L’Oréal favorece la inclusión laboral de 150 personas en el sector industrial de Burgos
La Escuela de Excelencia Industrial de la compañía cumple una década de andadura ayudando a personas en riesgo de exclusión social a recuperar su vida

L'Oréal celebra el décimo aniversario de su Escuela de Excelencia Industrial.
La fábrica de L’Oréal en Burgos no detiene sus máquinas. Entre sus pasillos, además de trabajadores, carretillas y robots, se desarrolla una Escuela de Excelencia Industrial que, desde hace diez años, trabaja por la inserción laboral efectiva de personas en situación de exclusión social. «El programa nació en octubre de 2017 como fruto de nuestra convicción de que el éxito corporativo de L’Oréal Groupe debe ir ligado al progreso social de nuestro entorno», señala la directora de la factoría, Inés Fernández.
Desde entonces, han formado a 150 personas con el apoyo de 30 empleados de la planta que, de manera voluntaria, imparten un itinerario formativo de 250 horas de formación que se complementa con prácticas en empresas de entre 80 y 120 horas. En esta iniciativa participan asociaciones del tercer sector coordinadas por Fundación Lesmes, Fundación Cisa y Asociación Hechos. En 2022, se convirtió en Escuela Multiempresa y amplió el programa a todo el tejido industrial de Burgos. Hasta 11 empresas burgalesas acogen a estudiantes en sus instalaciones para realizar prácticas que se convierten en un puente a un puesto de trabajo.
La selección del alumnado se lleva a cabo mediante la intermediación de las ONG y fundaciones, que realizan la preselección y una evaluación sociolaboral inicial. «Nuestros partners sociales son Fundación Cisa, Fundación Lesmes y Asociación Hechos, ellos identifican y derivan a los candidatos basándose en criterios de vulnerabilidad que son muy diversos», explica Fernández. Gracias a esta intermediación se ha trabajado con un amplio abanico de organizaciones como Cáritas, Cruz Roja, Proyecto Hombre, Burgos Acoge, Atalaya Betania o la Fundación Secretariado Gitano, entre otras.
Entre los perfiles se encuentran menores de 25 años, mayores de 45, personas con discapacidad, población migrante o refugiada y víctimas de violencia de género. El informe FOESSA 2025 revela que en el 70 % de los hogares en riesgo de exclusión social el sustentador principal se encuentra en situación de desempleo y no logra encontrar trabajo. Sin ingresos, los problemas se multiplican. «Para muchos de estos perfiles, el empleo es un muro casi infranqueable», remarca la directora de L’Oréal en Burgos.
La inserción laboral es el primer paso para recuperar la confianza perdida tras años de entrevistas de trabajo fallidas que te hacen sentir impotente y mina la moral y la autoestima poco a poco. Estos perfiles son derivados por las organizaciones sociales y se someten a una entrevista en la que «no buscamos el currículum perfecto, evaluamos más bien la motivación, el compromiso y la actitud de superación del candidato. Buscamos talento que simplemente necesita una oportunidad real para brillar», señala Inés Fernández.
«Mi gran oportunidad»
Y funciona. En los últimos nueve años, el 68 % de los beneficiarios ha continuado trabajando. Además, el 88 % de las personas que han realizado el último curso ha logrado acceder a un puesto de trabajo. Es el caso de Salem Sidahmed Mohamed. Nació en los campamentos de refugiados de Tinduf hace 30 años y en 2018 llegó a España con «la ilusión de construir una vida nueva». En 2019 se incorporó a la Escuela de Excelencia Industrial de L’Oréal.
«Para mí supuso una gran oportunidad, una experiencia enriquecedora que marcó un antes y un después en mi desarrollo profesional: adquirí competencias clave en áreas esenciales como la seguridad y la calidad, y me preparé para afrontar el mercado laboral industrial en el que hoy por hoy sigo trabajando», resume.
La escuela fue el primer escalón. Después ha seguido formándose porque «es fundamental para seguir creciendo, adaptarte a los cambios del sector y mejorar las oportunidades laborales». En su trayectoria profesional en la industria ha trabajado como peón de producción, mozo de almacén y carretillero. «En todos estos puestos he notado un gran interés por parte del empresario al ver que he realizado el curso de L’Oréal», reconoce.
