Burgos estrena Plan de Igualdad para atajar la brecha salarial y el techo de cristal
Aunque las mujeres representan una cualificación superior y ocupan más mandos intermedios solo representan el 25% de las jefaturas. El plan tendrá una duración de cuatro años y está dotado con 40.600 euros

Interior del Ayuntamiento de Burgos.
Burgos estrena Plan de Igualdad. La concejal responsable de Personal, Yolanda Barriuso, presentó el nuevo documento del Ayuntamiento de Burgos que se desarrollará entre 2026 y 2030. A efectos legales se trata del «primer plan formal de la institución», dado que «el documento finalizado en marzo de 2022 nunca llegó a inscribirse en el registro oficial de planes», aseguró la concejal popular, quien afirmó que «contar con este instrumento es de vital importancia, ya que responde a una obligación legal estricta cuya ausencia ponía en riesgo la concurrencia a subvenciones públicas y exponía al Consistorio a posibles sanciones».
El texto actual nace tras la constitución de la comisión negociadora en junio de 2025 y la realización de varias reuniones con las mesas negociadoras, «compuestas por doce miembros divididos equitativamente entre seis representantes sindicales y seis de la parte empresarial».
El acuerdo final quedó redactado en julio y se ha fundamentado en «un riguroso análisis diagnóstico articulado en tres pilares, una encuesta de percepción interna completada por el 23% de los empleados, la recogida de datos de la plantilla procedentes de la estadística de personal laboral y de todos los departamentos, y una auditoría retributiva».
Los datos
El diagnóstico refleja una «infrarrepresentación estructural de las mujeres», que «constituyen solo el 37,4% de la plantilla municipal». Asimismo, existe una «fuerte segregación horizontal y es que «áreas como Seguridad y Emergencias o Movilidad y Transporte, que abarcan el 44% del personal municipal, están masculinizadas en su inmensa mayoría», mientras que los departamentos de Cultura, Servicios Sociales y Administración «cuentan con mayoría femenina».
A ello se suma un claro techo de cristal y es que «aunque las mujeres presentan una cualificación superior a la de los hombres, un 27,7% de las féminas pertenece a los grupos A1 y A2 frente al 11% de los hombres, y ocupan el 54% de los mandos intermedios, las trabajadoras municipales solo representan el 25% de las jefaturas y direcciones», apuntó la responsable de Personal. Por su parte, «la trayectoria profesional de los hombres suele ser más larga».
Por otro lado, la auditoría retributiva pone de manifiesto una brecha salarial del 23,8%. Esta diferencia no responde a la jornada laboral distinta en cuanto al tiempo de jornada laboral, ya que «más del 90% de la plantilla de ambos sexos trabaja a tiempo completo», sino a «la segregación ocupacional que impide a las mujeres acceder a las plazas con mayores complementos y retribuciones».
En materia de conciliación, la carga recae principalmente sobre el colectivo femenino, con «un 30% de mujeres que en algún momento han reducido su jornada o han cogido una excedencia frente a solo un 5% de hombres». Además, la formación en igualdad «ha sido casi inexistente en estos años» y «el 35% señala la presencia de comentarios sexistas», subrayó la popular. De hecho, el protocolo de acoso «es desconocido para el 55% de la plantilla», una cifra que se suma a que «el 40% de los trabajadores municipales no confía en que el Ayuntamiento de Burgos actúe en caso de denuncia».
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Los objetivos
Ante este escenario, Barriuso definió el nuevo plan «como un instrumento estratégico, práctico y realista que establece procedimientos claros de actuación, plazos, responsables de que se lleve a cabo y evaluaciones de seguimiento».
Su objetivo central «es integrar la perspectiva de género en el funcionamiento de la Administración local, garantizando la igualdad retributiva por trabajos de igual valor, erradicando la masculinización o feminización de puestos y facilitando el acceso de las mujeres a responsabilidades directivas, entre otras cuestiones».
Además, buscará aprovechar el relevo generacional en una plantilla donde el 59% supera los 50 años para avanzar hacia un equilibrio paritario en el que la representación sea del 60%- 40%, bien de hombres o mujeres, en los órganos municipales», así como «adaptar los documentos administrativos a un lenguaje inclusivo mediante un decálogo de buenas prácticas y promover la conciliación de la vida personal y laboral».
La concejal popular aseveró que «se trata de una herramienta transversal, participativa, transparente y transformadora que refleja el compromiso del Ayuntamiento con la calidad y la mejora de las condiciones laborales mediante un proceso de mejora continua».
La comisión de Igualdad, junto con el área de Personal, será «la encargada de la implantación, dirección y seguimiento del plan a través de indicadores de resultados concretos». Para la ejecución de sus medidas y la implantación del un Protocolo de Acoso, el documento cuenta con «una dotación presupuestaria asignada de 40.600 euros».