¿Están relacionados los niños del Calcolítico enterrados en Galería del Sílex y Portalón?
El grupo de genetistas de la UBU y el Cenieh compararán el registro de la necrópolis de 14 niños en Galería del Sílex y el túmulo de siete de Portalón. «Son de la misma cronología y los del Sílex son enterramiento secundarios, fueron depositados allí»

A la Galería del Silex se accede desde la entrada de Portalón.
El grupo de genetistas de la Universidad de Burgos (UBU) y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), que coordina Cristina Valdioseras, analizarán la conexión entre los enterramientos infantiles del Calcolítico localizados en el complejo de Cueva Mayor de Atapuerca. En concreto se tratará de poner en relación la necrópolis infantil de la Galería del Sílex y el túmulo funerario de Portalón.
«Pensamos que ambos enterramientos tienen mucha relación, la cronología coincide, los del Sílex son enterramientos secundarios, es decir que se recogieron de otro lugar y se colocaron allí y se pueden ir testando los impactos genéticos, causas de muerte, relaciones de parentesco entre ellos etc», señaló el codirector de Atapuerca, José Miguel Carretero. ¿Son de la misma tribu? La genética dictará sentencia, los investigadores ya sospechan.
El de la Galería del Sílex conserva restos de 16 cuerpos, 14 de ellos de menores de nueve años. Se recuperaron en los años 70, cuando el Grupo Edelweiss abrió el santuario por primera vez, pero se han reestudiado en el último año por el grupo de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá. El de Portalón son restos de un túmulo funerario protagonizado por Matojo, un niño de siete años enterrado con ajuar y un cervatillo, y restos incompletos de otros siete niños más que aparecieron en 2012.
Ambos enterramientos coinciden en la época, el Calcolítico. Entre 4.500 y 5.000 años. Y forman parte del mismo grupo de yacimientos. Portalón es la boca o entrada a Cueva Mayor. Desde ahí se conecta con galerías que llevan a diferentes cavidades. La del Galería del Sílex, está a unos metros de la entrada y se accede por un ramal lateral. Es decir, están muy próximas.
La hipótesis que se plantea es que el enterramiento inicial pudo estar en Portalón, una cueva de uso permanente durante, al menos, los últimos 7.000 años. Es un espacio que suele utilizarse como hogar por estas primeras poblaciones de agricultores y ganaderos de la meseta. Se han recuperado suelos que evidencian la preparación del espacio para su día a día. «Es probable que los mismos del Calcolítico o de épocas posteriores como el Bronce se instalaran encima del túmulo funerario, al alterarlo encontraran los restos y decidieran trasladarlos a ese otro lugar», señalaba el director del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos.
Se plantean realizar tanto estudios genéticos como el análisis de isótopos estables. El túmulo de Portalón ya se sometió a estos estudios donde se encontraron aspectos singulares como patologías vinculadas a la malnutrición con episodios de raquitismo y escorbuto en épocas diferentes durante sus cortos siete años de vida. Junto a este niño, que el equipo denominó ‘Matojo’, se encontraron restos de otros siete niños incompletos. Habla de la dura infancia de hace 5.000 años. Se localizó un recién nacido, otro bebé de seis meses y niños de dos, tres, seis y ocho años.
En la Galería del Sílex la necrópolis infantil es un enterramiento secundario, se movieron de otro lugar no fueron enterrados allí al momento de fallecer. Se presentan restos incompletos de 16 cuerpos donde 14 son menores de nueve años. De éstos once restos se corresponden a niños menores de seis años otros tres fallecieron entre los siete y los nueve años.
El investigador de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva de la Universidad de Alcalá, Antonio Molina Almansa, atribuye este enterramiento a la primera necrópolis infantil localizada en Europa del Calcolítico porque «nos proporciona por primera vez una evidencia directa de que los individuos infantiles recibían un tratamiento funerario diferenciado durante el Calcolítico», señalaba en la presentación de la investigación de los restos.
Una singularidad añadida está en las paredes. Hay 50 paneles de pinturas y grabados rupestres con cerca de 400 motivos, así como las vasijas decoradas y elementos pétreos que se conservaron tal y como se dejaron hace 3.000 años. Una caída de rocas bloqueó el acceso a la cueva que abrieron por primera vez, a principios de los 70, miembros Grupo Espeleológico Edelweiss.