos años de cárcel por la agresión sexual a una menor en Aranda
El acusado abordó a la víctima para pedirle un beso y le realizó tocamientos

Imagen del Palacio de Justicia, sede de la Audiencia Provincial.
La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a una pena de dos años a un hombre por agresión sexual por intentar besar, y tocar la entrepierna y el culo a una menor de 16 años en Aranda de Duero.
La sentencia, de conformidad entre las partes, también establece la prohibición de acercarse a la víctima a una distancia menor de 500 metros y a comunicar con ella durante cuatro años. El tribunal, tras la petición de la Fiscalía, acordó la suspensión de la condena con el compromiso de no delinquir durante el periodo que dure la pena.
Además, le impone la inhabilitación especial para cualquier profesión, oficio o actividades, sean o no retribuidos, que conlleve contacto regular y directo con personas menores de edad, por tiempo de 9 años. El tribunal le impone una indemnización de 1.000 euros a la víctima por daños morales.
Los hechos enjuiciados se remontan al 20 de noviembre de 2023 cuando, en Aranda de Duero, en torno a las 18.30 horas, el acusado se acercó a la menor, que estaba sentada en un banco. Tras preguntarle su nombre y su edad, ella contestó que tenía 15 años, a lo que el acusado le dijo que era muy guapa y que si se daban un beso, a lo que la menor se negó.
En ese momento, el acusado se abalanzó sobre la víctima con la intención de darle un beso sin conseguirlo al apartarse la menor. A continuación, la menor escribió un mensaje a una amiga a través del móvil mientras el acusado intentaba leer qué es lo que estaba poniendo y le preguntaba a la menor que a qué estaba jugando.
Lejos de desistir, el acusado volvió a abalanzarse sobre la menor para intentar darle un beso sin conseguirlo tampoco, para a continuación la víctima abandonar el lugar. En ese momento, el acusado puso la mano sobre ella y le tocó la entrepierna. la menor se fue del lugar en dirección al centro, mientras el acusado seguía con su acoso y le decía que la acompañaría. En el trayecto, el acusado se siguió dirigiendo a la menor mientras le pedía si podía cogerle la mano, a lo que ella contestó que no mientras intentaba mantener la distancia con el agresor.
Cuando la víctima llegó a la altura de una biblioteca observó a un grupo de personas. El acusado le dijo que si le daba un beso de despedía, a lo que la menor volvió a decir que no. El acusado se marchó, pero vio que la menor también abandonaba el lugar y se encontraron en una esquina de la biblioteca, e insistió en que si le daba un beso, con una nueva negativa de la víctima.
El acusado reaccionó agarrando a la menor de la cintura con la intención de besarla y comenzó a bajar las manos por la espalda hasta que le tocó el culo. La menor se apartó para dirigirse a un grupo de menores que había visto anteriormente para contarles lo ocurrido.