En 2024, Oleksandra Veliyeva encontró un hueco en el último momento de la preselección y formó parte de la promoción de aquel año. «Fue mi puerta de acceso definitiva al sector industrial, donde he podido desarrollar todo mi potencial», resume.
Fue una oportunidad que «supuso un antes y un después en mi vida y en la de mi familia». Destaca lo que supone que la formación se imparta en una fábrica de referencia y no en un aula convencional. «Lo pasé genial, y tener las clases dentro de una fábrica famosa en todo el mundo no es igual que en un centro de la ciudad. Puedes ver por dentro, día tras día, cómo funciona una fábrica y la formación fue fantástica», resalta.
Los profesores son 30 trabajadores de la fábrica que participan en esta iniciativa de forma voluntaria. Pertenecen a áreas como Producción, Seguridad, Calidad y Logística y se convierten en mentores de los alumnos. Personal que «dedica su tiempo y su experiencia a acompañar a los alumnos», señala la responsable del centro fabril.
Pero también supone una fortaleza dentro de la propia organización empresarial porque «genera un sentido de pertenencia increíble, fomenta la cohesión de los equipos y alinea los valores personales de nuestra plantilla con los propósitos de sostenibilidad de la compañía. Nos hace una organización mucho más humana y sensible a la realidad que nos rodea», sentencia Fernández.
El resultado final es una formación que busca, por un lado, superar las barreras derivadas de la desorientación o la falta de recursos para acceder a un empleo y, por otro, responder a las necesidades del sector industrial de Burgos. En una provincia altamente industrializada, la demanda de profesionales cualificados es una constante.
«Decidimos crear un puente diseñando un programa con un doble objetivo estratégico: por un lado, fomentar el empleo de personas en situación de vulnerabilidad, ayudándoles a superar barreras como la desorientación o la falta de recursos; y, por otro, dotar a la industria burgalesa del talento formado y capacitado que necesita para seguir creciendo».
De ahí que el tejido industrial burgalés respalde el proyecto. Desde 2022 se ha ampliado el abanico de empresas en las que los alumnos pueden realizar sus prácticas hasta alcanzar once centros fabriles. Entre las compañías y entidades colaboradoras se encuentran Adisseo, Verallia, Flor Burgalesa, Logística Sanmival, Grupo Joanca, Fundación Cisa, Servigest, Gambafrehs y Grupo Inverbur. Este año se han sumado Hiperbaric y Lácteas Flor de Burgos.
Con la Escuela Multiempresa, «hemos logrado que nuestro modelo pionero sea adoptado y apoyado por grandes industrias de la región, multiplicando así el número de puertas que se abren para nuestros alumnos en el tejido industrial burgalés», señalan desde L’Oréal.
Rendimiento y valores
Estas entidades consideran esta iniciativa «ejemplar» por combinar inclusión, formación y empleabilidad. «Está alineada con nuestros valores y con nuestra manera de entender la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), en la que compartimos el objetivo de acercar el mundo laboral a personas que buscan una oportunidad a través de su desarrollo profesional y formación», resalta la directora de Recursos Humanos de Adisseo en Burgos, Eva Tajadura.
La compañía ha colaborado en el proyecto desde sus inicios, dentro de esa filosofía de cooperación entre empresas, convencida de que los resultados van más allá de las cifras y que existe un verdadero retorno social derivado de contribuir al desarrollo del entorno. La entidad imparte talleres de Seguridad Industrial y Empleabilidad y acoge a alumnos en prácticas. Una experiencia que «ha sido extraordinariamente positiva, muy enriquecedora tanto para los alumnos como para los compañeros de Adisseo que, de una manera u otra, hemos colaborado en el programa».
Un proyecto en equipo que seguirá adelante porque es una iniciativa que «demuestra que cuando las empresas, entidades sociales y profesionales trabajan juntos, es posible generar oportunidades reales de empleo, desarrollar talento y aportar valor a nuestro entorno y a la red industrial de Burgos».