Asaltan una peluquería de Burgos dos veces en menos de una semana
La propietaria reclama más vigilancia en la zona tras denunciar ambos robos en Comisaría

El salón de belleza Zibá, en la calle San Juan, se ubica frente a una cámara de detección de matrículas.
Nunca antes habían entrado a robar y, de repente, dos veces en tan solo cuatro días. A Laura Pestaña, gerente del salón de belleza Zibá, todavía le cuesta digerir lo sucedido. El lunes, de madrugada, alguien entró al local después de levantar por la fuerza la persiana. Al día siguiente, cuando abrió, se percató de que habían sustraído el dinero de la caja registradora.
Obviamente, Pestaña se personó en la Comisaría Provincial de la Policía Nacional para denunciar los hechos. No imaginaba, ni de lejos, que sufriría un nuevo asalto durante la madrugada del jueves. Esta vez, los ladrones se llevaron material de peluquería valorado, como mínimo, en unos 2.000 euros.
«Se conoce que hicieron inventario», lamenta la responsable de esta peluquería de la calle San Juan que también presta servicios de estilismo, maquillaje y manicura. A expensas de que la Policía investigue ambos robos -el segundo, denunciado el mismo jueves por la tarde-, se muestra convencida de que «han sido los mismos» y «han ido a tiro fijo».
A la hora de poner los hechos en conocimiento de la Policía, le pidieron imágenes del establecimiento. A raíz de la denuncia, agentes de la Científica inspeccionaron el establecimiento en busca de alguna prueba que ayude a esclarecer la autoría del asalto.
«Se supone que el casco histórico está lleno de cámaras», enfatiza Pestaña con el fin de evidenciar que «aquí no hay nada». Le da «rabia» que los negocios de la zona estén «olvidados» en materia de seguridad ciudadana, máxime cuando es tristemente habitual que se produzcan hurtos a plena luz del día, sobre todo en tiendas de ropa. Y aunque no suelen registrarse asaltos como el que ha sufrido su salón de belleza, le consta que en otro local cercano intentaron forzar la cerradura recientemente en un par de ocasiones de madrugada.
Según relata Pestaña, se está generando cierta sensación de inseguridad entre el tejido comercial de la zona. Hasta el punto de que «antes nadie bajaba la verja al mediodía y ahora lo hacemos todos».
La única vigilancia con cámaras que se presta a día de hoy en la calle San Juan es la de detección de matrículas. Su instalación se llevó a cabo el año pasado con motivo de la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). En este caso, la captación de imágenes hubiese podido resultar muy útil para arrojar algo de luz sobre estos dos asaltos al situarse prácticamente enfrente del salón de belleza Zibá.