El Correo de Burgos

Aguas de Burgos eleva a 35,9 millones el contrato de gestión y mantenimiento de la depuradora

El nuevo concurso, para cinco años, unifica la explotación de la planta y la gestión de los lodos y aumenta las exigencias técnicas y ambientales. Acciona renuncia a prorrogar el contrato actual al considerar que le genera pérdidas económicas

Un momento de una visita reciente a la depuradora de Burgos para conocer los detalles del proyecto del tanque de tormentas.

Un momento de una visita reciente a la depuradora de Burgos para conocer los detalles del proyecto del tanque de tormentas.Óscar Corcuera

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La depuradora de Burgos no puede parar. Funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, recibe las aguas residuales de la ciudad y de buena parte de su entorno y, tras la comunicación de la empresa que gestiona la estación, Acciona, de que no desea prorrogar el contrato, Aguas de Burgos arranca un nuevo proceso de licitación.

Así lo han anunciado el presidente de la Sociedad Municipal de Aguas y el gerente, Juan Manuel Manso y Antonio García Pastrana, que han detallado algunas de las principales novedades del procedimiento, el más relevante, el incremento en los costes de gestión. 

La sociedad municipal llevará al Consejo de Administración del próximo lunes el nuevo pliego, uno de los contratos de mayor envergadura por cuantía económica de los que lleva el Ayuntamiento de Burgos, para la explotación, conservación, mantenimiento y reparación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). La licitación alcanzará los 35.883.699,19 euros, IVA incluido, para cinco años, lo que supone un coste anual de unos 7,18 millones de euros. El consejo se celebrará precisamente en la planta para que los consejeros conozcan sobre el terreno las instalaciones y el alcance del nuevo procedimiento.

La convocatoria se adelanta a lo inicialmente previsto después de que Acciona, actual responsable de la explotación de la depuradora, haya comunicado por escrito que no quiere prorrogar el contrato porque considera que su funcionamiento le está generando pérdidas económicas. 

El contrato vigente se adjudicó en 2022 por cuatro años, con la posibilidad de un quinto de prórroga. Ese periodo ya ha concluido y Aguas de Burgos mantiene ahora el servicio en prórroga forzosa mientras se resuelve el nuevo concurso. De no haber renunciado esta firma a continuar, la nueva licitación se habría planteado en 2027.

El salto económico respecto al anterior contrato es notable. En 2022, el presupuesto base de licitación ascendía a unos 4,31 millones de euros, aunque entonces se trataba de dos contratos diferenciados: Acciona se encargaba de la explotación y mantenimiento de la depuradora y Facsa asumía la gestión de los lodos generados en el proceso de depuración. Ahora, los técnicos de Aguas de Burgos han optado por unificar ambas prestaciones en un único contrato y sin división en lotes, según las explicaciones que trasladaba Manso.

La justificación de esta decisión está en la conveniencia de que la empresa que explote la instalación sea también responsable de la retirada y valorización de los lodos. De esta manera, se pretende evitar que la gestión de ambos servicios quede en manos de empresas diferentes y que puedan producirse problemas de coordinación o responsabilidades cruzadas cuando surjan incidencias. El expediente incluye una justificación específica de la decisión de no separar las prestaciones.

El incremento de la cuantía, por tanto, no es directamente comparable con el concurso de 2022. Los responsables municipales de Aguas de Burgos explicaron además que durante estos años han aumentado las exigencias legales y ambientales sobre la calidad del agua depurada y los vertidos al río, al tiempo que la propia instalación ha ido envejeciendo desde la ampliación realizada en 2017. El nuevo pliego incorpora así mayores requerimientos de mantenimiento y funcionamiento para garantizar que el efluente cumpla los parámetros establecidos.

«Esto hay que pagarlo», resumió el presidente de Aguas de Burgos, Juan Manuel Manso, al defender la apuesta por una empresa con una elevada solvencia técnica. La intención de la sociedad municipal es que la calidad técnica y la capacidad del operador tengan más peso en la adjudicación que el precio, con el objetivo de evitar que la oferta económica termine primando sobre la correcta explotación de una infraestructura considerada esencial.

El gerente de Aguas de Burgos, Antonio García Pastrana, incidió precisamente en la complejidad de la instalación. La capacidad para atender una carga equivalente a un millón de habitantes responde al peso industrial de Burgos y convierte a la EDAR en una planta con características particulares. A ello se suma el desgaste natural de los equipos y la necesidad de incrementar los trabajos de mantenimiento para conservar los niveles de servicio actuales.

25 obligaciones

El pliego recoge más de 25 obligaciones y trabajos para la futura adjudicataria. Entre ellos figuran el control de la calidad del agua tratada y reutilizada, el cumplimiento de los parámetros exigidos para los lodos, el mantenimiento preventivo, la reparación de averías, la sustitución de equipos y la aportación y almacenamiento de los productos químicos necesarios para el proceso de depuración. El objetivo declarado es mantener la calidad del servicio y avanzar incluso un paso más con la incorporación de tratamientos terciarios, que Manso situó entre las soluciones más modernas disponibles actualmente.

El procedimiento, si se cumplen los plazos previstos, podría quedar resuelto en unos dos meses, después del periodo para presentar ofertas, la valoración técnica y la adjudicación por parte del Consejo de Administración de Aguas de Burgos. Hasta entonces, la actual concesionaria continuará al frente de la explotación en situación de prórroga forzosa.

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