El Banco de Alimentos se reivindica como "motor de la economía circular" frente al nuevo modelo de ayudas
Su presidente, Julián Martínez Pantoja, alerta del avance de la pobreza laboral, que deja a personas con nómina sin recursos suficientes para mantener una alimentación adecuada. Caja Rural activa su tradicional venta de lotería de Navidad en beneficio de esta entidad

Javier Casado, director del Área de Negocio de Cajaviva Caja Rural, y Julián Martínez Pantoja, presidente del Banco de Alimentos de Burgos.
El presidente del Banco de Alimentos de Burgos, Julián Martínez Pantoja, alertó del avance de la "pobreza laboral" y de las dificultades de personas con nómina para mantener una alimentación adecuada. Lo hizo durante la presentación de la campaña de lotería solidaria de Cajaviva Caja Rural, en la que reivindicó la función "como motor de la economía circular" de estas entidades frente a los cambios en el sistema de ayudas y su papel esencial en la recuperación de excedentes alimentarios.
Martínez Pantoja vinculó el auge del perfil de "trabajadores pobres" al encarecimiento de la cesta de la compra, la vivienda y los suministros, y advirtió de que la subida de los salarios "no ha compensado la inflación desde 2019". A ello se suma, señaló, que "cuando aumentan los precios, las donaciones tienden a disminuir".
A su juicio, las cifras macroeconómicas no reflejan las dificultades que afrontan muchos hogares. «Lo que ocurre a pie de calle» dibuja, sostuvo, un panorama más duro que el que sugieren los indicadores generales.
El presidente también cuestionó las limitaciones del nuevo modelo de ayudas, implantado hace poco más de un año y basado en tarjetas monedero gestionadas a través de las comunidades autónomas y los servicios sociales, que sustituyó al sistema de distribución vinculado al Fondo Europeo de Ayuda a las Personas Más Desfavorecidas (FEAD). En opinión de Martínez Pantoja, para empezar, "este mecanismo deja fuera a determinados colectivos, como personas sin hogar, pensionistas con pensiones precarias y hogares sin hijos".
Citó al respecto datos de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), cuyos estudios apuntan a que "entre un 20% y un 25% de los alimentos ya no se canaliza a través de estas entidades".
El Banco de Alimentos de Burgos también acusa ese descenso, aunque en menor medida. Gestionó 1.680.772 kilos hasta septiembre de este año, frente a los 1.820.133 del mismo periodo de 2025. "Son cerca de 150.000 kilos menos. En 2022, la recogida alcanzó los 2,49 millones", precisaba el presidente de la entidad, para destacar el gran peso de la industria y el sector de la distribución en esos datos, pues, en suma, "aportan alrededor del 85% de los alimentos". En concreto, la industria suministró 1.209.675 kilos, un 71,9%, y los distribuidores representaron el 13,84% del total. Además de abastecer a las asociaciones de la provincia, el Banco de Alimentos burgalés 'exporta' productos a otras entidades del país. En lo que va de año 770.391 kilos se enviaban a otras asociaciones de la federación, frente a los 832.416 que permanecieron en Burgos.
Con todo, Martínez Pantoja defendió que su labor no se limita a la atención social. "Nuestra función va más allá de la caridad", afirmó, en referencia a la "sostenibilidad real" que encarnan, centrados en la recuperación de alimentos aptos para el consumo que, de otro modo, acabarían desechados, en consonancia además con la nueva ley. "En este modelo todos son beneficios", insistía, para detallar además su "máxima eficiencia con mínimo coste", dada la presencia sostenida y consolidada de voluntarios, y la garantía que ofrecen de una alimentación equilibrada para las personas en riesgo de exclusión social a las que beneficia su trabajo, "pues dar dinero para gastar en un supermercado no implica necesariamente que se destine a productos saludables".
El número que siempre toca a quien más lo necesita
Convencida de esas fortalezas que desglosó Martínez Pantoja, Cajaviva Caja Rural mantiene su apoyo con la venta de participaciones para el sorteo extraordinario de lotería de Navidad. Este año, el número elegido es el 52.799 y cada papeleta cuesta cinco euros, de los que cuatro se destinan al juego y uno va íntegramente a la entidad social.
La iniciativa, que se mantiene desde hace dieciséis años, recaudaba en total hasta la fecha más de 140.000 euros. En los últimos ejercicios, la cantidad obtenida superaba los 10.000 euros anuales, una aportación tan consolidada que el Banco de Alimentos ya contempla en sus previsiones "para sufragar la compra de productos, suministros y otros gastos corrientes", según señaló el presidente.
Por su parte, Javier Casado, director del Área de Negocio de Cajaviva Caja Rural, destacó la implicación de los trabajadores en la venta de las participaciones y la respuesta "siempre positiva" de los clientes, que contribuyen a sostener una actividad esencial para muchas familias. "Es una acción que especialmente nos atrae y en la cual nos implicamos porque nos ilusiona", señaló. El responsable de la entidad financiera recordó que detrás de esta colaboración hay un afán de llegar a personas del entorno cercano que atraviesan dificultades sin que apenas trasciendan. "Son vecinos nuestros, que están muy cerca y que, a veces, sin que lo sepa nadie o casi nadie, lo están pasando francamente mal", apostilló.
Por su parte, el presidente del Banco de Alimentos, Julián Martínez Pantoja, agradeció la continuidad de esta colaboración, que permite disponer de recursos para mantener la actividad durante todo el año. «Al Banco de Alimentos siempre le toca», resumió, en referencia al euro solidario de cada papeleta, que se incorpora a los fondos de la entidad con independencia del resultado del sorteo.
Las participaciones se ofrecen a través de las oficinas de Cajaviva Caja Rural. La entidad confía en repetir la respuesta de campañas anteriores y mantener una iniciativa que, además de recaudar fondos, busca implicar a los clientes en el apoyo a las personas que más dificultades tienen para cubrir sus necesidades básicas.