Un campamento más allá de la inclusión y que aspira a crecer
El éxito de la iniciativa hace que Aspanias reclame un aumento de las plazas

Imagen de la actividad en la Big Bolera.
l campamento de ocio inclusivo que organiza el Ayuntamiento de Burgos junto con Aspanias es un éxito, tanto que se está quedando pequeño y se quiere cubrir todas las plazas que se solicitan, que cada año que pasa son más, lo que aprovechó el presidente de Aspanias, Jesús Cirujano, para lanzar una petición a la alcaldesa, Cristina Ayala, que «el año que viene este sea el campamento urbano de Burgos».
Un reto, planteado por Cirujano, para que pueda doblar su capacidad, es decir, «si ha habido tres turnos que haya seis turnos» y conseguir que sea el campamento de Burgos, de todos.
El reto no es descabellado, si se tiene en cuenta que en la edición de este año ha habido un incremento considerable de peticiones para participar. Ayala destacó «el éxito que tienen estos campamentos, hasta el punto de que el año recibimos, por ejemplo, 70 solicitudes y este año se han recibido 108 solicitudes».
En los campamentos hay tres turnos, con 30 chavales en cada uno. En el caso de los niños con discapacidad se admiten edades entre 6 y 17 años, mientras que en el resto es a partir de 12 años.
Con las 108 solicitudes que se han presentado para la edición de este verano, es factible poder aumentar la participación para que se cumpla el deseo y la propuesta que lanzó Cirujano, que el año que viene este sea el campamento urbano de la ciudad, que «puede doblar» su capacidad y «ya hablaremos cómo hacemos el pliego para que la cosa sea más positiva».
Ayala, por su parte, destacó que este tipo de iniciativas representan el «verdadero concepto de inclusión, una inclusión en la que todo el mundo está junto, con sus distintas capacidades». Y si esa inclusión lleva aparejada una visita a la Big Bolera, el plan es redondo. Solo bastaba ver las caras de los chicos dispuestos a lanzar las bolas para derribar los bolos. En este sentido, el presidente de Aspanias destacó la disponibilidad que siempre ofrece la Big Bolera para colaborar con este tipo de actividades.
De hecho, cualquier actividad que sea salir a la calle, como la de las piscinas es un éxito seguro, así como los talleres. Un éxito en el que es fundamental el empeño que ponen los 11 profesionales que «están pendientes de que todo salga a la perfección».
El hilo conductor de este año es la Vuelta al Mundo, con la idea de «vestir un poco todas las actividades que se hacen» en un campamento en el que, reiteró Ayala, que muestra «la necesidad de que sigamos creciendo en este tipo de inclusión, porque es la inclusión verdadera, la inclusión donde todo el mundo, en una sociedad muy diversa como es la nuestra, pues precisamente hay gente que tiene distintas capacidades».
Con el característico ruido de los bolos al caer cuando los golpea la bola, los chicos y chicas que participaban en la actividad se iban animando en el juego ante la atenta mirada y la supervisión de los monitores. Lo dicho, un éxito.

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.
Un campamento más allá de la inclusión

Imagen de la actividad en el Big bolera.