La velocidad está detrás de uno de cada tres accidentes de tráfico

Tráfico alerta también de una «relajación» creciente en el uso del cinturón de seguridad

Imagen de un dispositivo de control de velocidad de la Guardia Civil.ECB

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Burgos

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El exceso de velocidad está detrás de un tercio de los accidentes que se registran en la provincia de Burgos. Y cada vez se detectan más comportamientos de este tipo al volante, en el que la velocidad es un elemento fundamental para que se acabe produciendo un accidente. Esta semana, la Guardia Civil informaba sobre un conductor que había sido cazado a 199 kilómetros por hora en un tramo limitado a 90 de una carretera convencional, la CL-629, una de las vías de la provincia en la que se registran más accidentes.

Un comportamiento al volante que en este caso conlleva un delito contra la seguridad vial y que es potencialmente muy peligroso no solo para el que conduce a esa velocidad sino para otros usuarios de la carretera. En este sentido, el director provincial de Tráfico, Raúl Galán, señala que en un tercio de los accidentes que se registran a nivel nacional, dato que se puede extrapolar en este caso a los siniestros de la provincia, está detrás la velocidad. «Alrededor de un tercio de los accidentes tienen como una de las causas fundamentales la velocidad», señala el director provincial de Tráfico.

Galán recuerda que la velocidad forma parte de las tres principales causas que hay detrás de un accidente de tráfico. Los «grandes enemigos» de la seguridad al volante son «la distracción, la ingesta de alcohol, drogas o medicamentos y luego la velocidad». En muchas ocasiones la velocidad está combinada con alguna de otras dos causas que pueden provocar un accidente.

La combinación de esos factores hacen que «no solamente sea causa, sino que sea el factor fundamental para que un accidente pase de tener daños materiales a que pueda haber un fallecido». Encuestas a conductores españoles revelan que más del 60% reconoce que circula a más velocidad de la permitida, de los la mitad lo hace en zonas urbanas y seis de cada diez en carreteras interurbanas.

La gran mayoría de los accidentes que se registran en la provincia de Burgos son por una salida de vía, y no es lo mismo que ese tipo de accidente se produzca a 180 que a menor velocidad, y «aunque no es la causa fundamental sí que agrava las consecuencias», apunta el director provincial de Tráfico.

En este sentido, las campañas de control de velocidad, así como los controles aleatorios siguen siendo necesarios para tratar de concienciar en la necesidad de circular a menor velocidad. «Es el caballo de batalla, el más polémico, porque siempre con el control de la velocidad se nos ha achacado un afán recaudatorio». Pero, añade, es «evidente que tenemos que seguir trabajando en ello».

Este afán por concienciar ante el exceso de velocidad están fundamentado en los datos que maneja Tráfico, especialmente desde que terminó la pandemia. «Hemos detectado, sobre todo desde la pandemia, que ha habido un incremento de las velocidades medias», aunque no queden reflejadas en las estadísticas, este incremento de las velocidades medias está estrechamente relacionado con el aumento de los desplazamientos desde la pandemia.

En este sentido, la DGT tiene desplegados 13 radares fijos en la A-1, en la CL-629, en la N-122, en la N-623, N,-627, así como en la N-I. A estos dispositivos hay que sumar el radar de tramo ubicado en la N-120, entre Villafranca Montes de Oca y Villambistia, y que se activó el pasado año. El cimemómetro está instalado en la carretera N-120, en un tramo de 2,3 kilómetros.

Aunque no está activado en la actualidad, según se recoge en el listado de radares que publica la DGT, ya ha realizado pruebas con el que será el segundo radar de tramo en las carreteras de la provincia. El radar, que aún no está operativo a falta de que se oficialice su puesta en funcionamiento, según señalan desde la DGT, se ubica entre los kilómetro 5,1 y 8,8 de la N-623 (carretera de Santander), entre la salida del término municipal de la capital y Sotopalacios, y operará en los dos sentidos de la circulación

Otra de las preocupaciones de la Dirección Provincial de Tráfico es la relajación en acciones sobre las que se había conseguido una concienciación prácticamente plena entre los conductores, como el uso del cinturón de seguridad. Aún se dan casos, en accidentes graves registrados este año, en los que ocupantes de los vehículos implicados no llevaban puesto el cinturón de seguridad. «No es generalizado, obviamente, pero tú antes hacías una campaña de control del cinturón de seguridad y de los sistemas de retención infantil y tenías una incidencia de 0,3 o 0,5 de todos los controlados, era muy residual», explica Galán.

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Sin embargo, las campañas que se han ido llevando a cabo en los últimos años, ese porcentaje ha crecido y está, de media, por encima del 1%. Con el matiz de que se trata de campañas específicas, ya que en el día a día la información que transmiten desde las patrullas es que paran a vehículos en los que hay ocupantes que no llevan puesto el cinturón de seguridad, «parece que nos hemos vuelto inmunes», lamenta el director provincial de Tráfico cuando la pandemia hace más de 5 años que pasó.