La UBU dobla su apuesta por formar "médicos excelentes" para una profesión "cada vez más innovadora y tecnológica"
"Emocionante" puesta de largo del esperado grado, que llega ya a 159 matriculados frente a las 72 plazas previstas. Los consejeros de Universidades y Sanidad subrayaron el carácter "estratégico" de una enseñanza que redundará en el desarrollo de Burgos y Castilla y León

Representantes de las distintas administraciones acudieron a la UBU a presenciar el primer latido del grado de Medicina.
Con vigor resonaba el primer latido del grado de Medicina de la Universidad de Burgos. Ante cientos de invitados, este esperado compás acuñaba como fecha para la posteridad el 7 de septiembre de 2026, jornada en la que se hizo carne una histórica reivindicación de la provincia. Superada una larga carrera en la que se sortearon obstáculos -véase plazos, trámites...- que parecían insalvables, tal y como recordó el rector de la UBU, José Miguel García, llegó el día de celebrar "un éxito que no pertenece a nadie, pero es de todos", clamó, y de agradecer a quienes han contribuido a ello, desde profesionales y colegios sanitarios, comunidad educativa, personal administrativo de la casa, otras universidades de la región, instituciones burgalesas y, en concreto, la Junta de Castilla y León, cuyo respaldo, lógicamente, resultaba decisivo para materializar un proyecto "deseadísimo".
Y como tal se festejó su nacimiento, con música -la del dúo El Ámbole, integrado por Julio de San Esteban y Juan José Villalaín- incluida, y la intervención por partida doble de representantes del Gobierno regional, dada la relevancia del acontecimiento. El responsable de Sanidad y Bienestar Social, Alejandro Vázquez, aprovechó la ocasión para hablar como burgalés y profesional del ramo, más allá del cargo político, y reivindicó la dimensión histórica de una jornada que, a su juicio, "recupera la tradición" de una ciudad "vinculada al conocimiento y a la formación sanitaria". No en vano, recordó el precedente del Real Colegio de la Facultad Reunida de Medicina y Cirugía de Burgos, creado en 1799 en el Hospital de la Concepción, hace más de dos siglos.
Evocado el pasado, si algo quiso subrayar el consejero fue la mirada hacia el futuro que debe acompañar al grado recién nacido. "La medicina afronta una transformación profunda de la mano de la biomedicina, la genética, la medicina personalizada, la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos y las terapias avanzadas, en paralelo a retos como el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la escasez de profesionales", indicó, para destacar que tal escenario exige "profesionales altamente cualificados".
Y ahí estará la UBU, llamada a formar "médicos excelentes", preparados para ejercer una medicina "cada vez más innovadora y tecnológica", pero "sin perder de vista los valores que han acompañado históricamente a la profesión y que el salto tecnológico no puede arrinconar", resumió Vázquez. Defendió, al hilo, la relación de confianza entre galeno y paciente como "el verdadero corazón del ejercicio" y reclamó a los futuros facultativos que aprendan también a "escuchar, comprender, acompañar y cuidar".
"La ciencia los convertirá en buenos profesionales, pero serán los valores los que los conviertan en grandes médicos", añadía, tras recalcar que la nueva enseñanza contará con dos aliados fundamentales, tales como "el sistema público de salud y sus profesionales y el Instituto de Investigación Biosanitaria de Burgos". La colaboración entre la UBU y Sacyl permitirá integrar asistencia, docencia e investigación y acercar desde el inicio a los estudiantes a la práctica clínica, la investigación biomédica y la innovación.
Las expectativas son altas y el ánimo roza las nubes. Tanto es así que el número actual de matriculados supera en más del doble la cifra prevista inicialmente. Redobla, pues, la UBU su apuesta por esta titulación antes siquiera de dar los primeros pasos. En concreto el grado de Medicina cuenta ya con 159 estudiantes matriculados, frente a las 72 plazas ofertadas, una demanda que ha llevado a la UBU a aumentar los grupos de docencia para garantizar la formación de todos los alumnos, asumiendo la propia institución educativa el "esfuerzo añadido que supone este refuerzo" para atender a una nutrida primera promoción que, en todo caso, da la medida del interés que despierta una enseñanza con un componente "estratégico".
A este carácter se refirió Vázquez y también el consejero de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que en su intervención puso el foco en el alcance de la nueva titulación. Porque la implantación de Medicina constituye, aseveró, "un hito fundamental, desde luego académico, pero también institucional y social", fruto del "consenso y del trabajo conjunto de las universidades públicas, las administraciones y la sociedad burgalesa".
Burgos
