Carlos Rol, el boticario extremeño de Huerta de Rey: «Soy un vecino más y estoy superfeliz»
Llegó desde Don Benito (Badajoz) en 2024 para hacerse cargo de una farmacia que llevaba ocho meses cerrada y hoy atiende también el botiquín de Arauzo de Miel

Carlos Rol dispensa medicamentos en la farmacia de Huerta de Rey, en la provincia de Burgos.
Carlos Rol buscaba una farmacia propia, pero no se imaginaba necesariamente en un pueblo de la provincia de Burgos. Natural de Don Benito (Badajoz), con 31 años y formado en la Universidad de Sevilla, recaló en Huerta de Rey en febrero de 2024. Un mes después, la farmacia que llevaba cerrada desde julio de 2023 volvía a abrir sus puertas. Lo que comenzó como una oportunidad profesional se ha convertido también en un proyecto de vida.
Su vínculo con Burgos empezó antes de conocer la oficina y al poco tiempo de tener la titulación como farmacéutico. Durante su etapa en Madrid para estudiar un máster de acceso a la industria farmacéutica, hizo amistad con cuatro burgaleses y, en sus visitas a la provincia, fue descubriendo un entorno que le convencía. «Cada vez que venía, la gente me parecía encantadora, leal y con valores profundos», recuerda. Más tarde, trabajando de visitador farmacéutico, fue una compañera quien le habló de la farmacia de Huerta de Rey, cuya titular había fallecido.
Rol se interesó por el negocio y decidió dar el paso. Ya había trabajado en farmacias de Madrid y de la provincia de Badajoz, además de conocer la industria farmacéutica. La experiencia como visitador terminó de aclararle qué quería hacer. «Ahí me di cuenta de lo que realmente me gustaba, de que me apetecía tener una farmacia propia», explica. La posibilidad de hacerse cargo de una oficina cerrada le permitió llevar esa idea a la práctica.
Desde la reapertura ha reformado el establecimiento y ampliado la oferta de productos de parafarmacia. Pero su prioridad, asegura, es que los clientes reciban una atención cercana y no tengan que esperar para conseguir sus medicamentos. Cuando no dispone de algún producto, procura pedirlo para que llegue esa misma tarde. Para atender el negocio cuenta con Cristina Díez y Nathaly Collazos, además de Alba Velasco durante el verano.

Farmacia de Huerta de Rey.
Su trabajo se extiende también a Arauzo de Miel. Tras el cierre de la farmacia de esta localidad, Rol solicitó hacerse cargo del botiquín farmacéutico para mantener la atención a los vecinos. La jornada exige organizarse entre ambos municipios. Por la mañana abre en Huerta de Rey; después se desplaza a Arauzo de Miel a mediodía y regresa por la tarde a Huerta.
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Calcula que presta servicio a unas 1.200 personas entre las localidades del entorno como Coruña del Conde, Arandilla, Brazacorta, Arauzo de Salce, Arauzo de Torre y Arauzo de Miel. La atención alcanza asimismo a pueblos vinculados a Huerta de Rey, como Hinojar, Quintanarraya y Peñalba de Castro.
La carga de trabajo no le ha hecho plantearse su estancia como algo temporal. Este joven se ha empadronado en el municipio y se ha integrado en la vida local. «Me invitaron a cumpleaños, a comer y a unirme a grupos de amigos desde el primer día. Soy un vecino más y estoy superfeliz», cuenta. También destaca la fidelidad de los habitantes al comercio local y los servicios que conserva Huerta de Rey, desde bares y restaurantes hasta tiendas, bancos y actividades culturales.
Esa cercanía es, para Rol, una de las particularidades de la farmacia rural. La labor no se limita a dispensar medicamentos, sino que incluye escuchar, resolver dudas y orientar a los pacientes sobre cuestiones de salud. «Somos, entre comillas, psicólogos rurales», afirma. El farmacéutico puede convertirse en una figura de confianza para quienes encuentran dificultades para acceder a otros recursos sanitarios o necesitan alguien que les escuche.
Por eso defiende la importancia de mantener la red de farmacias y garantizar la viabilidad de las oficinas rurales. Su experiencia en Huerta de Rey le ha permitido comprobar que una botica no solo facilita el acceso a los medicamentos, sino que también contribuye a sostener la atención sanitaria y la vida cotidiana de los pueblos.