Aguas de Burgos estudia nuevas medidas para proteger sus infraestructuras esenciales de los incendios forestales
La entidad analiza la viabilidad de implantar un sistema preventivo en la ETAP y el depósito del Cerro de San Miguel, dos instalaciones estratégicas para garantizar el abastecimiento de Burgos

Imagen de la EDAR de Villalonquéjar.
Aguas de Burgos ha completado un estudio de viabilidad para reforzar la prevención y protección frente a incendios forestales de dos de sus infraestructuras esenciales: la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) y el depósito del Cerro de San Miguel.
La iniciativa responde a la necesidad de anticiparse al creciente riesgo de incendios y proteger instalaciones cuya afección podría comprometer el abastecimiento de agua a la población burgalesa.
La actuación se enmarca en el proyecto +WeBur, financiado por los fondos europeos NextGenerationEU a través del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, y supone un primer paso para estudiar la implantación de nuevas medidas de prevención y protección en infraestructuras especialmente sensibles, tanto por su importancia para garantizar el servicio como por su ubicación en zonas de interfaz urbano-forestal, rodeadas de vegetación.
El estudio ha analizado de forma individualizada las características de ambas instalaciones y de su entorno, teniendo en cuenta factores como la orografía, hidrografía, climatología, vegetación, modelos de combustible y el histórico de incendios.
A partir de esta información se han planteado diferentes puntos de inicio del fuego y las condiciones meteorológicas más desfavorables para conocer cómo podría evolucionar un incendio en las proximidades de cada infraestructura.
En total, se han realizado 12 simulaciones diferentes para cada instalación, que permiten comparar cómo avanzaría el fuego en distintos escenarios y estudiar el efecto que tendría la incorporación de las medidas propuestas. Los modelos muestran cómo, con el sistema de protección planteado, podría evitarse la entrada del fuego en el perímetro de las instalaciones incluso en situaciones desfavorables.
Una de las principales soluciones analizadas consiste en la creación de una red perimetral de tuberías conectada a torres de gran altura equipadas con aspersores de alta presión. El sistema permitiría realizar riegos preventivos durante los periodos de mayor riesgo para incrementar la humedad del entorno y reducir su combustibilidad.
Ante una alerta meteorológica extrema o la proximidad de un incendio, el sistema podría intensificar el riego de la zona y, en una situación de fuego, generar cortinas continuas de agua destinadas a impedir su avance hacia la instalación.
Su funcionamiento podría controlarse mediante una red de sensores y permitiría tanto programar actuaciones preventivas como activar el sistema manualmente cuando fuera necesario.