El Correo de Burgos

Huésped ilustre (y clase magistral) en la Escuela de Arte

Una obra de gran formato de Luis Sáez encuentra refugio provisional en el vestíbulo del centro mientras se lleva a cabo la ampliación del IES Diego de Siloé, al que fue donada por el propio autor

Foto de familia de alumnos y docentes del centro con la obra de Luis Sáez.

Foto de familia de alumnos y docentes del centro con la obra de Luis Sáez.TOMÁS ALONSO

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Integrada en el entorno a la perfección, como si la distancia del tiempo no fuera con ella, imparte, desde lo alto, una lección extra. La casualidad así lo quiere y los que disponen lo propician. Una obra, de las muchas que alumbró la mano inquieta de Luis Sáez, habita temporalmente estos meses en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Burgos, lugar idóneo para esta residencia provisional, mientras su domicilio fijo muda de piel.

Decenas de alumnos y profesores, aclimatados ya a la sobrecogedora presencia y presidencia del lugar del realismo mágico con el que el autor se desmarcó y despuntó en el vasto mundo creativo, daban ayer la bienvenida a tan ilustre huésped. Como maestros de ceremonias, algunos de los responsables de esta residencia artística pasajera. A saber, la directora del centro, Maite Monzón, el director provincial de Educación, José Antonio Antón, y el responsable del Museo de Burgos, custodio del legado pictórico del artista fallecido en 2010, Luis Araus, a cada cual más encantado con la iniciativa.

La idea, explicaron, surgió ante la perspectiva de que la obra tuviera que permanecer embalada durante el tiempo que duren los trabajos de ampliación del Instituto de Educación Secundaria (IES) Diego de Siloé, su ubicación habitual. Donada por el propio pintor a las dependencias formativas de San Pedro y San Felices cuando se inauguraron, la pieza encontró en la Escuela de Arte un destino mucho más estimulante para este periodo.

Monzón defendió la idoneidad del emplazamiento. «No hay mejor sitio», insistió, convencida de que la convivencia diaria con la pieza ofrecerá al alumnado una «oportunidad de acercarse a la creación artística más allá de las aulas».

La directora de la Escuela de Arte, Maite Monzón, el director provincial de Educación, José Antonio Antón, y el director del Museo de Burgos, Luis Araus.

La directora de la Escuela de Arte, Maite Monzón, el director provincial de Educación, José Antonio Antón, y el director del Museo de Burgos, Luis Araus.TOMÁS ALONSO

Araus, por su parte, se encargó de poner el foco en el artista y en las particularidades de la pieza. Sáez, recordó, desarrolló buena parte de su trayectoria en Burgos, ciudad a la que regresó después de completar su formación en Madrid y viajar por distintos países europeos en los que contactó con las vanguardias artísticas. De vuelta a casa, además de pintar, abrió y sostuvo la Galería Mainel, «desde la que contribuyó a acercar a otros creadores». Su vínculo con el Museo de Burgos se tradujo, explicó Araus, en una importante donación de más de 600 obras.

El cuadro en cuestión «pertenece a una de las etapas más destacadas del pintor», precisó. En estas composiciones, los volúmenes, las formas y la disposición de los elementos adquieren un protagonismo especial. «Las figuras parecen objetos reconocibles, aunque no remiten necesariamente a una realidad concreta», explicó Araus al desgranar el universo plástico de un artista poco amigo, precisamente, de explicar el sentido de sus propuestas.

Tanto Antón como el director del Museo de Burgos aprovecharon la ocasión para invitar a los estudiantes reunidos en el vestíbulo a conocer los tesoros que alberga el edificio de la calle Miranda, enclave de descanso eterno de la huella artística de quien, desde las alturas, imparte estos meses una clase magistral. Otra más.

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