Ibercaja celebra el siglo y medio de "un banco con alma de caja" que destaca en la ‘Champions’ financiera
El presidente de la entidad, Francisco Serrano Gill de Albornoz, reivindica en el claustro de la Catedral de Burgos la cercanía al territorio y la confianza como señas de identidad: "Para sobrevivir a largo plazo se necesita una cultura basada en valores socialmente sostenibles"

El presidente de Ibercaja, en el centro, junto con representantes de la Fundación Círculo, la Catedral y el Ayuntamiento de Burgos en la celebración del 150 aniversario de la entidad.
Con fuerza resonó el ‘cumpleaños feliz’ entonado en el claustro de la Catedral de Burgos por el siglo y medio de vida de Ibercaja. Al abrigo de unas piedras aún más añejas que, solemnes, servían de escenario de excepción, la entidad compartió con la flor y nata de la sociedad burgalesa una celebración en la que sus máximos representantes presumieron lógicamente del camino recorrido y exhibieron las ganas de proseguir con paso firme, pese a la incertidumbre que impera, fieles además a los principios que, aseguran, están detrás de su longevidad.
En ello puso el foco su presidente, Francisco Serrano Gill de Albornoz, que, con orgullo, arrancó su intervención con la idea clave que deseaba grabar en la memoria de los asistentes al evento: "Ibercaja es un banco que tiene alma de caja y que quiere seguir teniéndola". Toda una declaración de principios que esboza una identidad muy definida que, lejos de plantear el pasado como una rémora, apuesta por compatibilizar ese legado con la construcción de una entidad moderna, rentable y capaz de competir al máximo nivel del sistema financiero.
Serrano aseveró al respecto que el proyecto que hoy lidera evidencia que se puede conservar aquella cultura sin renunciar a las exigencias actuales. "Ibercaja no se entiende", sostuvo, de hecho, "sin sus fundaciones accionistas, procedentes de las antiguas cajas, pero tampoco sin sus empleados, sus clientes y la sociedad de los territorios donde está presente". El presidente situó el origen de esa herencia en tres rasgos fundamentales de las entidades primigenias, tales como una finalidad de interés general, el arraigo al entorno y la obra social. Su vocación, explicó, trascendía desde el principio la mera actividad financiera, pues aspiraban a favorecer el acceso a los servicios, a fomentar el ahorro "como virtud cristiana" y a contribuir al desarrollo social y cultural.
Aquel modelo, tal y como recordó el presidente de Ibercaja, llegó a tener un peso extraordinario en España, truncado por la crisis económica que marcó el inicio del siglo XXI. "En 2008 había 45 cajas de ahorro que gestionaban alrededor de la mitad del ahorro de los clientes y una parte muy significativa del crédito. Pero el colapso financiero acabó provocando una transformación radical del sector", señaló Serrano Gill de Albornoz, para dedicar una parte importante de su intervención a analizar las razones de aquel hundimiento, próximas, en su opinión, a algo más profundo que una recesión al uso, pues esta llegó de la mano de "una crisis de valores y de gobierno corporativo".
A su juicio, el problema apareció cuando algunas entidades, inspiradas quizá, elucubró, por Gordon Gekko (el magnate interpretado por Michael Douglas en 'Wall Street') impusieron una cultura de "crecer y crecer y crecer, sin valorar las consecuencias". "El déficit de control y de contrapesos en los órganos de gobierno provocó una deficiente gestión del riesgo y un crecimiento desordenado del negocio, especialmente concentrado en el sector inmobiliario", apuntó, para centrarse en lo aprendido.
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Porque de aquella crisis "quedó también una lección" para quienes desean perdurar: "Es justo y legítimo ganar dinero, porque una empresa necesita beneficios para cumplir sus objetivos, pero si quieres sobrevivir a largo plazo, si quieres llegar a ser centenario, tienes que tener una cultura que se base en valores socialmente sostenibles", aseveró. Es precisamente en ese punto donde Serrano Gill de Albornoz situó el modelo de Ibercaja, un banco empeñado en quedarse con "lo mejor del mundo de la caja" y "lo mejor del mundo de la profesionalización" para marcar la diferencia.
