Una habitación compartida cuesta ya 350 euros en Burgos
El encarecimiento de la vivienda y la rapidez con la que desaparecen los pisos en alquiler han trasladado parte de la demanda hacia las habitaciones compartidas. El interés por ellas creció un 43%, mientras que la oferta aumentó un 18%.

Cartel de vivienda en alquiler en el balcón de un inmueble del centro de Burgos.
El encarecimiento sostenido de la vivienda y la dificultad para encontrar un piso en alquiler en Burgos han terminado por trasladar la presión de la demanda a las habitaciones compartidas, ya que el número de personas interesadas en compartir casa creció un 43% interanual durante el segundo trimestre de 2026, más de tres veces por encima del aumento registrado en España. De la misma manera, también han crecido un 18% las habitaciones disponibles para compartir en respuesta a ese aumento de la demanda de pisos compartidos.
El problema es que ni siquiera esa mayor oferta ha servido para contener los precios, ya que alquilar una habitación cuesta ya una media de 350 euros mensuales en Burgos, un 8% más que hace un año, cuando rondaba los 325 euros. La subida es muy superior a la registrada en el conjunto del país, donde el precio apenas avanzó un 1% y se situó en 425 euros mensuales.
Ese es el precio medio de una oferta actual en el portal Idealista en el que aparecen anuncios que van desde los 595€ al mes para una habitación premium con mirador privado en pleno centro de Burgos a los 220€ en la calle Madrid en un piso en el que no se admiten parejas.
Solución cuando no encuentras piso o no puedes pagarlo
Compartir casa es casi la única alternativa para quienes no pueden asumir el alquiler de una vivienda completa o encuentran dificultades para acceder a alguna de las que salen al mercado, puesto que la oferta disponible se mueve con mucha rapidez. Durante el segundo trimestre, el 23% de los pisos que se alquilaron en Burgos permaneció menos de 24 horas anunciado, frente al 17% de media nacional.
Esa tensión resulta aún más evidente si se observa la evolución de los alquileres, que alcanzaron en julio los 10,9 euros por metro cuadrado en Burgos después de subir un 8,5% en un año. El precio marcó además el máximo de la serie de Idealista, mientras que la vivienda en venta se situó en 2.293 euros por metro cuadrado tras encarecerse un 16,2% interanual.
En ese contexto, una parte de quienes no pueden comprar o alquilar un piso completo encuentra en las habitaciones una opción más asequible, aunque también esta solución habitacional se ha encarecido de forma considerable en los últimos años, dado que en marzo de 2021, se pagaba una media de 230 euros al mes por una habitación compartida en Burgos y cinco años después el precio alcanza los 350€, de modo que compartir vivienda supone ahora desembolsar 120 euros mensuales más, por lo que se han encarecido alrededor de un 52%.
La comparación con 2021 sirve como referencia de la evolución, aunque aquel dato corresponde a marzo y a un mercado todavía condicionado por la pandemia. Entonces la oferta de habitaciones en Burgos había caído un 25% respecto al año anterior y el precio se había mantenido en 230 euros, mientras que ahora ocurre justo lo contrario, puesto que hay más habitaciones disponibles pero también muchas más personas interesadas en cada una de ellas.
Los pisos en alquiler vuelan
Ese crecimiento de la demanda es precisamente uno de los rasgos más significativos del mercado burgalés, donde la oferta aumentó un 18% durante el último año, pero el número de interesados por habitación lo hizo un 43%, de modo que la incorporación de nuevos anuncios no ha seguido el mismo ritmo que las personas que tratan de acceder a ellos.
La situación resulta distinta en el conjunto de España, donde oferta e interés crecieron ambos un 12% durante el segundo trimestre y el precio apenas varió un 1%, puesto que Burgos presenta una presión mucho mayor sobre las habitaciones, dado que el aumento de los posibles inquilonos interesados supera ampliamente tanto al crecimiento de la oferta local como al registrado en el conjunto del país.
Castilla y León
También dentro de Castilla y León se observan diferencias importantes en vista de que Soria registró un aumento del 89% en el número de personas interesadas por habitación y Salamanca del 65%, mientras que Valladolid alcanzó un 25%, Palencia un 23% y Zamora un 14% y los incrementos fueron mucho más moderados en Segovia, León y Ávila.
La oferta creció igualmente en buena parte de la comunidad, aunque con intensidades distintas. Segovia registró un 49% más de habitaciones, León un 43% y Zamora un 42%, mientras que Burgos avanzó un 18%. En el conjunto de España fueron 35 las capitales que aumentaron el número de habitaciones disponibles, con Lugo a la cabeza tras crecer un 89%, seguida de Valencia, Ourense, Segovia, Pontevedra y León.
Los 350 euros mensuales sitúan además a Burgos entre las capitales más caras de Castilla y León para compartir vivienda, al mismo nivel que Segovia y por encima de Valladolid, donde la media alcanza los 325 euros, y de Soria, con 320. Ávila, León y Salamanca se sitúan en 300 euros, Palencia en 290 y Zamora en 275.
Aun así, Burgos permanece por debajo de los mercados más caros del país, encabezados por Barcelona con una media de 600 euros mensuales, seguida de Palma y Madrid con 550 y San Sebastián con 500. En el extremo opuesto, Jaén y Badajoz se quedan en 250 euros.
Los datos forman parte del último informe de Idealista sobre habitaciones en pisos compartidos correspondiente al segundo trimestre de 2026, que refleja un aumento del 12% tanto de la oferta como del número de interesados por habitación en el conjunto de España. En Burgos, sin embargo, la distancia entre ambas variables es mucho mayor, puesto que el interés crece más del doble que las habitaciones disponibles y mantiene al alza unos precios que ya están 120 euros por encima de los registrados hace cinco años.