El pasado de la lana se instala en el Monasterio de Rioseco. La cuarta huella de Castilla y León
Mil Madreñas Rojas cierra su celebración del Año Internacional de los Pastizales y el Pastoreo en el claustro del Monasterio de Santa María de Rioseco. Una instalación de Land Art que cierra el proyecto Huellas 2026 tras las instalaciones en Babia (León), Oncala (Soria) y Morille (Salamanca) La relación del cenobio con la lana es histórica y la recorre esta tarde a las 19 horas Esther López en Villarcayo

Imagen de la Huella instalada en Babia (León) dentro del proyecto de recordar el pasado de la trashumancia y la riqueza del pastoreo en la región dejando el rastro de la lana de las ovejas.
Hubo un tiempo en el que el ganado marcó el peso que Burgos y Castilla y León tenía en el mundo. La lana era el oro desde el siglo XIII al XVI. Se dice que bajo las piedras que erigen las majestuosas catedrales de las capitales de Castilla y León hay toneladas de lana de oveja. Aquello generó un fenómeno la trashumancia y un rastro. «El paso de ovejas por estos pueblos hasta Extremadura dejaba un rastro de lana, especialmente en el momento del esquileo, hoy ya no existe y es lo que queremos recuperar con huellas», señala la coordinadora del colectivo artístico Mil Madreñas Rojas, Carmen Álvarez.
Este 2026 se celebra el Año Internacional de los Pastizales y el Pastoreo y desde el colectivo artístico han decidido unir cuatro puntos de Castilla y León en torno a la lana. Realizan intervenciones, trisqueles con motivos vinculados a cada territorio y, si puede ser, con lana de rebaños de la zona. Esta intervención se ha llevado a cabo en la comarca leonesa de Babia, en las Tierras Altas de Soria, en el Campo Charro de Salamanca y se cierra este fin de semana en las Merindades de Burgos.
En concreto, este fin de semana se llevará a cabo una iniciativa de Land Art en el Monasterio de Santa María de Rioseco. Un lugar que, desde antiguo, tuvo mucho que ver con el mercado de la lana. En el interior del cenobio había ovejas, telares y hasta un batán. Y el monasterio estaba incardinado en la ruta de la lana con lo que suponía del mercado y trasiego en el entorno de Hocinos. «El mercado de la lana fue transcendental en este entorno y por la puerta del monasterio pasaban estas rutas, el monsterio tenía ovejas, telares y un batán», recuerda Esther López, académica de la Fernán González y miembro de la Fundación Santa María de Rioseco.
López recorrerá este pasado de la industria lanar y su peso en el monasterio esta tarde en la Casa de Cultura de Villarcayo a las 19.30 horas. Esta charla permitirá dar un contexto no sólo al nexo del mercado de la lana con la zona y a las particularidades del Land Art. El arte al aire libre y estrechamente vinculado al territorio que es la primera vez que se lleva a cabo en el Monasterio de Rioseco.
Un triskel de tres círculos
La intervención de Mil Madreñas Rojas se llevará a cabo este fin de semana. El colectivo recoge, como se ha hecho en León, Soria y Salamanca, lana de explotaciones ganaderas de la zona. «La lana de oveja fue hace siglos el oro de Castilla, hoy es un producto de desecho, no tiene mercado y acaba en residuo, nosotros buscamos reivindicar ese mercado pero también buscamos la colaboración de los espacios en los que vamos a intervenir contactando con ganaderos de la zona», explica Álvarez. Así que contarán con lana del Valle de Valdivielso.
La estructura que se dispondrá en el claustro del Monasterio de Santa María de Rioseco se busca exploran la estructura en esfera. Se crearán tres círculos para recrear la venta de tres ojos característica de la iglesia de cenobio. Una instalación que quedará pero no para siempre. Los triskeles, hechos en lana virgen sin tratar, se quedan durante un tiempo depositadas sobre le terreno. Con el paso del tiempo se funden con él, al ser un producto biodegradable. Una metáfora de la conexión que siempre hubo en cada uno de estos territorios con el mercado de la lana.
¿Por qué realizar esa intervención en el Monasterio de Santa María de Rioseco? «Cuando vi el proyecto de recuperación del monasterio, un ejemplo de trabajo colaborativo de voluntarios que buscan recuperar su patrimonio del olvido, he visto el gran trabajo que ha hecho, no tenía duda que teníamos que hacer algo allí», responde Álvarez. Se cierra aquí un proyecto singular que busca recuperar las huellas del paso de las ovejas por los pueblos de Castilla y León y reivindicar una forma de vida que marcó a los pueblos de Castilla. Al mismo tiempo tratan de poner sobre la mesa que el mundo rural tiene derecho a disfrutar del arte, que las creaciones artísticas no se pueden programar exclusivamente entre las cuatro paredes de los museos instalados en las capitales. El arte que debe pisar el terreno, puede disfrutarse al aire libre en una acción colaborativa y no excluyente, y recordar lo que una vez fuimos.

Las Huellas de la lana que unen cuatro puntos de Castilla y León
Campo Charro, Salamanca

Las Huellas de la lana que unen cuatro puntos de Castilla y León
Triskel en Babia, León

Las Huellas de la lana que unen cuatro puntos de Castilla y León
Triskel en Oncala, Soria

El monasterio de Santa María de Rioseco va recuperando poco a poco su esplendor.-SALVEMOS RIOSECO