Así fue la agitada y breve historia de la primera Facultad de Medicina de Burgos
Alberto Marroquín
Quiñones resaltó que este evento se produce además en "un momento dulce" para la UBU, situada, según destacó, en el tercer puesto nacional y el primero autonómico en el ranking de rendimiento universitario. Aportó cifras para apuntalar su posición privilegiada y detalló que "suma 9.347 estudiantes entre grado, máster y doctorado, casi 2.000 más que en el curso 2019-2020; 993 profesores e investigadores, 153 más que hace cinco años, y una plantilla total de 1.325 personas, frente a las 1.162 de hace siete años".
Según el consejero, ese crecimiento ha de ir acompañado de una relación cada vez más estrecha con el tejido productivo. He ahí la prioridad que se marca su negociado para el presente mandato, explicó. "No se trata de ampliar las prácticas en la empresa, sino de integrar la empresa con la universidad en una nueva configuración de los estudios", sostuvo, para indicar que en esta filosofía encajan la formación dual, los doctorados industriales y las microcredenciales universitarias, fórmulas que la Junta quiere explotar.
Esta conexión, añadió, se torna especialmente relevante en una comunidad cuyo tejido productivo está compuesto en más de un 90% por pymes y micropymes. Para ellas, "la Universidad puede ser una puerta de acceso al conocimiento y a soluciones en ámbitos como la digitalización, la innovación, el relevo generacional o el crecimiento", añadió Quiñones, que expuso que el objetivo final de esta política será "fidelizar a nuestros jóvenes y mejorar su empleabilidad".
En el caso de Medicina, a esta conexión se suma además el vínculo directo con el sistema sanitario y la investigación biosanitaria. En todo caso, la apuesta de la Junta tiene también su reflejo en los recursos económicos destinados al nuevo grado. Quiñones cifró en más de 22 millones de euros la aportación de la Administración regional en estos estudios, entre las inversiones previstas y la financiación del personal docente, investigador y auxiliar. "A los 3,4 millones de euros ya contemplados en el Plan de Inversiones Sociales Prioritarias se suman otros 19,5 millones del Plan Extraordinario de Inversiones", desglosó.
De poner voz a distintos colectivos de la sociedad, incluidos los futuros egresados, se encargaron los cinco componentes de la mesa redonda que centró buena parte del evento. En ella Jorge Labrador Gómez, hematólogo y director científico de IBioBurgos; José Manuel López Gómez, cronista de la ciudad de Burgos, médico jubilado y experto en Historia de la Medicina; María Martinón, codirectora de los yacimientos de Atapuerca y directora del Cenieh, así como las alumnas Camino Viñuela y María Fernanda Ríos, expusieron su opinión sobre el impacto que tendrá la Facultad de Medicina en Burgos, y viceversa.
El primero subrayó que la ciudad "no parte de cero", pues lleva años formando especialistas, tanto en el HUBU como en Atención Primaria. "Los estudiantes se van a incorporar a un sistema que ya funciona y se beneficiarán además del contacto directo con el paciente y la atención cercana que existe aquí", explicó, para destacar la potencia investigadora y tecnológica que van a tener a su disposición. Les pidió, eso sí, "curiosidad" y "exigencia", que es lo que, concluyó, "nos hace crecer como profesionales".
López Gómez ahondó por su parte en el pasado sanitario de la ciudad y calificó de "oportunidad extraordinaria" el resurgir que entraña este nuevo grado. Martinón llamó la atención, por su parte, sobre el "ecosistema particularmente fértil" que tiene Burgos en relación con la comprensión por parte de la sociedad de la importancia de la investigación, viento a favor, a su juicio, para que esta enseñanza "de futuro" se dirija a buen puerto. Orgullosas, las jóvenes que formarán parte de la primera promoción de profesionales de Medicina formados en la UBU, calificaron de "emocionante" la experiencia y confesaron unas elevadas expectativas.

La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala; el rector de la UBU, José Miguel García; el consejero de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, Juan Carlos Suárez-Quiñones; la vicerrectora de Investigación, Transferencia e Innovación, Verónica Calderón; y el consejero de Sanidad y Bienestar Social, Alejandro Vázquez.
'Primer latido' del grado de Medicina de la Universidad de Burgos.

El rector de la UBU, durante su intervención de bienvenida
José Miguel García: "Este es un éxito que no pertenece a nadie, pero es de todos"

El consejero de Sanidad cerró el evento.
Alejandro Vázquez: "Burgos recupera la tradición de una ciudad vinculada al conocimiento y a la formación sanitaria"

El responsable de Universidades, en un momento de su discurso.
Juan Carlos Suárez-Quiñones: "Este es un hito fundamental, desde luego académico, pero también institucional y social, fruto del consenso"

Mesa redonda sobre la puesta en marcha de Medicina.