¡Que empiece la fiesta! Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana
La ciudad ya bulle en homenaje a su personaje más ilustre. 150 puestos llenan de color, y sabor, el céntrico mercado y 60 pendones concejiles llegados desde toda la provincia arroparon, como novedad, al Campeador

Momento de la inauguración oficial del Mercado Cidiano, ya abarrotado.
La música subraya lo que la muchedumbre arremolinada permite intuir. Algo se cuece bajo la atenta mirada de los Cuatro Reyes, encrucijada solemne a la vera del Arlanzón. Tambores y cornetas llaman a celebrar y un juglar, que ejerce de maestro de ceremonias, da paso a la autoridad para que proceda a inaugurar lo que, de oficio, ya bulle hace un rato.
«¡Que empiece la fiesta!», clama, en compañía de singulares personajes. Un druida de exagerado tamaño, un peregrino al que nadie responde si la plaza del Obradoiro queda lejos, una ninfa silenciosa y un condenado lustroso conforman la comitiva que desfiló para abrir de par en par las puertas del Mercado Cidiano que, en la práctica, supone la traca final de la semana de actividades con las que la ciudad homenajea cada año a su personaje más sonado. «El más universal», aseveró la alcaldesa, Cristina Ayala, antes de recorrer los puestos dispuestos para la ocasión. 150, ni más ni menos. Más, en realidad, en concreto 25 respecto a la edición anterior.
No es nuevo, ni mucho menos, el que atiende José Ramón García, con vistas al arranque de un evento al que, en distintos formatos y ubicaciones, acude desde hace 27 años. Tiene ya legión de devotos de sus bollos preñaos, producto único en todas sus acepciones que se convierte en parada obligada para locales y visitantes ansiosos del regusto medieval de la iniciativa. Porque el pan y el chorizo bien podrían haber salido de cualquier despensa de la época recreada, de la que se alejan otros productos que con tanto desparpajo como éxito lucen ya bajo las banderolas que engalanan los paseos del Espolón y Marceliano Santa María. Un pase tienen el cuero, las gemas, las monedas acuñadas a martillazos, incluso los dulces y los quesos, o las coronas de flores. Se recrean, sin embargo, en un anacronismo que a nadie le importa los saquitos de calor, los bolsos reciclados, la cosmética, el chocolate con churros o el café. Qué más da. La fiesta cidiana empieza y los bollos preñaos vuelan.
En un breve respiro, García asegura que Burgos es buena plaza para los que se dedican a la venta itinerante con tintes históricos. «Aquí hay clientela, la gente compra, no solo mira, y reconoce un buen producto», explica. Intuye que el entorno monumental propio de la ciudad añade un plus de motivación. Quizá sea ese el secreto para que esta feria haya esquivado, de momento, la caída generalizada. Sobrevive, que no es poco, conviene el comerciante, para loar el empeño del Ayuntamiento por avivar el interés y el flujo de visitantes con un extenso programa de actividades en enclaves próximos, por los que durante estos días el Campeador cabalga sin cesar, sin miedo, por cierto, al mal tiempo. «Un poco de fresco no viene mal», confiesa el veterano tendero, que tampoco teme a la lluvia, siempre que «no dure mucho». Cruza los dedos.
Respetaba con creces el termómetro, inclinado incluso ante el novedoso desfile de sesenta pendones concejiles llegados de otros tantos rincones de la provincia, que se concentraron para evocar el pasaje del ‘Cantar de mio Cid’ en el que Rodrigo Díaz de Vivar llega a Burgos tras ser desterrado por el rey Alfonso VI. Lo acompañaban entonces, como ahora, seis decenas de paños, que daban cuenta de su poderío.
Con permiso de la meteorología, la juerga legendaria proseguirá mañana con los actos centrales de la nutrida agenda diseñada para la ocasión. A las 12.30 horas, cerca de un millar de recreacionistas partirán del Solar del Cid rumbo al Arco de Santa María, acompañando al protagonista y a doña Jimena. Allí, a las 13.30, el actor Sergio Peris-Mencheta tomará el relevo para pronunciar el pregón, antes de que la jornada se desparrame por distintos rincones cercanos con combates medievales, talleres y propuestas para todos los públicos. La tarde tendrá también su ración de acero, con el torneo ecuestre medieval previsto a las 18 horas en el campamento del río Arlanzón. Cuando caiga la noche, las antorchas volverán a iluminar las calles y, de paso, la historia que estos días sirve de excusa para celebrar.

Un hombre destaca el origen de uno de los sesenta pendones concejiles reunidos para acompañar al Cid.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Hay relevo en la tradición.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Preparados para aguantar el peso del legado, los portadores de los pendones desfilaron orgullosos.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Los gigantillos de Rodrigo Díaz de Vivar y doña Jimena aguardaban bajo la estatua ecuestre la llegada de los emblemas. El termómetro respetó.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

El desfile de pendones obligó a desviar el tráfico y congregó a numeroso público.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Algunos de los portadores de los pendones, con sus camisas blancas.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Cada pendón se postró ante el Campeador.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Lorena Hernando y Jimena Díez presentaron el evento.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

La comitiva de pendones ofreció todo un espectáculo entre el paseo Sierra de Atapuerca y la plaza del Cid.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Hacen falta dos personas para mover los imponentes pendones.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

El inédito acto evocaba un pasaje del 'Cantar del mio Cid' en el que el protagonista entra en Burgos con 60 emblemas.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

El desfile compartió el paseo Sierra de Atapuerca con los puestos gastronómicos.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Música de época anunciaba la apertura oficial del Mercado Cidiano.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Un simpático condenado y una sonriente ninfa amenizaron la apertura de la feria.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Joyas y gemas llamaban la atención en el paseo del Espolón.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Antes incluso de la inauguración el Mercado Cidiano ya estaba abarrotado.
Así arrancaba la traca final de la Semana Cidiana.

Un comerciante explica las bondades de sus perfumes artesanos.