Más allá de la identidad, aunque sea esta la que sirva de bandera, los datos se tornan galones. El presidente de la organización destacó los aproximadamente 3.000 millones de euros de fondos propios, una rentabilidad del 13% y una morosidad del 1,2%, que presentó como la más baja del sector, además de una posición de liquidez que en la actualidad, a sus 150 años, "permite a Ibercaja afrontar el futuro con capacidad para seguir desarrollando su actividad" y destacar en la 'Champions' financiera, tal y como constatan los informes anuales del Banco Central Europeo (BCE), órgano responsable desde 2014 del 'marcaje' a las entidades, a las que somete a examen en aspectos como la gobernanza, el modelo de negocio y los riesgos que pueden afectar a su capital y liquidez. Según explicó Serrano Gill de Albornoz, Ibercaja pasaba de situarse en la mitad de la tabla al grupo de cabeza: "Cuando empezó este sistema, éramos la 62 de 120. Ahora ocupamos el puesto número 12".
Y todo, con "el cliente en el centro", hasta el punto de que el objetivo de la entidad debe ser "acompañarle en la construcción de su propia historia". Sumó el máximo responsable de la firma otro concepto en juego, crucial para lucir con vigor a tan avanzada edad: la innovación. El presidente de Ibercaja explicó, que "sin pretender ser el banco más moderno del mundo", el afán es mantener una capacidad permanente de adaptación (las "luces cortas" en una ruta con "niebla" hacia el destino final definido en un "plan a largo plazo"). Se traduce en la práctica este propósito en su participación en iniciativas relacionadas con las nuevas tecnologías o, más recientemente, en su selección como una de las entidades piloto para la prueba del euro digital.
El ahorro a largo plazo constituye otra de las especialidades que el presidente reivindicó como parte del ADN de Ibercaja. Más de la mitad del que le confían sus clientes está en fondos de inversión y planes de pensiones, una orientación que vinculó con la necesidad de fomentar una base estable, capaz de canalizar recursos hacia la inversión y "contribuir así al desarrollo económico". He ahí el círculo virtuoso con el territorio como eje que, de paso, conecta a la entidad "con sus raíces". En ese mapa, Burgos ocupa un lugar propio. Serrano Gill de Albornoz definió la provincia como parte de la "zona tradicional" de la entidad (de la mano de la extinta Caja Círculo, cuya memoria conserva con la Fundación Círculo), categoría que, remarcó, va mucho más allá de una clasificación administrativa, pues implica "compromiso, presencia y potenciación" en alianza, claro, con la plantilla, los clientes, las instituciones y la sociedad burgalesa en conjunto. El objetivo, afirmó, es que "Ibercaja siga formando parte del desarrollo y del porvenir de Burgos".

El deán de la Catedral de Burgos, Félix Castro, charla con el presidente de la entidad, Francisco Serrano Gill de Albornoz y la alcaldesa, Cristina Ayala. Fueron los protagonistas del evento.
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La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, durante su intervención.
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José Ángel Pérez, director territorial de Ibercaja en La Rioja, Burgos y Guadalajara.
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En este contexto, Pérez reafirmó el compromiso de Ibercaja con las familias, las empresas y las instituciones burgalesas y fijó una ambición concreta para el futuro, al que llamó a mirar siempre que no olvidemos lo aprendido en el pasado: "Tenemos la voluntad clara de seguir siendo un motor de primera magnitud en esta provincia, tanto como actor económico como por su contribución al crecimiento, la riqueza y el bienestar".

Al acto acudieron representantes de las distintas instituciones de la ciudad.
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Instante de la intervención del presidente de Ibercaja, Francisco Serrano Gill de Albornoz.
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Gill de Albornoz sacó pecho de los números de la entidad.